sábado, 12 de junio de 2021

Contando historias

No sé si lo habrán notado, pero después de participar en varias ocasiones en los microrretos del Tintero de Oro que propone David Rubio Sánchez, me he seguido dando unas escapaditas para allá, con el fin de mejorar mi escritura, y también de crecimiento personal, pues no solo se aprende a escribir mejor, también se aprende a compartir y ser mejores personas al interactuar con él, con sus seguidores y con sus versados escritores... 

Llevo dos temporadas participando en los microrretos, pero en su blog, la guinda del delicioso pastel son los relatos que van a concurso y sus enriquecedoras entradas literarias.
En esta ocasión se rinde homenaje al polifacético escritor Roald Dahl, y su libro “Matilda”. 

No es que vaya a participar en este reto con fines de concursar, ni he leído el libro, a decir verdad, ni siquiera sabía que fuera un libro el que diera origen a esa entretenida película "Matilda", pero me ha seducido el recuerdo de esta película vista hace años con mis hijos. Y esta adorable niña me ha hecho un guiño, y he escrito un relato sobre una niña, pero no tan adorable como ella..., espero les guste. 

Aclaro que el relato está fuera de concurso, solo quise publicarlo en el blog como una muestra de lo que he aprendido con ellos, pues ni siquiera me atrevía a escribir micros.



Dejo la imagen y el enlace de esa jugosa entrada del Tintero de Oro, que David ha recopilado, para que no se pierdan la interesante vida del autor de "Matilda", Roald Dahl. 

Y ahora el relato

Contando historias… La Muerte  

Esta historia es sobre Ella, una niña que tenía un extraño don, solía presentir las muertes en la familia, días antes soñaba cosas extrañas. Le costaba hasta conciliar el sueño, y daba cabezazos en la almohada para terminar mareada y finalmente dormirse. Ella, no sabía la razón por la que no podía dormir, pero cuando lo conseguía, siempre soñaba.

Supo por su madre, que recién nacida tuvo un encuentro directo con la muerte, y su madrina le contó que apenas lloraba por hambre siendo una bebita, o por el cambio de pañal. Esto la hizo recordar que tuvo otro encuentro muy cercano estando aun en el vientre, del que su madre nunca se enteró. Quizás en su subconsciente, Ella, se negaba a dormir por temor a que la muerte volviera y la tomara desprevenida.



Desde pequeñita fue tímida y callada. Desconfiada y muy reservada, poseía una personalidad dominante y autoritaria, pero a la vez atrayente. A pesar de su delgado cuerpecito tenía una fuerte resistencia, le gustaba medir fuerzas con los varones, por ser aparentemente más fuertes, así entrenaba hasta vencerlos. Tenía una extraña forma de divertirse, aunque en Ella, nada era de extrañar.

Sentía una imperiosa necesidad de enfrentar el miedo y vencerlo una y otra vez, al punto que hizo un hábito de esa especie de tortura. A pesar de la fortaleza que siempre exhibía, era extremadamente sensible, emotiva y sentimental, aunque trataba de disimularlo.

A medida que crecía, su don aumentaba, y tenía otras experiencias de adivinación. Tal vez esos encuentros tempranos con la muerte desarrollaron mucho su sexto sentido, o se trajo algún tipo de don del más allá, su oído era muy agudo...

Un día, pasando frente a una casa, la reconoció como la que veía en sus sueños, por fuera era igual a como la soñaba, incluso del mismo color, al entrar lo comprobó, se la sabía tal cual sin nunca haber entrado allí. Ese día le empezó a dar importancia a sus adivinaciones. Luego descubrió un poder que le sirvió para hacer realidad muchos de sus deseos, por suerte eran siempre nobles, lo último que deseaba era dañar a alguien.



Pero otro repentino encuentro con la muerte, en el transcurso de unos días, la llevaron a hacer cosas que nunca pensó, desde desear la muerte de algún molestoso animal, lo cual conseguía de inmediato, hasta hacer que las personas se enemistaran sin ninguna razón aparente, así empezó a desarrollar su poder y a hacerse un poco malvada. Llegado un momento crucial, había desarrollado su poder casi sin poderlo controlar.

En una fiesta patronal en la que estaban casi todos los del pueblo, logró hacer caer al mismo tiempo a todas las parejas que bailaban, incluyendo a sus padres, aquello fue muy extraño para todos, y en medio del caos, ella reía a placer, no podía parar de reír cada vez más maliciosamente, por lo que sus padres se vieron obligados a sedarla y retirarse con Ella a la casa.

Al despertar, su rostro tenía una expresión maquiavélica y parecía otra niña, comenzó de nuevo a reír de aquella manera y sus padres, por recomendación médica, tuvieron que recluirla en un centro psiquiátrico. 




Lo que allí ocurrió durante los ocho meses de su estadía es casi inenarrable, aunque no se podía afirmar que fuera ella la culpable, todo apuntaba a que sí lo era.

Sus padres decidieron sacarla de allí y llevársela a casa. Por un tiempo, todo marchaba tan tranquilo como antes de ese extraño suceso en la fiesta, incluso le pidieron perdón por haber dudado de ella y trataron de olvidar todo lo sucedido. La niña, que ya contaba con 10 años sonrió feliz y los abrazó.

Al cabo de un año, llegó al pueblo un nuevo cura, el otro había enfermado desde que la niña hizo su primera comunión, cuentan que ella lo miró a los ojos y quedó ciego en ese mismo instante, luego de unos días empezaron las convulsiones, hasta que murió.

También sus padres al poco tiempo murieron, el mismo día ambos, sin encontrar ninguna explicación a su muerte, y Ella, nuevamente reía descontrolada y con esa mirada malévola de antes.

Nadie se atrevió a llevársela y la enviaron a un convento de la ciudad.

 

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Han pasado 10 años, en su pueblo natal la tierra se volvió árida, y todos fallecieron de una extraña enfermedad.

Cuentan que se hizo monja, que su vida cambió. Pero de noche, fuera del convento, ocurren cosas muy extrañas Aseguran que la han visto deambular por las calles oscuras, vestida de la muerte, y que han escuchado su risa descontrolada y malévola retumbar las paredes del convento. Sus puertas y ventanas siempre permanecen cerradas, ya nadie entra ni sale de allí.  

De vez en cuando un forastero tocaba a la puerta, y se veía a una monja asomar y sonreírle, un buen día, este apareció muerto, de causa sobrenatural. Se corrió la voz y nadie viene ya, la gente no hace vida nocturna y son pocos los habitantes que hay.

Ella, sigue deambulando y riendo sin parar, aunque cada vez lo hace con menos fuerza.

                                                   ********



Hace un mes la vieron tirada frente al convento, desnuda en posición fetal, parecía una niña inocente, reía, más su sonrisa, era angelical. Tenía un bebé en brazos, pero nadie se acercó, solo su fiel guardián...

890 palabras

P.D. Su nombre era Ella.


I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

Pedimos excusas si alguna imagen usada tiene derecho de autor, al avisarnos la retiraremos.

lunes, 7 de junio de 2021

Integración

En muchas ocasiones de nuestra vida hemos escuchado decir que lo que nos falta a las personas hoy día, es saber integrarnos, meternos de lleno en las cosas que hacemos, porque aparentemente, vivimos separados de nosotros mismos. 

El cuerpo nos mantiene firmes en este plano terrenal, la mente nos sostiene gracias a la memoria (el aprendizaje, y conocimiento de las cosas), pero el espíritu se encarga de fijar a la mente en ese cuerpo y de paso, conectarse a ellos a través del alma, dando lugar a la comprensión de lo aprendido y vivido a diario. 


Mayormente andamos como mutilados, un cuerpo con su mente dispersa y sin su espíritu junto a él, siente mucho miedo, y este dúo (cuerpo / mente), sin un espíritu que lo guíe y unifique su estar y su ser, es como un barco navegando en alta mar, sin timón ni capitán, a la deriva. 

Mientras nuestro cuerpo en determinado momento ocupa un lugar específico sobre la tierra, nuestra mente divaga por los cielos y nuestro espíritu está en conflicto, pues no sabe en dónde se encuentra en realidad, si en la tierra, en el cielo, o en el más allá.

Algo que es muy común hoy, es que cuando le hablas a alguien, ese alguien (tu interlocutor), sea lo que sea que le digas, su primera respuesta es ¿Eh?, aun te haya escuchado. 
Como su mente anda dispersa, no está seguro de haberlo hecho, y menos de haber entendido, solo sabe que escuchó un murmullo y cuando por fin reacciona, solo atina a decir ese, ¿Eh?

Un globo inflado es un espectáculo en sí. Imaginen que el globo es el cuerpo, y la mente el aire que se introduce en él, pero sin un mecanismo para inflarlo y cerrarlo luego (que sería el espíritu), el globo nunca llegaría a ser una atracción, pues permanece flácido y sin gracia. 
Así mismo lucimos todos cuando estamos alejados de nuestro espíritu y deambulamos a la deriva en un mar de confusiones y temores. 

El cuerpo viene a ser como la comida y la mente como la bebida, pero el espíritu, es como el gran procesador que nos permite asimilar esas calorías y nutrientes, y nos hace respirar y vivir sanamente, sin él la comida y bebida no son nada, sin su presencia, no hay integración ni asimilación.



La integración es como esa sabrosa torta, todos los ingredientes son buenos por separado, pero nada como ese delicioso resultado final al fundirlos todos. 

Cuando el cuerpo, la mente y el espíritu se mantienen en completa integración armónica, la vida se convierte en una hermosa celebración. Porque al unificarse todos en una misma energía, no hay desequilibrios ni descompensación. Todo fluye en una misma dirección, sin dudas o conflictos internos, sin contradicciones o incoherencias.
   
Si nos permitimos ser auténticos y mantener integradas todas las partes de nuestro ser absoluto, nos convertimos en nuestra propia perfección. Somos todo un espectáculo, ni nos falta, ni nos sobra nada, todo danza a nuestro alrededor, irradiando un aura pura, alegrando cada centímetro de tierra, purificando cada molécula de aire que respiramos y expulsamos, y embelleciendo cada pedazo del hermoso cielo que nos cubre.   



Si nos sentimos separados, empecemos a definirnos como personas integradas, a sentirnos completos. Digámosle adiós a la separación de uno mismo, que es semejante a esa maquinaria industrial, cuyas partes nunca podrán hacer el trabajo que requiere el conjunto. Desarmándola no obtendremos ningún resultado.

Reconozcamos cada pedazo de nuestro ser, y su vital importancia, pero no permitamos que ninguna trabaje sola, o que gobierne más que las otras dos, tratemos de que todas estén en el mismo nivel de importancia, sintonía y armonía. 
La mejor forma de medir esta equitativa y balanceada interacción, es a través de la integración, la cual nos genera una sensación de gozo y serenidad que nos envuelve en un halo de felicidad.  


I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

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martes, 1 de junio de 2021

Humildad

Amables lectores, quiero empezar esta reflexión con una frase que me resonó hasta salir fuera, es la siguiente:
“La destreza se mide por lo que haces, la inteligencia por lo que dices, y la humildad por lo que callas”.

Entendiendo por humildad el gesto o comportamiento noble de no hacer ostentación de nuestras virtudes, actuando con modestia y sencillez, sin alardear de nuestras aparentes ventajas.




Como siempre digo, nada es exclusivamente de nuestra autoría, todo surge de esa fuente de inspiración que nos llega como un susurro, pero que es el eco de muchas voces que se han expresado silenciosamente mediante el fluir y conexión de la consciencia universal a través de los siglos.

La palabra humildad, proviene de la raíz humus, que quiere decir 'tierra'. Se ha relacionado con varias situaciones diferentes. Hay quienes la relacionan con la pobreza económica, otros con la sumisión y otros con la sencillez y modestia aun teniendo de qué presumir, que es precisamente el enfoque que he querido darle en esta reflexión. 

Para mí el hecho de su raíz provenir de la palabra tierra, ya me da pistas de que el enfoque más apropiado es este último, ya que la tierra lo tiene todo para presumir: abundancia, riqueza y belleza, pero también generosidad para dar a montones, por eso no estoy de acuerdo con relacionar esta palabra con la miseria y pobreza, con la escasez.




Relacionarla con la sumisión suena aparentemente apropiado, ya que la tierra es sumisa, se deja pisar, hoyar y abusar casi sin protestar, pero llegado el momento lo hace, con sacudidas bruscas (terremotos, huracanes y volcanes), con llanto incontrolable (tormentas de lluvia y nieve en exceso), o con fuertes deshidrataciones (sequías y falta de alimentos). Así que esa sumisión es relativa, más bien la naturaleza exhibe un alto grado de tolerancia, hasta que cae la gota que rebosa el vaso y ¡Bum! 

La humildad hace gala en el silencio, es allí donde se percibe todo su aroma, es enemiga de la jactancia, por eso es esencial mantener un cierto nivel de control y no soltar la lengua demasiado, ni hacer gestos insinuantes de grandeza que denoten desprecio o superioridad sobre los demás. 

Una de las mejores muestras de humildad, es ese prestar atención al prójimo, saber escucharlo y que se sienta considerado, valorado y apreciado. Lamentablemente esa sencilla actitud hacia los demás, se ha vuelto muy escasa, ya que todos están enfocados en sí mismos como el centro de atención del universo, su tiempo es valioso y no están por desperdiciarlo escuchando las tonterías de los demás, solo ellos tienen derecho a ser escuchados. 




Hoy día, el posicionamiento en las redes sociales ha tirado a la humildad al zafacón del olvido, todos quieren protagonismo y fama, destacarse en la sociedad o en la nube virtual, sin importarle si es sobre la base de una conducta decente o indecorosa, da igual con tal de adquirir fama, y de paso, hacer dinero. “Dinero, dinero, dinero; dinero vil metal…”, como dice una canción de Serrat.

Son tiempos de cambios, a decir verdad, siempre lo han sido, pero de vez en cuando estos cambios paulatinos, se aceleran repentinamente con un detonante inesperado y llegan a su punto de inflexión, donde no hay vuelta atrás, y provocan una revolución social que termina en un caos moral y una incontrolable crisis emocional colectiva, afectando tanto la mente como el cuerpo, y ni qué decir del porvenir de las futuras generaciones y de la vida en el planeta en sentido general.

La falta de humildad, va en aumento a diario. Es necesario abrir bien los ojos del entendimiento y ver hacia donde nos llevan los estamentos de esta sociedad actual, que al parecer, nos guían como a ciegos, sordos y mudos, a una guerra a muerte contra nuestros propios hermanos y contra nosotros mismos.



Recordemos que el planeta es nuestro único refugio por el momento, que fue de nuestros antepasados y será de nuestros descendientes, nos pertenece a todos por igual, y por la misma razón hay que cuidarlo. 
La mejor forma de hacerlo es agradeciendo lo que recibimos, bendiciendolo, valorándolo y brindándole protección, y de ser posible, mejorando su condición para beneficio nuestro y de los que vendrán. 

Todo lo que es, ya fue antes, nada es nuevo bajo el cielo ni sobre él, no conocemos a ciencia cierta el inicio y menos el final, de hecho creo que no los hay, la vida fue antes de nosotros, es con nosotros y será después de nosotros. 

No hemos inventado ni creado nada, todo ya estaba ahí, solo hemos jugado un poco al inventor con lo que nos ofrece la naturaleza y lo que hemos heredado de nuestros antepasados, así que no busquemos protagonismo ni demostremos arrogancia, más bien, seamos humildes con una muy sutil elegancia.  

  
I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

Esta entrada fue publicada en el periódico El Caribe:

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miércoles, 19 de mayo de 2021

Extraña reacción fóbica

Para mi participación final en este ciclo de microrrelatos que propone David Rubio Sánchez en su blog El Tintero de Oro, y que en esta ocasión es sobre cualquier tipo de fobias. He decidido construir un relato sobre una fobia muy particular y algo extraña a mi parecer: 
La gerascofobia: aversión a envejecer.
  



Extraña reacción fóbica    250 palabras

Le gustaba lucir hermosa, bien arreglada. Se esmeraba en ello, su apariencia era lo más importante. Deslumbrar era su mayor objetivo de vida. 

Era alegre, sociable, segura de si… Su vida transcurría con entusiasmo. A pesar de sus batallas se sentía atractiva y envidiada, su aspecto siempre llamaba la atención, dejaba a hombres y mujeres con cara de admiración. Se gozaba ese éxtasis.

No quería envejecer, usaba las mejores cremas, comía sano, ejercitaba y dormía lo necesario o más, confiada en que retardaria las primeras arrugas hasta cerca de los noventa.


Todo iba bien, pero un dia se vio al espejo, notó en su rostro la primera señal, se estrujó los ojos para corregir el error, se volvió a mirar y nada. Procedió a limpiar el espejo, segura de que ahora quedaría resuelto el equívoco. ¡No!

Se tapó la cara y echó a llorar, gritó en silencio y luego estalló en llantos, alaridos desconsolados, tenía 60 años y el espejo le decía que su apariencia iría cambiando poco a poco, o quizas mas rapido de lo que podia esperar.
 
Se miró desnuda, sintió cierto alivio, quedaba esplendor en sus carnes, pero las ropas siempre las ocultaban, así que de nuevo se volcó en llantos y se llenó de amargura.


Envejeció de pronto, perdió su risa y razón de vivir. Su mirada triste, perdida, el rictus de sus labios y su andar, la hacen parecer de ochenta con apenas 65. 

Aunque es por el motivo contrario, aun sigue llamando la atención... 



P.D. Llegado a este punto quiero hacerles una confesión, tengo una fobia, o algo muy parecido a eso, a un bicho en particular, escribí un microrrelato inicial sobre esto, pero como siempre coloco alguna imagen relacionada, el solo hecho de pensarla en mi blog, me hizo rechazar la idea, y escribí el que les acabo de compartir que me pareció una mejor opción.

Como una especie de catarsis les dejo el micro, desde luego sin imagen, ja, ja.

katsaridaphobia o blatofobia: aversión a las cucarachas.


Detestable recuerdo  249 palabras

A mi corta edad, presentía lo que estaba ocurriendo, toda la mañana sintiendo cosquillas en el hueco del pie izquierdo (el puente), una almohadilla suave se movía de a poco en mi pie. Estaba ansiosa por librarme del zapato, temía quitarmelo y me fuera encima, o se armara un revuelo en clases. 

Pasaron las horas, no me atreví a contarle a nadie y me aguanté hasta llegar a casa. Sin decirle por qué, pedí a mi hermano mayor que me quitara el zapato. Accedió y me subí al muro de la galería.
¡Zas! Ahí estaba, enorme, como una “guagua”, asquerosamente fea y grande, por suerte no era de las voladoras, pero tan repugnante o más. No tengo claro qué pasó después, tal vez me desmayé… 

Fue una de las primeras razones que recuerde crearon mi aversión a las cucarachas y por la que siempre reviso bien los zapatos. Les tenia asco, pero mi fobia vino de saberla tantas horas en mi pie y por otras desagradables experiencias más, que es mejor no contar ni recordar. 
Ellas me persiguen, pero en casa dicen que tengo un cucarachómetro para localizarlas y atraerlas. 
  
He sobrellevado ese miedo, y en parte lo he superado, ya trato de matarlas, sea lanzándole un zapato, con una escoba o con insecticida. A este bicho asqueroso y maloliente no lo puedo aceptar, y respetar su vida como la de una criatura maravillosa digna de admiración, siempre lo quiero fuera de mi vida y de la creación. 



P.D. Lamentablemente lo que cuento es verdad, acabo de desahogar mi katsaridaphobia o blatofobia. Aunque no entra de lleno en el rango de fobia, si que han causado estragos en mi vida esos insectos. Ya no me aterran como antes, pero prefiero no tener que verlas jamás.


I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

Pedimos excusas si alguna imagen usada tiene derecho de autor, al avisarnos la retiraremos.

viernes, 14 de mayo de 2021

Domingo vs. Lunes

Siempre se ha dicho que el domingo es un día algo aburrido y que es para la familia, o en algunos lugares, exclusivamente para el fútbol… Y que también es un día para lamentar la inevitable llegada del lunes. 


La dichosa pandemia cambió un poco estas tradiciones aquí, ahora el domingo es para ir de picnic al parque mirador o cualquier otro lugar, para ir un rato a la playa o para sencillamente salir a pasear, sea en familia o no. 
Con el alejamiento, el encierro y toque de queda, muchos se han hastiado de estar en familia, y el domingo es su mejor excusa para desligarse de ella.

Pero retomando nuestras costumbres antes de la pandemia, en República Dominicana, sobre todo en su ciudad capital, Santo Domingo de Guzmán, es un día más bien conservador, porque nos reponemos del sábado, un día de juergas y desacatos, de veraneos (playas) y tertulias nocturnas, y para muchos de desenfrenos, así que el domingo, nos reponemos de la resaca, del derroche de energías día anterior. 
Los religiosos van a sus iglesias, los que no, se levantan tarde y comen fuera, y el resto se la pasa en casa viendo televisión o jugando dominó en alguna esquina, como es costumbre en nuestros barrios.



El domingo siempre nos deja un sabor agrio, “No se puede inventar mucho porque mañana es lunes, el peor día de la semana, la vuelta al odioso trabajo”. 

Esto que acabo de escribir entre comillas y cursiva, es tan común escucharlo, que se ha convertido en un mantra de negatividad. Así que el sábado, es el día por excelencia para hacer de todo con agrado y alegría.

Aquí los domingos huelen a cansancio, a freno, a umbral de tedio y vuelta a empezar, y a reuniones familiares impuestas, a idas a la iglesia por compromiso social o fanatismo religioso, o ver aburridos programas de televisión con resúmenes semanales, más de lo mismo…, y los minutos y segundos pasan recordándonos que ya viene el lunes (el cuco), como nos decían de chicos, ja, ja.  
Por supuesto, esto es para los que no son adictos al celular y a las series que tanto ameman, que se divierten metidos en una cama, frente a una pantalla que les roba su actividad vital.

Al parecer, el lunes es tan tedioso que su aura se extiende hasta el día anterior y de alguna manera la tiñe de otro color, influyendo en el estado de ánimo. 
Por el solo hecho de saber que el lunes le seguirá al domingo, ya es más que suficiente para restar alegría en lo que sea que hagamos el domingo. 

OJO, pensamos más en lo venidero, que en lo presente, y esto amigos lectores, al menos en estos predios, es una cruel realidad. 



Nada como esa alegría cuando llega el viernes y sus horas van pasando, y entonces empieza el viernes social de tragos, reuniones familiares o de amigos, juergas y planes para el sábado... 
Eso si no se trabaja el sábado, claro, y aunque fuera así, el hecho de que el sábado solo se trabaja hasta medio día, hace que pese menos, desde luego, no todos tienen el privilegio de ese horario.

Bueno amigos, el punto al que quiero llegar es el siguiente: 

Ponernos a pensar en cómo el lunes afecta el estado de ánimo y nos apaga las luces del domingo, que debería ser el día de mayor alegría y gozo de toda la semana, y no por ir a la iglesia y con eso creer que nos estamos ganando el supuesto cielo… 
No, por el hecho de ser un día de toda libertad para pensar y actuar, sin ataduras laborales, estudiantiles, familiares, sociales o eclesiásticas…, por ser un día para movernos con entera libertad, satisfaciendo nuestros deseos íntimos y siendo genuinamente naturales, individuales e independientes.

Esa debería de ser la consigna de los domingos “Hacer lo que quiero hacer y nada más”. Lo que te gusta y satisface, lo que te llena de gozo interior.



¿Por qué? Pues porque lo mereces, porque has estado dando de ti a todos durante la semana, te has entregado al trabajo, a los estudios, a la familia, a los amigos, la comunidad… 
Y porque es más que justo, que de siete días que tiene la semana, y regalas seis a todo lo demás, te regales uno exclusivamente a ti, haciendo lo que tu alma y corazón deseen hacer, sin dejarte arrastrar por los deseos de los otros, siendo auténticamente genuino y sincero contigo mismo, dándote ese placentero gusto que solo tú puedes darte, porque nada produce más goce que el ser tú mismo y hacer lo que deseas.

Claro, me dirán que el trabajo y las responsabilidades del mismo, no permiten cumplir con los compromisos familiares, sociales, comunitarios, eclesiásticos y demás hierbas, y hay que sacrificar el domingo para llenar esos espacios. 

Pero precisamente ahí es donde quiero llegar, a borrar de los domingos las palabras 
compromiso y sacrificio”, que no estén presentes ese día, y que los domingos no nos sepan a obligación o complacencia de otros, sino más bien, que sepan a libertad y complacencia personal, sin que cree sentimientos de culpa, ni suene egoísta. Para nada lo es. 

Complacerse y mimarse una vez a la semana, es lo más cerca de la felicidad que podemos estar en este mundo tan caótico y acelerado en el que vivimos actualmente.

Pero hay algo más que les quiero comentar. 

Es sabido que todo depende de la actitud, no de las circunstancias, así que si le pones empeño a no permitir que el lunes te friegue los domingos, y merme tu ímpetu de hacer cosas excitantes o relajantes, hay una muy buena técnica para lograrlo, mantente únicamente viviendo el presente, un día a la vez.
 
“Nada vale más que el día de hoy”. (Goethe)


Si te cuesta demasiado conseguirlo, quizás te resulte más fácil pensar en los lunes como un día neutral, sin antecedentes que te carguen anticipadamente. 

Piensa en los lunes como el día que marcará las pautas para pasar una semana esplendorosamente gratificante, haz del lunes un día espectacular y toda tu semana será genial.

P.D. Aquí dejo un enlace para los que deseen curiosear sobre el origen de los días de la semana y el descanso del fin de semana.


I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

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miércoles, 5 de mayo de 2021

Haz tu parte

Siempre se ha dicho que si cada uno cuida su entorno, se cuida a si mismo y a los demás. Y esta claro que todo lo que nos rodea nos afecta de manera directa, y tiene incidencia en el resto del mundo de forma indirecta. Así que si haces lo correcto (el bien) estás contribuyendo a mejorar el mundo, si por el contrario te comportas de forma indebida e irracional (te portas mal), estás destruyendo el mundo de a poco. 
 



No se si les ha pasado, pero hay días en que pienso que cada uno de nosotros con su accionar, tiene más cuotas dañinas de las que creemos tener. Me pongo a reflexionar sobre las muchas cosas que consciente o inconscientemente apoyamos con nuestros aplausos, o por el contrario, con nuestro silencio e indiferencia al dolor ajeno, y con nuestro egoísmo y el consumismo excesivo de cosas, que para lograrse (fabricarse u obtenerse), subyugan a muchos a manera de esclavitud, no de libre intercambio de trabajo remunerado, y llego a la triste conclusión de que, mayormente, somos más culpables que inocentes, algo que pocos quieren escuchar y asumir como cierto.

Un ejemplo es la ciencia. Muchos científicos son casi secuestrados (por decirlo así) para obtener “supuestos beneficios para la humanidad”. 
Otro ejemplo de menos importancia, “aparentemente”, pero no así menos relevante, es el arte. Específicamente en su vertiente de entretenimiento al público, como son el cine, los circos, los cantantes..., estos entre muchos otros, que son en su mayoría personas comun y corriente con talentos más desarrollados. Les venden un sueño y son sometidos a estresantes condiciones de trabajo exigente, y abusos de todo tipo, físico, psíquico y emocional, mayormente son manejados por un empresario o director que los exprime hasta dejarlos sin moral, sin vida y sin amor propio.

Si leemos las biografías, o vemos los videos (documentales, películas y entrevistas) de la vida de una gran mayoría de artistas, no escaparemos de cambiar nuestra admiración, por sentir lástima, dolor y hasta cierto sentimiento de culpa por haber alimentado indirectamente esas explotaciones humanas, ya sea por mera diversión, o por fanatismo adictivo, hay cierta inclinación por ver a los seres humanos desde una perspectiva idealizada o morbosa.

Lo mismo deberíamos de sentir por colaborar con otras explotaciones humanas que generan miles de millones a unos cuantos, y que gracias a nuestro consumo excesivo, y hasta cierto punto, nuestra indolencia y egoísmo, se siguen fomentando cada día con mayor crueldad.
 
Me dirán que todo avance requiere pérdidas, desapegos y cambios que generan sufrimientos. Que es normal que unos caigan para que otros se levanten sobre ellos, y si no caen, entonces los tumbamos...




Todas las revoluciones mundiales tienen un precio alto que hemos pagado como conglomerado humano, y el planeta, junto con nosotros, también lo ha sufrido en carne viva. Ahora esta revolución tecnológica nos costará más de lo que podemos pagar, así que la obsolescencia de la raza humana será nuestro destino o pago final, seremos desechados y borrados de la faz de la tierra, si es que esta sobrevive…

Bueno amigos, perdonen, al parecer no estoy en mi mejor momento, creo que he escuchado demasiadas historias tristes ultimamente, asi que para no seguir derrumbando ese edificio de optimismo que he tratado de construir durante varios años en este espacio virtual, aquí lo dejo.
Y para ponerle una sintonía de buenas vibras a esta entrega, les dejo unas cuantas frases de un destacado escritor, dramaturgo, humanista, filósofo, científico…, ministro y bibliotecario alemán, de nombre Johann Wolfgang Von Goethe. 

Espero que estas frases resuenen alto en el pensamiento, y de alguna manera, nos ayuden a salir de este atolladero, haciendo nuestra parte…


Frases de Johann Wolfgang Von Goethe. 

“Lo que no se empieza hoy, nunca se termina mañana”.

“Los perezosos siempre hablan de lo que piensan hacer, de lo que harán; los que de veras hacen algo, no tienen tiempo de hablar ni de lo que hacen”.

“Que cada uno barra delante de su propia puerta, y todo el mundo estará limpio”.

“Sea lo que sea que puedas o sueñes que puedas, comiénzalo. El atrevimiento posee genio, poder y magia. Comiénzalo ahora”.


“El único hombre que no se equivoca es el que nunca hace nada”.

“Un gran sacrificio resulta fácil; los que resultan difíciles son los continuos pequeños sacrificios”.

"Los pecados escriben la historia, el bien es silencioso".

"El hombre se cree siempre ser más de lo que es, y se estima menos de lo que vale".

"Todas las cosas son solo transitorias".

"Debemos renunciar a nuestra existencia para existir verdaderamente".



Esta última frase parece un déjà vu, o videncia de Goethe, y enfatiza el final de mi reflexión, donde digo que, “seremos desechados y borrados de la faz de la tierra”.


I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

Esta entrada fue publicada en el periódico El Caribe:
https://www.elcaribe.com.do/opiniones/correo-de-los-lectores/haz-tu-parte/

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lunes, 26 de abril de 2021

Resiliencia silenciosa

Se dice que las personas decididas y que son resilientes son las que avanzan, y que las desmotivadas, con muchos miedos y baja autoestima, se quedan rezagadas. Pero es sabido que cada quien viene con un propósito de vida y que actuamos en consecuencia a ese propósito... 

Si la resiliencia es una condición inherente en el ser humano y sabemos que sí lo es, el hecho de que unos recurran a ella y otros aparentemente no, parece que más bien es cuestión de roles, que de falta de autoestima. 
Aunque realmente existen personas con el autoestima muy baja, no todos nacen para brillar ante los demás, también existe un gran número de personas, quizás el mayor, que nacen para ayudar, para permitir que otros brillen.




Todos no nacemos para ser sobresalientes, si todos nos esforzamos para ser jefes ¿quién haría el trabajo pesado? El jefe hace el trabajo intelectual junto a otro número de personas con parecidas características intelectuales, pero el trabajo físico, manual, tangible y sucio, como se dice vulgarmente, lo realiza otro grupo de personas, quizás menos preparadas intelectualmente, pero no así menos valiosas, ya que sin estas personas que ejecuten las acciones, los jefes fueran ceros a la izquierda, pues la mayoría, no tiene la destreza física que tienen los ejecutantes de sus mandatos, por lo que cada cual en su rol es importante, y a veces imprescindible.

Hoy día hay una corriente de competición muy alta en todos los aspectos de la vida y a todos los niveles sociales. En las competiciones hay siempre un ganador; un primer lugar, luego un segundo y un tercero que premiar. 
Para unos (los que terminan ganando), es cuestión vital ganar, para otros (los que le siguen de cerca), es un gran reto o anhelo, y para los últimos en llegar, es un sueño, algo probable, en su fuero interno nunca se ven como ganadores.
 
Todos ellos saben cuál es su rol en esa competencia, para unos es ganar y para otros es hacer olas para ayudar al ganador, servirles de incentivo, de contrincante a vencer y darle más ganas de vencerlos, y así lograr cada cual su propósito de vida. 

El hecho de no recibir un premio, no quiere decir que no triunfaran, que no sean personas resilientes, que no tengan su autoestima alta, y que valgan menos..., son seres ganadores también, sabían bien cuál era su rol y lo cumplieron, se prestaron para que otro pudiera brillar, decidieron disimular y opacar su brillo innato, para que el de otros se notara más, estos son los que poseen una resiliencia silenciosa, porque no hace ruido, pero lo provoca, contribuyen a que se note la resiliencia de los demás. 




A sabiendas de que nacemos con todas las herramientas para triunfar y ser resilientes, mantenerse bajo perfil para cumplir la misión que tenemos en la vida, es meritorio. 

Lo que hace más hermoso al planeta, es la diversidad. Para que el mundo sea mundo, como siempre se ha dicho, tiene que haber de todo en la viña del Señor.


I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

Esta entrada fue publicada en el periódico El Caribe:
https://www.elcaribe.com.do/opiniones/correo-de-los-lectores/resiliencia-silenciosa/

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viernes, 16 de abril de 2021

Abran las celdas

Todos, o la mayoría de los seres humanos, en algún momento de nuestra vida nos damos cuenta de que fuimos encarcelando emociones, enterrando vivas situaciones dolorosas y ofensivas, negándonos a enfrentar y curar heridas a las que les prohibimos sangrar, para aparentar que no nos habían dañado o habían cicatrizado de inmediato, pero lo único que logramos con esto, fue ahondar más su llaga infecciosa, adentrándonos en un mundo de odios, resentimientos y rencores venenosos, que definitivamente terminaron carcomiéndonos por dentro.

Al avanzar los días y años sin buscar soluciones a estos encierros traumáticos, empiezan a aflorar otras dolencias, físicas y psíquicas, por lo que debemos ir abriendo celdas, desenterrar las ofensas y permitir que la sangre corra, para sacar toda esa purulencia, para limpiar y desinfectar las heridas y dejar ser a las emociones retenidas, reconocerlas, sentirlas a flor de piel, y digerirlas, para así dejarlas ir y devolverles su libertad.

Ilustración de Christian Schloe
Ilustración de Christian Schloe

Cada emoción es como una paloma mensajera que viene a visitarte y a traerte un mensaje importante, si la encierras en tu interior, y no le permites regresar, entonces la habrás secuestrado, y con esa actitud, también te auto secuestras, y con cada paloma que encarceles, también estáencarcelando una parte de ti. 

Cuando esas partes se sigan sumando y ya no soportes ese constante revoloteo de las palomas por salir, y te golpeen tan fuerte que sientas que ya no puedes más, sentirás un enorme vacío e inconformidad que te llevará a reflexionar y a buscar en tu interior las razones para sentirte así. 
Al hacerlo a profundidad y con completa sinceridad y amor a tu persona, descubres una belleza en cada episodio vivido, que te había pasado inadvertida, es ahí cuando empiezas tu camino hacia el verdadero propósito de tu vida, es entonces cuando se te hace la luz en medio de tanta oscuridad, y tus ojos adquieren un brillo diferente, luminoso, y tu corazón palpita en otra frecuencia porque empiezas a amar la vida, y a darte cuenta que tu jardín interior florece.


Poco a poco irás notando que has cambiado, eres otra persona, amable, serena y feliz, iluminada por dentro, irradiando toda esa luz hacia afuera, y con un aura externa que transmite alegría y amor, y sin proponértelo rejuveneces, desprendes tantas alegrías que solo encontrarás sonrisas a tu alrededor, pues todos se volverán tu reflejo. 

Si estás leyendo esto y aun no estás en ese proceso de reconocimiento, no lo demores más, préstate toda la atención que mereces y no te reprimas, no te auto castigues, no te prives de amarte y amar, no te censures ni te vuelvas avaro de sentimientos…, muéstrate, exprésate, mímate y respétate, y más que todo, ámate con mucho amor y reconoce que eres la mayor expresión de amor que te rodea, nadie es capaz de amarte como solo puedes hacerlo tú. 

Abre las celdas que aún permanecen cerradas, cura tus heridas del corazón.


Quiero compartirles esta reflexión final, tomada del blog “El mundo de paz en nosotros”, pinchando el nombre pueden visitarlo y verla allí acompañada de sabias frases. 

Hay que sanar (Autor Desconocido)

Tuve que alejarme para sanar, porque eso hacemos los valientes, SANAR.
Sanar para no repetir los mismos errores.
Sanar para no matar mundos ajenos.
Sanar para no ensuciar otros corazones.
Sanar para no herir.
Sanar para no dar amor a medias.
Sanar para no ser conformista.
Sanar para darme cuenta que las flores crecen en los jardines y no en el desierto.
Sanar para no autodestruirme.
Sanar para limpiar mis adentros.
Y aunque mi garganta cargaba miles de nudos.
Y aunque creía casi imposible dejar viejas costumbres, quise sanar, porque eso hacemos los valientes.
¡Perdonar!
¡Soltar!
¡Amar!
¡Sanar!
Me falta mucho, el Universo sabe que todavía me falta, pero día a día voy quitando de mi piel aquello que me hizo sufrir.
Lo estoy haciendo
Lo hago
Sigo sanando por la persona más importante de mi vida.
¡Sigo sanando por Mí!  



I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

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martes, 6 de abril de 2021

Reclamo de igualdad

La palabra igualdad se ha convertido en uno de los vocablos más usados en los últimos tiempos. Por doquier se habla de discriminación, otra palabra muy en uso y que va a la par con la primera. 

El problema que ha surgido, a mi entender, es que se ha bifurcado su significado, porque cuando se habla de igualdad hay que sobreentender que no se habla de igualdad física, sino más bien social, y dentro de este acápite entran la igualdad de derechos, de deberes, compromisos, y de libertades, sin importar el género (sexo), la raza, religión, el lineamiento político, el nivel económico, preparación académica, etc.


La pregunta que me hago es por qué no especificar siempre, o sea, decir igualdad social de derecho, de libertades, etc.… Esto ha llevado a una mala interpretación de las cosas, pues no todos tienen facilidad para el entendimiento lógico y coherente de esas abreviaciones de conceptos, por eso, cuando se habla por ejemplo de igualdad de género (sexo), los infantes se confunden y pueden llegar a distorsionar la realidad, y a pensar que si las niñas y los niños son iguales, entonces da lo mismo decir que eres una niña siendo un niño y viceversa, de ahí surgen muchas patologías de personalidad y gustos, y más tarde de preferencias sexuales a nivel de pareja; creen una cosa, escuchan otra, y terminan sin saber qué son, qué les gusta y qué prefieren ser.

El tema de la igualdad social de derechos referente al género, va más allá… 

Hoy día, se sabe que la mujer ha sufrido por siglos discriminación en el ámbito social de derechos y libertades, incluso hasta de deberes y compromisos sociales, se relegó mayormente a deberes familiares y hogareños, y aunque en algunos aspectos esto es ya como dicen, historia patria, en otros, siguen tan olvidadas y relegadas como siempre. 

Esta lucha por la igualdad social en todos sus renglones, producto de tanta rabia reprimida soportando tantos abusos cometidos a la mujer, ha despertado una ola de violencia entre ambos géneros (femenino y masculino), entiéndase mujeres y hombres. 
El malestar se ha generalizado hasta un nivel que de no crearse conciencia de esto a la mayor brevedad, las parejas entre mujer y hombre, desaparecerán, y los hijos se crearán en un negocio de intercambio, o lo que es peor, se crearán momias vivientes en laboratorios avanzados, algo de eso existe ya...  

La igualdad social de derechos y libertades, referente a las diferentes filosofías de vida, (religión, política, etnia, cultura, etc.) es una incesante lucha que ha desatado muchas revoluciones y guerras, entre ellas, dos guerras a nivel mundial, y aun así, los países del mundo no han encontrado un punto de inflexión seguro donde se puedan aunar. 


No somos iguales, cada ser es único y diferente, y cada grupo humano reunido bajo las mismas filosofías de vida, también lo es. Entonces, el reclamo de igualdad está mal enfocado, el reclamo debe ser de, aceptación de las diferencias con igualdad de derechos y privilegios, con respeto, admiración, consideración y fraternidad.   
 
Les dejo este video que recibí momentos después de terminar de escribir esta entrada, espero les resuene alto y les guste. 




I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

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