¿Dije fatídica? ¿En realidad lo es? ¿A ustedes se lo parece?
Bueno, creo que muchos me crucificarían junto a Jesús por estas interrogantes, ja, ja. Lo cierto es que todo tiene su lado bueno, o si lo prefieren, no tan malo.
Si sacamos a relucir muchas de las cosas que están sucediendo debido a este encierro, y si de verdad lo hacemos de manera objetiva y sacando lo mejor de cada acontecimiento y situación, es seguro que ha sido más provechosa que perjudicial.
¿Provechosa para quién? Para todos...
¿Perjudicial para quién? Para una minoría, y aunque no lo crean así, para los más pobres y desposeídos, siempre han subsistido con lo imprescindible y ahora hasta eso se les niega. Los ricos y millonarios siempre estarán bien, ¿O me equivoco? ¿Son los que lo llevan peor? Tengo mis dudas... Y el resto, que somos los del medio y la mayoría, nos las arreglamos como podemos y casi siempre salimos a camino.
Para hacerlo menos tedioso ocurrió en primavera, no se si para alegrarnos o para sufrirlo más, está todo tan lindo afuera. Eso lo dejo a consideración de ustedes, pero creo que hasta la naturaleza está agradecida de que estemos en casa y nos está consolando con su hermoso cielo azul y soleado, sus bellas flores, aves cantando..., siempre han estado ahí, pero hoy las notamos más que nunca y hasta las envidiamos pues han seguido su curso como si no pasara nada, ¿Será que no le damos pena? Pero ¿Acaso nos daba pena a nosotros, que seguíamos maltratándola?
Aquí dejo una lista de mejorías a causa de este encierro obligatorio, no sabemos con qué fines reales, pero sí que está dando algunos muy buenos resultados.
*Se ha frenado el consumismo a nivel mundial de cosas superfluas e innecesarias.
*Se ha limpiado la atmósfera, hay menos basura y combustible derramando humo y contaminación en las calles.
*Los días se han tornado más hermosos, o así los vemos por el hecho de no poder salir a disfrutarlos, o sea, que estamos más despiertos y conscientes de la belleza y bondades que nos regala a diario la naturaleza, y que antes apenas apreciábamos en automático.
*La gente es más higiénica, se está cuidando más sin ser tan vanidoso.
*Hay menos ruidos y polémicas en las calles y los hogares, la gente es más amable y condescendiente.
*Muchos lucen mejor y más descansados y otros se lo toman con un ritmo más llevadero. Incluso las relaciones familiares dentro del hogar, a pesar de los vaticinios ha mejorado sustancialmente. Son momentos de unidad y apoyo mutuo.
*La familia está reunida en casa, pasando más tiempo de calidad y dándose ese tiempo y esos abrazos que antes ni siquiera se necesitaban dar o recibir y que solo echaban de menos los niños y los muy ancianos, quienes a pesar de los pesares, deben estar más felices por tener a sus seres amados bien cerca en casa.
*La mayoría de los que contaban con servidumbre, han tenido que prescindir de ella y aprender a hacer sus propias cosas, y valerse por ellos mismos. Esto demostrará que somos muy capaces y que esa rama de la sociedad (la servidumbre) puede vivir de otras cosas, como lo deben estar haciendo ya, sin sacrificar a los suyos, pues muchos las mantienen como esclavas y no ven casi a sus hijos y parejas.
*Las personas se están conociendo y acercando a distancia, en especial los vecinos que nunca se veían o saludaban, ahora desde sus balcones, jardines o patios, conversan con agrado y alegría de ver gente y poder interactuar.
*La solidaridad se ha posicionado más arriba que el petróleo (que sigue bajando), que el euro, el dólar y los pisos en Dubai...
*Los famosos se han puesto más al alcance de todos frente a esta pandemia, ya que se han visto incapaces, ya a nadie le importa un carajo un autógrafo ni se arriesgarían a ir a un concierto en estos días, su vulnerabilidad es la misma que la de todos los demás, al igual que la de los poderosos.
*Las prioridades han cambiado, las tiendas, los lugares de sociabilizar y echar envidias, todo lo relacionado con el arte, el esparcimiento y la diversión, los vicios y gustos extravagantes, y un montón de banalidades y de costumbres creadas por el hombre en la sociedad que a sangre y fuego fundó, y bajo un sistema corrupto y dañino que cada día es más putrefacto, han quedado al margen. Al principio muchos decían que solo querían retornar a sus costumbres, ahora la mayoría solo pide no contagiarse y seguir con vida. El presente se ha vuelto su única realidad. ¿A dónde fue todo eso que tanto priorizábamos? ¿Qué es lo más valioso ahora? Y ¿Que es lo que más extrañas hacer? ¿A dónde se fue nuestra supuesta o fingida libertad? Sí, la libertad de seguir siendo esclavos de la sociedad mundial y sus estresantes y manipuladoras costumbres.
El océano sigue siendo testigo de todo, a veces calmado, otras veces bravío, pero siempre protegiendo el hábitat terrestre y mostrándonos su humildad. El Sol y la Luna observan pensativos nuestro accionar y esa Fuente Divina escudriña nuestro interior...
Y si este encierro se prolonga mucho más, nos vamos a hartar del celular, la tableta, la laptop, el computador, la televisión, la radio..., de todos esos artefactos y el mobiliario que tenemos dentro del hogar que no nos reporten afecto y gozo interior, ya no le vamos a encontrar sentido a nuestra reciente forma de vida, veremos la vida de otra manera, con otros ojos, así que saldremos a besar la tierra y apreciar todo aquello que menospreciamos por tanto tiempo, y a agradecer todo eso que teníamos al alcance y nunca valoramos...
Sé que la lista es mayor, y cada día se le pueden sumar cosas positivas. Demos gracias a diario por el curso imparable de la vida, nada ocurre porque sí, todo tiene un verdadero sentido de la perfección armónica de las cosas y los beneficios que reporta. En el fondo este virus lo hemos creado todos, con nuestra inconsciencia e indiferencia, y de nosotros depende poder neutralizarlo.
Dejemos ya de culpar y juzgar a los demás, esto es responsabilidad de todos. ¿Te arriesgas a aceptar tu cuota y a poner tu granito de arena en este despertar y renacer de la consciencia y la auténtica forma de vivir?
Recuperar esa unidad y romper las tantas desigualdades se está haciendo cada día más perentorio en nuestras vidas y nuestro planeta, no perdamos esta última oportunidad de obrar con bondad y amor.
Un extracto de esta entrada fue publicado en el periódico El Caribe:
https://www.elcaribe.com.do/2020/04/18/las-bondades-del-encierro/
Pedimos excusas si alguna imagen usada tiene derecho de autor, al avisarnos la retiraremos.













































