Lo que sí es seguro es que no hay nada igual a esa primera vez, el tipo de emoción y sensación que nos provoca y nos deja, es y será inolvidable e incomparable, y no porque sea único o diferente a los subsiguientes, si no por ser de estreno, por no haberlo experimentado antes.
Resulta incomparable esa primera vez en subirse a un árbol, a una bicicleta o un carro, tirarte en yagua en una bajada, o tirarte de un trampolín, bañarte en el río o en el mar, el primer enamoramiento y encuentro amoroso...
Aunque el nivel de expectativa puede ejercer influencia sobre este sentir primero, nunca la experiencia será tan intensa y especial como la recreamos en nuestra imaginación, nada iguala la realidad, ya sea por sentirla más o menos excitante y gratificante de lo esperado.
Es por eso que los niños son tan auténticos y se divierten más, no tienen registros en la memoria, ni se forman expectativas, solo se ilusionan y disponen a experimentar, sentir y dejar salir su impresión con naturalidad y sinceridad.
Nada hay como esa primera vez, veamos algunas de esas sensaciones con ejemplos.
En cuanto a sentir ilusión: En la mayoría de los casos, aún sintamos algo de temor, esa primera vez nos crea mucha ilusión, como en los paseos y viajes, en la universidad y el trabajo, en aprender un nuevo desempeño, en el amor... Nada como esa primera sensación y experiencia, que dicho sea de paso, nos puede marcar para bien o para mal, todo va a depender de cómo lo hayamos pasado e interpretado.
Lo mejor es liberarnos de cualquier tensión y presión inicial, ¡Que venga lo que ha de venir!, así lo disfrutaremos más y mejor y marcará una muy buena pauta para las siguientes repeticiones.
En cuanto a sentir miedo: Son incontables las ocasiones en que esa primera vez nos produce mucho miedo, y estaría de más nombrarlas, pero por decir algo: enfrentarse ante un público, subirse a un avión, tomar el control ante una crisis..., o nuestro primer día en lo que sea.
Algunos son más arriesgados y temerarios que otros y no osan sentir miedo o pánico, y no es que no les preocupe su situación o desempeño, sino que más bien, dejan que las cosas sucedan sin agregarle tensión al momento venidero, saben que son novatos, y que como dice el dicho “La práctica hace al monje”, y esta nueva experiencia siempre será el punto de partida de muchas cosas nuevas en su vida, por lo que le darán un lugar privilegiado en su corazón.
En cuanto a sentir angustia y desesperación: Cuando por primera vez estamos a la espera de algo decisivo o muy importante que no está en nuestras manos su solución, como los resultados de unos exámenes médicos, un diagnóstico catastrófico, o una cirugía mayor. Caer en la cárcel o haber sido secuestrado y ultrajado. Perder a un ser amado. Haber quedado atrapado en un ascensor o un derrumbe...
Son miles las situaciones y circunstancias, pero la angustia y desesperación, son enemigas número uno de las soluciones viables, tendemos a entorpecer y contaminar el escenario con los bajos niveles de vibraciones energéticas que producimos con nuestro elevado grado de pánico. Lo mejor es no agregarle más leña al fuego y dejar fluir las cosas, sin hacerles resistencia.
En cuanto a sentir goce y disfrute: Nuestras dudas ante lo desconocido, por muy deseado y agradable que nos parezca, siempre tiende a preocuparnos un poco, dejando salir un grado de negatividad que nos hace disminuir ese goce, luego de alcanzado es que nos decimos, “caray, si no hubiera dedicado esos minutos a preocuparme, de seguro lo estaría gozando mejor”, pues esa tensión inicial, por muy pequeña que fuera, nos roba energías para el disfrute posterior. Es como cuando te dices, “fue un maravilloso paseo, si no fuera porqué llovió casi al final, lo hubiéramos pasado mejor”. Ese grado de negatividad que le imprimes a la lluvia, descompone un poco tu alegría. Si por el contrario te dices, “fue espectacular, y al final llovió para bendecir la expedición”, estoy segura de que ese pensar y sentir, elevará tu gozo y disfrute.
Tratemos de no formarnos expectativas, ni ponerle nervios o tensión a la próxima “primera vez” que tengamos en la vida, solo dejemos que venga a llenarnos con su nuevo aroma el alma, saboreemos cada sensación inicial sin juzgarla ni limitarla, sencillamente entreguémonos al momento único que llega, pues los demás serán solo repeticiones de este; con más o con menos intensidad, sus emociones ya nos serán conocidas.
Dicen los iluminados o los de un muy elevado nivel de vibraciones energéticas, que todo es pasajero y no debemos perder la paz interior pase lo que pase a nuestro alrededor.
Como seres humanos en proceso de cambios, evolución y transformación, es difícil mantener ese estado constante de gracia, pero si poco a poco, tratamos de llevar los desacuerdos a la mínima expresión, algún día lo lograremos. Todo es cuestión de apreciación, disposición, conceptuación de las cosas y los hechos, y la actitud que tomemos frente a los mismos.
Como bien lo expresó Elbert Hubbard:
“No se tome la vida demasiado en serio, nunca saldrá usted vivo de ella”
Espero que esta entrada les dé la oportunidad de recrear muchas de sus primeras veces (las felices y las no tan agradables), todas son valiosas, llegaron a sus vidas para regalarles emociones y sensaciones nuevas.
Y siendo más atrevida aún, deseo que se planteen probar o realizar muchas primeras veces más. Se que a todos nos falta un largo camino por descubrir y transitar, atrévanse a dar el primer paso en esa dirección y a saborear sus nuevas pisadas con entusiasmo, alegría y agradecimiento interior.
Para finalizar les dejo esta hermosa canción de Alberto Cortez titulada “Aquella novia primera”
Un extracto de esta entrada fue publicado en el periódico El Caribe:
https://www.elcaribe.com.do/2020/07/11/la-primera-vez/
Pedimos excusas si alguna imagen usada tiene derecho de autor, al avisarnos la retiraremos.











































