viernes, 30 de noviembre de 2018

Acción de Gracias

Amables lectores y amigos, hoy quiero compartirles esta experiencia tan añorada y hermosa que he vivido en estos días en que me esfumé del ciber mundo. 
Estuve de paseo en Nueva York, pasando la fecha de “Acción de Gracias” con mis cuñados, por fin conocí el otoño, palpé esas tonalidades hermosas de las plantas, y esa frescura tan agradable que antecede a la llegada del invierno. Anteriormente le había dedicado una entrada a esta vistosa y elegante estación, aquí les dejo el enlace por si desean leerla o releerla: El otoño

Les cuento que mas que frescura hacia un tremendo frio, no se podía salir sin los accesorios del invierno, pero lo más lejos que tenía era que iba a ver nieve, si amigos, llegamos justo la noche antes de la primera nevada de noviembre, una nevada más fuerte de lo esperado y anunciado que dio mucho que hablar en la población, pero yo feliz, por fin pude realizar este sueño que desde niña ha estado conmigo. Según mi esposo estaba tan feliz, como una niña con una muñeca nueva, bueno una niña de antes, las de ahora no aprecian esas cosas, ja, ja. 

En el inicio del 2015 tuve un adelanto, un pequeño vestigio, le llaman aguanieve, pero en esta ocasión pude presenciar y disfrutar una nevada de cinco y seis pulgadas, según las estadísticas hace 80 años que la primera nevada de noviembre no era tan fuerte. 
Así que no me quedó ninguna duda, fue todo un regalo del universo para mí, y al hablar al día siguiente con mi hijo por teléfono y preguntarme que me pareció la nieve, me dijo: “Tú estas clara que esa nieve fue para ti”, supongo que fue otra confirmación de la madre naturaleza para que reconociera su generosidad para conmigo. Hasta un pequeño muñeco de nieve pude hacer en medio del frio, porque eso si, hacia mucho frio, supongo que les espera un invierno muy duro.




Ya pasada la nevada a los dos dias

Luego de ese recibimiento tan maravilloso del otoño con nieve incluida, y de explorar las calles el día después de la nevada, el sábado visitamos el Central Park, habíamos ido cuando los hijos eran pequeños, recordando esa visita buscamos el túnel de la inolvidable película “Home alone” y la famosa estatua de un perro hosky siberiano de nombre Balto, que con su extraordinaria hazaña salvó miles de vida y se convirtió en héroe nacional, si desean conocer la historia, les dejo este enlace, https://www.youtube.com/watch?v=BFK3BvsQ7A0, la película animada de esta historia, titulada “Balto”, era una de las favoritas de mis hijos.



El Central Park fue una gratificante experiencia para los ojos y el espíritu, les compartiré unas cuantas fotos de esta belleza otoñal que nos regala el parque, hablarán por mi y así ustedes sacan sus propias impresiones sin que yo intervenga. Los colores de la magia otoñal, los recuerdos de antaño, y los vestigios de la nevada, me dieron el mejor banquete de “Acción de Gracias”, me pregunté ¿Se podía pedir mas? Y apenas era sábado, teníamos solo tres días allá.
























































Estas tres ultimas fotografías que les comparto, me llenaron de una verdadera paz interior y me mantuvieron extasiada en pura contemplación, sentada en un banco sintiéndome gozosa, dichosa y feliz de poder apreciar el verdadero valor de la diversidad de la vida y la armonía que guarda la naturaleza, respetando y protegiéndonos, estuve admirándola a todo lo largo y ancho a manera de meditación por un largo rato, fue fantástico y conmovedor a la vez el brote de emociones sentidas y eternamente agradecidas en cuerpo y alma. Ah! Pero antes de que me ponga sentimental, no les dije que ese día lo iniciamos con una grandiosa caminata, como nuestros familiares viven en Brooklyn, cruzamos andando el puente desde Brooklyn hacia Manhattan, con destino al Central Park.



En el 2016 cuando hicimos el viaje para conocer las Cataratas del Niágara, tenía planes de cruzar a pie el puente y no me fue posible, así que otro deseo realizado, y que bella experiencia fue para mi. Lo disfruté a todo pulmón, me olvidé del frío y saboreé cada centímetro del puente y todo su esplendoroso entorno. Fue una vivencia revitalizante y reveladora, fui el puente, el rio, el aire..., y mucho mas.





La siguiente fotografía tomada desde el puente es muy curiosa, vean como la nieve se asentó en este techo y se fue derritiendo simulando alas de ángeles, pero lo más curioso es el orden en que están formadas, o sea, como han ido decreciendo, son de las maravillas que nos revela la naturaleza en su idioma, basta con saber observar  e interpretar su lenguaje, que bueno que estuve atenta y no me perdí de nada a mi alrededor, incluso hasta un juego de fútbol capté con la cámara.




Le sonreí a cada persona con la que me crucé, admiré a los que al parecer lo hacen a trote a diario, pues en pleno frio andaban en pantaloncitos cortos o licras y suéter ligeros, recordé mis andanzas en el Pico Duarte, que haciendo un frío algo mas fuerte que este, salimos de madrugada con ropa ligera, porque al caminar el cuerpo entra en calor y no percibimos el intenso frio. 











El emblemático edificio One World Trade Center, que ocupa el lugar de las torres gemelas, actualmente el mas alto de todos en Estados Unidos.





Algo que no había hecho en viajes anteriores, era visitar el museo de historia natural, aprovechamos la ocasión para visitar a los dinosaurios, y toda la diversidad del planeta, tanto animal, vegetal como mineral, incluso hasta meteoritos y piedras preciosas traídas de la luna, fue toda una increíble experiencia. El museo es enorme y tiene tantas cosas interesantes que en un día te resultaría agotador, pero nunca pierdes el ánimo y el interés de seguir descubriendo y apreciando cada detalle y estancia que visitas, es algo que recomiendo hacer si van de visita a New York, vale cada dólar invertido y mucho más. 




La cena de “Acción de Gracias” en compañía de los familiares de mi esposo, fue muy agradable y divertida, lo pasamos bien haciendo anécdotas y compartiendo comida, bebidas, risas, alegrías y buenas vibras, además de lo mas importante, dando gracias por todas las bendiciones recibidas y las venideras, y agradeciendo las abundantes bendiciones derramadas en todos, y en cada uno de los seres que conformamos este bello y mágico planeta. 

Generalmente no podemos visitar un país sin ir de compras, tratándose de New York, hay que ir muchas veces y a muchos lugares diferentes, aunque en esta ocasión preferimos andar en las zonas mas asequibles por lo del Black Friday. 


Por cierto ese día en la mañana fuimos a ver un juego de basquetbol de la NBA, en el Barclays Center, la casa del equipo de los Nets de Brooklin, el juego fue bueno, pude ver al dominicano-estadounidense Karl-Anthony Towns, una de las estrellas del equipo contrario, los Timberwolves de Minnesota, y quien tuvo un papel estelar para que se alzaran con el triunfo, me lo disfruté, y también los shows artísticos de entretenimientos que ofrecen los jóvenes y las chicas (cheerleaders) del club.


Incluso disfruté de ver la luna llena sobre el Barclays Center durante una visita nocturna a la zona. ¿La pueden apreciar a la izquierda?, creo que es mi primera vez con luna llena, al menos la primera vez que la percibo. Como dijo Harrison Ford en la hermosa película “Sabrina”: “Es mi primera vez en todo”, me encantó esa parte ya casi al final de la película.



Por último, esta fotografía muestra algunas hojas recolectadas, aunque ya han perdido el color que tenían al momento de tomarlas. Las dos mas oscuras eran de un color mas bien rojizo, aun quedan vestigios otoñales en ellas, en especial en la más grande, la hoja característica de las imágenes que hacen referencia al otoño. Si se fijan bien, se aprecian los diferentes matices otoñales, incluso tiene un punto donde ya se empieza a secar. Por fortuna tomé la foto justo a tiempo, antes de que se secaran por completo, fue un desliz no tomarla el mismo día allá.


La pondré en un lugar visible de la casa como recordatorio de este otoño, con sus aires dorados, cobre y rojizos, el frio, la nieve, la grandeza y belleza de la naturaleza..., tanto esto como la fraternidad y generosidad con la que fuimos recibidos y acogidos una vez mas, no tiene precio, la única manera de ponerle un saldo mínimo a su favor es “DAR GRACIAS DE TODO CORAZÓN”, por la vida y las experiencias enriquecedoras que nos ofrece cada nuevo día, quizás no todas sean tan alegres y gratificantes como esta, pero de seguro que son la mejor opción que tenemos al alcance para seguir fluyendo en armonía y amor.

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

Pedimos excusas si alguna imagen usada tiene derecho de autor, al avisarnos la retiraremos.

lunes, 12 de noviembre de 2018

Hablemos de intuición

Esta entrada va dedicada a Miguel Pina, amigo bloguero, dueño de un blog muy particular, Cine y críticas marcianas.

Hagan click en el nombre del blog, entren y siéntanse cómodos (con palomitas incluidas), a disfrutar sus trailers literarios, perdón, sus interesantes reseñas cinematográficas y mucho más sobre cine.

Antes de abordar el tema de la intuición, seria apropiado definirla como aparece en los diccionarios.

Intuición: 
1. Facultad para comprender las cosas de forma inmediata, sin precisar razonamientos.
2. Percepción de las ideas o verdades como si se estuvieran viendo.
3. Conocimiento inmediato de una cosa, idea o verdad, sin el concurso de razonamientos.

Con estas definiciones, muy parecidas por cierto, espero que se capte el concepto con claridad.

Para mí particularmente, la intuición va más allá del vocablo comprensión, más que esto es una especie de revelación fugaz de algo que espera por nosotros o que nos acecha, o sea, que nos antecede y nos muestra la verdad o el camino a seguir. 


Lo maravilloso de la intuición es lo sutil que nos susurra y lo obedientemente que nos dejamos llevar por ella, algo en nuestro interior sabe que ella es la que está facultada para hacernos tomar las mejores decisiones y el camino correcto para cumplir nuestro propósito de vida. Así, sin gritar, sin forzar e insistir demasiado, va calando en nuestros pensamientos y guiándonos hacia nuestro mayor bien.

Debido a nuestra sabiduría innata, a la hora de dar un paso importante y decisivo en la vida, si confiamos en nuestra intuición y conectamos con el centro de nuestro ser, siempre sabremos qué hacer, y como y cuando hacerlo. 

La intuición nos ayuda a definir nuestros gustos, a descubrir nuestros dones, a saber qué nos complace y qué no lo hace, y más que todo, a esclarecer nuestras dudas e incertidumbres. Gracias a ella, somos clarividentes, es como el bastón que usan los ciegos para moverse y trasladarse. Sin él, andarían a tientas de tropiezo en tropiezo, lo mismo nos ocurre si no le damos cabida a la intuición.

En mi entrada anterior le comentaba a Miguel Pina de la influencia de la intuición en la comunicación telepática, y de que no se prestaba a confusión, ya que la intuición se trata de comprensión y la telepatía de comunicación, pero que ambas, se codificaban a través de ondas de energías que somos capaces de descodificar con rapidez.

La intuición le sirve de apertura a la telepatía, darle cabida a diario en nuestra vida, abre otros canales de percepción y recepción que nos ayudan a establecer la comunicación telepática con facilidad, al menos con las personas que están en nuestra misma frecuencia energética o tan abiertas como nosotros a este tipo de comunicación, pero sobre todo, recuerden que primero hay que creer en algo para que apreciemos que nos suceda. 

Otra de las aceptaciones que muchos relacionan con la intuición, son los impulsos, pero distan mucho de ser lo mismo. El impulso carece de comprensión, mas bien atiende a una provocación de los sentidos físicos sin medir consecuencias. La intuición es una revelación extrasensorial, algo que percibes y sabes, sin justificación aparente. 


El impulso se debe a un deseo material, a una provocación sensorial que produce una reacción inmediata en el cerebro y te obliga a actuar, tiende a ser agresivo, a alterar tu ritmo cardiaco.

La intuición se debe a una revelación espiritual, que induce una motivación almica de certeza, y te ayuda a tomar decisiones importantes, tiende a serenarte, a apaciguar tus latidos... 

Pero ambos estímulos tienen una cosa en común, la rapidez con que se producen y lo mucho que pueden cambiar tu norte. 
  
Dejarte llevar por un impulso puede resultar ser atroz o beneficioso, y dependiendo de qué se trate, hasta mortalmente peligroso. 

Guiarte por la intuición, siempre será gratificante y beneficioso, premonitorio y relajantemente inofensivo y seguro.

La vida basada en la guía intuitiva, es rica en matices y gratas experiencias enriquecedoras del espíritu.


Cuando escuches un suave susurro dentro de ti, ponle atención, a veces no se hace escuchar, solo sentir, en ocasiones tímidamente y en otras de manera eficaz, convincente.

Unas veces insinúa, sugiere a discreción, otras veces canta alegre y dulcemente, y su voz es siempre persuasiva y suave, como una discreta caricia. 
Su aroma nos envuelve y nos provee de confianza y paz, con una inexplicable percepción de estar haciendo lo correcto, por el bien de nuestra humanidad.

Seas quien seas, hagas lo que hagas, la intuición está siempre a tu alcance, es solo cuestión de estar abiertos y atentos a percibirla, y escuchar su tenue y dulce voz.

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

Pedimos excusas si alguna imagen usada tiene derecho de autor, al avisarnos la retiraremos.

lunes, 5 de noviembre de 2018

Entendernos... Cuestión de amor

Hace unos años atrás, la comunicación era algo que se hacia muy difícil, en parte por lo complicada que se volvió la vida, y por lo mucho que abarcamos o queremos abarcar en apenas 18 horas del día, dejando las otras 6 para descansar y dormir.
En tiempos anteriores, a principios del siglo 20, la comunicación cercana (verbal) era muy buena, o sea, entre familiares, amigos y vecinos, la distante era muy lenta pero existía, y ese esperar al cartero o ir a la ciudad a recibir o poner un telegrama, era mas que un tedio, una alegría. Ahora es todo lo contrario, la cercana es pésima y la distante es lo máximo.

Si nos vamos más lejos, cuando el tipo de comunicación escrita apenas si existía, era mas bien verbal y muy limitada, aun así, había mayor entendimiento que hoy día. Un gesto, una mirada, alguna seña, decía mas que dos o tres palabras...



Pero por encima de todo esto, existe un lenguaje capaz de atravesar todas las fronteras, es el lenguaje del Amor, mas que verbal, elocuentemente silencioso.

Una sonrisa no conoce de idiomas. Un gesto amable no necesita traducción. Un beso o un abrazo es un lenguaje universal

Practicando este tipo de comunicación no tendremos problemas de incomprensión. Pero pensarán que esto solo lo podemos practicar si estamos en contacto físico con las personas, y que a distancia, este tipo de comunicación tan fluida y eficaz, resulta imposible. 
La buena noticia es que podemos hacer llegar esas sensaciones que produce este lenguaje del amor, y a una velocidad increíble; casi simultáneamente al momento en que las transmitimos llegan, pero el receptor debe estar en sintonía para recibirlas, o más bien, percibirlas, porque de que llegan, llegan, solo es cuestión de saberlas enviar y de estar abiertos y poderlas captar.

Antes de que el hombre conociera los idiomas o diversidad de lenguajes, ya existía un tipo de comunicación cercana y a distancia, muy fluida y altamente efectiva, la comunicación telepática, que funciona igual que lo hacen las ondas sonoras de radio, televisión, internet..., por emisión de corrientes eléctricas y electromagnéticas, por ondas de energía a través del pensamiento. 


La telepatía es una facultad de lenguaje que todos poseemos, pero muy pocos desarrollan, y “aparentemente” cada día se hace menos necesaria, debido a la gran red de comunicación de la que gozamos actualmente y a su eficiencia y velocidad de transmisión. 
Aunque no sepamos un idioma, los traductores de la web de inmediato resuelven ese problema, sin mencionar las facilidades que van en aumento de aprender cualquier idioma en pocos días. Pero para eso necesitamos indispensablemente el internet y un artefacto electrónico, la telepatía no necesita nada externo para hacerse efectiva.

Podemos volver a desarrollar nuestra habilidad telepática y dejar de tanto hablar y hacer ruidos, eso nos distrae de la verdadera transmisión de pensamientos, ideas, sensaciones y emociones..., de la verdadera comunicación energética que existe entre las células humanas, animales, vegetales y minerales, todas se comunican entre sí a pesarde nuestro bloqueo mental. Y con cualquier otro tipo de célula que exista en el planeta y aún no hayamos descubierto o percibido por estar tan centrados en nosotros, en alcanzar las estrellas, y por estar bloqueados al amor, que es el transmisor universal por excelencia.



Para conseguir desarrollar esta habilidad, es menester dejar a un lado nuestra acelerada vida y detenernos más en los detalles, prestar más atención a todo y a todos, conectarnos con la esencia de la vida y la divinidad y maravilla que somos. Alinearnos con la fuente de energía que nutre todo lo existente en esta simple dimensión y en otras mas complejas. Armonizar y conservar el equilibrio interior y exterior. Respetar los espacios de luz y la vida palpable, y los espacios oscuros y la vida no visible; ya sea perceptible o imperceptible, ahí pulula... 

Relacionarnos con el cosmos y lo que habita en él afectuosamente y con respeto, sin egoísmos, sin maldad, sin intereses mal sanos... Estar dispuestos a poner nuestros dones al servicio de la humanidad y la vida del planeta, y actuar con sabiduría y bondad en pos del bienestar común, son solo los primeros pasos, los cuales paulatinamente irán abriendo puertas y nos llevarán al entendimiento general.
Para ello, lo imprescindible y necesario, es amar, con un amor puro y auténtico, compartiendo la alegría y el gozo de interactuar en armonía y de sentirnos unidos por lazos afectivos que producen una gratificante e incomparable sensación de gozo y bienestar interior, donde afloran, crecen y se desarrollan los mas tiernos y hermosos sentimientos...

Esa es la antesala del verdadero amor y el camino correcto al entendimiento y la comprensión.

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

Esta entrada fue publicada en el periodico El Caribe:
https://www.elcaribe.com.do/2019/01/07/opiniones/correo-de-los-lectores/entendernos-cuestion-de-amor/

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jueves, 25 de octubre de 2018

Lo que llevamos dentro

Amables lectores y amigos, hoy deseo hacerles llegar esta reflexión que me envió por correo electrónico Viola María, una de mis hermanas. Dice así:

"Vas caminando con tu taza de café y de repente alguien pasa, te empuja y hace que se te derrame el café por todas partes...
-Por qué se te derramó el café?
-Pues porque alguien me empujó 
Respuesta equivocada:
Derramaste el café porque tenías café en la taza. Si hubiera sido té, hubieras derramado el té. 
*Lo que tengas en la taza, es lo que se derramaría*
Por lo tanto, cuando la vida te sacude (qué seguro pasará) lo que sea que tengas dentro de ti, vas a derramar.
Puedes fingir, pero eventualmente sale la verdad a la luz.
Así que habrá que preguntarse a uno mismo.. Qué hay en mi taza?
Cuando la vida se ponga difícil, qué voy a derramar?
Alegría, agradecimiento, paz, humildad?
O coraje, amargura, palabras o reacciones duras?
Tú eliges!
Ahora, trabaja en llenar tu taza con gratitud, perdón, alegría, palabras positivas y amables, generosidad y amor para los demás"

De lo que esté llena tu taza, tú eres el responsable.



Repasemos esto:

*Para habitar el vientre de tu madre, tuviste que ganar una carrera, ¿Lo recuerdas? Fuiste un vencedor.
*Para llegar a esta vida, tuviste que hacer tu labor de parto y luego cooperar alimentándote y descansando lo suficiente... Fuiste un vencedor.
*Para llegar a donde estás hoy, tuviste que vencer muchos obstáculos, guardar ciertas distancias y solventar las diferencias y desarmonías de tu vida. Fuiste un vencedor, pues has llegado hasta aquí.

Pero ese llegar hasta aquí tiene una cuota de dolor y sufrimiento que si no fueron aceptados, entendidos, trascendidos y disueltos, aun pesan en nuestro interior. Es precisamente ese tipo de contenido el que hace que actuemos como resortes, al primer pinchazo, por muy leve que sea, sangramos, y si nos es posible, hacemos sangrar.

Esta historia nos hace reflexionar sobre nuestras reacciones y justificaciones, y sobre la cuota de responsabilidad ante nuestras decisiones y sus consecuencias, todas y cada una, de alguna manera, son de nuestra autoría. 

Nosotros elegimos el tipo de vida que llevamos, aunque muchas veces nos parezca que no es así.



No olvides esa primera carrera que ganaste, fue tu decisión, de nadie más. Al igual que ese café que contiene la taza de la historia fue su decisión, podría ser té, chocolate o incluso agua clara, lo que contiene es lo que desea o aceptó tomar, por eso es su elección.

Podemos hacer el siguiente ejercicio mental:
¿Y si supiéramos de antemano que alguien nos empujará y derramaremos sobre nosotros el contenido de la taza, que preferiríamos estar tomando, café, té, chocolate o agua?
Supongo que la mayoría preferirá el agua, además de que no estará caliente, será más fácil de disimular y lavar, y para serles sincera no creo que haya una bebida más refrescante y revitalizadora que esta. 

Pero saben qué, primero no sabemos lo que va a sucedernos, segundo la vida no se trata de tener miedos y tomar el camino más fácil, hay que probar y arriesgarnos, el café es sabroso...

Ahora bien, siempre estando conscientes de que cada acto tiene consecuencias, que en cada decisión se corren riesgos, que esas elecciones son responsabilidad nuestra, que lo que hagamos o dejemos de hacer, es nuestro problema, y que lo que sembremos o demos, lo recibiremos de vuelta más tarde.



Así que sin importar lo que contenga tu taza, la mejor decisión es que esté bien cargada de generosidad y amor, y cuando te empuje la vida, y derrames lo que llevas dentro, conservarás la calma y la serenidad, ya que sabes que irá acompañado de generosidad y amor, que suavizarán cualquier amargura interior.
  
Lo que llevamos dentro, siempre termina por aflorar, y el amor, lo sobre pasa todo, así que procura estar repleto de él. Todos a tu alrededor, lo agradecerán.

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente.

Esta entrada fue publicada en el periodico El Caribe:
https://www.elcaribe.com.do/2018/12/27/opiniones/lo-que-llevamos-dentro/ 

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martes, 16 de octubre de 2018

Pisando el cielo

De seguro que todos o la mayoría siempre que hemos escuchado la frase “Tocar el cielo”, y lo entendemos como alcanzar lo inalcanzable, llegar hasta donde no creíamos llegar, como lo máximo que podemos hacer o sentir en la vida. 
Pero que tal si en lugar de tocar el cielo, lo pisamos, y todo lo vemos diferente, es decir, que cambie nuestra realidad.

Para ello debemos caminar de cabeza, me dirán algunos, y sin tomar en cuenta las distancias, sentir que lo pisamos, dirán completando la idea. 
Los mas sensatos dirán que deberíamos poner el mundo al revés, no nosotros.

Y ¿Acaso no es eso lo que venimos diciendo hace años? Que el mundo está al revés. Pues ya que lo afirmamos, entonces hagamos lo propio, en lugar de pisar el suelo, pisemos el cielo. Parados en las alturas, mirando hacia abajo, todo se ve diferente, hermosamente armonizado, apacible y mas cercano a como lo vemos parados en el suelo y mirando hacia arriba.

Lo voy a explicar de una manera muy sencilla, en lugar de explorar el universo y todas sus constelaciones y demás estrellas, exploremos la tierra y todo lo que tiene y nos ofrece, explorémonos a nosotros mismos, o sea, miremos hacia adentro (hacia lo que nos contiene), en lugar de mirar hacia afuera (hacia lo que queremos contener). Busquemos acercarnos en lugar de alejarnos, hagamos que este pequeño mundo funcione, respetémoslo y respetémonos, antes de ir a habitar a otros mundos lejanos.


Si somos un minúsculo punto en el vasto universo, ¿Porque no podemos vivir en armonía y paz? ¿Que nos impide dar y recibir amor, ser tal cual y aceptar a los demás como son? ¿A que se debe ese afán de controlar y manipular? Acaso es que nos han implantado el chip de la discordia y la ambición mucho antes de nacer, o lo que es peor, nos han minado de indiferencia y desamor, y no hay manera de revertirlo.

Espero con todo mi corazón que no sea así, que solo estemos atravesando por un revoltijo de emociones encontradas, por un agujero de gusano cargado con una sobre dosis de negatividad, o que estemos metidos en un agujero de esos que llaman negros, pero que son más visibles que la luz en medio de la oscuridad total, y que solo estemos ciegos por tantos destellos de dudas intermitentes que nos han sembrado.

¿Será o no será? ¿Debo o no debo? ¿Quiero o no quiero? ¿Hago o no hago? ¿Soy o no soy?... Deseo que dicho agujero en lugar de devorarnos, nos permita salir de allí renovados en cuerpo, mente y espíritu, dispuestos a atravesar un portal dimensional pleno de amor, y recomenzar con la humanidad, inocencia y humildad con la que venimos al mundo por vez primera.


Pisar el cielo significa besar la tierra, amarla, cuidarla y protegerla. Dejar de ansiar lo inalcanzable y asir lo que esta a la mano y nos brinda su favor. Nos enseñaron a adorar el cielo, y a creer que en el se encuentra todo lo bueno que podemos experimentar y alcanzar, pero resulta que esto solo lo podemos experimentar en la tierra, mirando en las entrañas del planeta, no del cielo, y mirando en nuestras entrañas, surfearlas y sentir su latir al unísono con todo. 

Debemos hurgar en el amor que somos, no en la complejidad de lo que aparentamos ser y no somos y muy probablemente, no seremos jamás.

Podría decir, que de un tiempo a esta parte ando pisando el cielo, y hasta ahora no entendí el por qué todos me sonríen, es muy sencillo, no me había percatado de que ando sonriéndole a todos, y estoy llena de gozo interior, feliz... 
Desde luego tengo mis momentos en que sufro esas interferencias y me quedo atrapada en ese agujero de desarmonía y camino pisando el suelo, pero cuando lo noto, viro el mundo y continuo en mi viaje por la vida, dando lo mejor que poseo y esperando estar sembrando vida feliz a mi alrededor y por donde piso. 


¿Desearías tumbarte en el cielo y mirar hacia arriba, al suelo, a la hermosa tierra, y sentir que es lo mejor que te ha sucedido, lo mas bello y reconfortante que podrías alcanzar? Que sus ríos y mares te bañaran cual lluvia fresca y que sus montañas y rocas formaran los mejores paisajes que ninguna nube fuera capaz de lograr, que sus infinitas arenas brillaran cual estrellas en el inmenso verdor, que...

Lo que sea que desees, lo puedes lograr, es solo cuestión de cambiar de perspectiva, ver la vida desde sus infinitas posibilidades, a sabiendas de que todas son factibles y maravillosas.


No dudes en voltear tu mundo y pisar el cielo, es mejor que seguir viéndolo de cabeza, o lo que es peor, dejar de verlo y sentirlo, aborrecerlo y no querer vivir en él.

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

Pedimos excusas si alguna imagen usada tiene derecho de autor, al avisarnos la retiraremos.

viernes, 5 de octubre de 2018

Innovando la vida

Seria cosa normal que vayamos por la vida tomando en cuenta aquello que aprendimos y lo que quisimos aprender y fuimos postergando. También seria cosa normal y hasta sensata, que vayamos por la vida tomando en cuenta aquello que nos molestó y fue la causa de nuestro fracaso, para de alguna manera enmendarlo o al menos evitar que nos vuelva a suceder. O sea que, se hace necesario y hasta imprescindible consultar nuestro pasado.

Pero esta revisión debe de ser objetiva y fluida, es decir, que no debemos detenernos mas tiempo del necesario revisando o consultando nuestros anteriores actos y consecuencias. Hay que hacerlo a consciencia y hasta a manera de observador distante, ajeno a las emociones que se podrían generar o renacer. Como si fuéramos una especie de examinador computarizado, que solo toma en cuenta que la casilla correcta esté marcada para dar su veredicto final sin que le tiemble el pulso.



Diría que debemos soltar el pasado lo más eficazmente posible. Ahuyentar sus fantasmas y mirarlo como a ese globo que soltamos y con tanta facilidad dejamos ir, o como lo hacemos con ese rio del que acabamos de salir, nos dimos un buen baño pero lo dejamos atrás, agradeciendo su favor. Sabemos que nos esperan otros ríos y nuevos baños, así que seguimos adelante, sin remordimientos. Las personas suelen aferrarse demasiado a las cosas y quedarse suspendidas en el tiempo, ya sea acaparando o añorando, los años le siguen pasando pero no los notan, la vida les sucede pero no la sienten tal cual, la viven desde el pasado, desde aquella niñez o juventud que no supieron asimilar y trascender, esperando aquello que no lograron y queriéndolo realizar en sus hijos, a quienes les transmiten sus frustraciones y anhelos como si fueran propios.



La palabra innovar tiene un contexto muy peculiar, in (en, introducir), novar (nuevo), o sea que, cuando estamos innovando, estamos “introduciendo lo nuevo”, ese debería ser nuestro slogan todo el tiempo, “Innovando la vida”, es decir, introduciendo lo nuevo en nuestra vida. Y ¿Qué precisamente es lo nuevo?  Pues aquello que no conocemos, eso que nos regala a diario la vida; un nuevo amanecer, el despertar a un nuevo día, dejando atrás el anterior, dispuestos a estrenar nuevas emociones y sensaciones, ninguna debe ser similar a lo ya vivido, pues tiene un nuevo ingrediente, cada día trae una alegría por descubrir y hasta un dolor por sentir, vivirlo, agradecerlo, echarlo a un lado y seguir adelante, como ese rio que dejamos atrás en busca de otros ríos.

Cada día es diferente, el problema es que los vemos todos iguales, sentimos que hacemos siempre lo mismo porque mayormente arrastramos nuestro pasado, nuestra niñez y sus carencias, nuestra adolescencia y temprana juventud y sus renuncias. Y esa juventud insatisfecha la arrastramos hasta nuestra madurez, una madurez inexistente, cargada de incoherencias y traumas sin resolver de la niñez o la juventud o de ambas. Esa madurez inexistente o inmadurez, nos arropa hasta nuestra vejez y sus amargas dolencias, que duelen más emocional que físicamente, por las carencias, renuncias, insatisfacciones, incoherencias... Desarmonías que arrastramos a cuestas y producen una enorme carga emocional, la cual seguimos arrastrando sobre nuestros hombros y nuestra espalda almica hasta la tumba y mas allá.  


Innovemos, dejemos de imitar, de redundar en lo mismo y estudiar minuciosamente el pasado para enmarcarlo en el presente una y otra vez. Dediquémonos a crear, inventar, descubrir y si lo desean, patenticen sus hallazgos, pero sin detenerse en la contemplación de un éxito o un fracaso muerto, ya que el pasado pierde vida, se petrifica, por eso los logros mayormente con un pergamino, o una placa de reconocimiento tienen suficiente.

La felicidad no es estática, hay que seguir nutriéndola y produciéndola y esto solo se consigue con nuevas aventuras y logros, con nuevas ansias de vivir. 

Soltemos el pasado y aquello que nos puede estancar y dejemos que brote nuestra imaginación, como lo hacen los nuevos retoños en el viejo árbol, nutriendo nuestras raíces con cosas nuevas. Somos ese viejo árbol, pero no nos quedemos con ramas gastadas y hojas secas, soltémosla y permitamos a los nuevos retoños surgir, con una buena nutrición imaginativa que les permita salir a embellecer ese tronco que es la vida que somos, y por medio del cual damos paso a lo nuevo, para así eternizar nuestra verdadera esencia universal, que se renueva cada día en ese incesante latir.

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

Esta entrada fue publicada en el periodico El Caribe:
https://www.elcaribe.com.do/2019/03/02/opiniones/correo-de-los-lectores/innovando-la-vida/

Pedimos excusas si alguna imagen usada tiene derecho de autor, al avisarnos la retiraremos.

viernes, 28 de septiembre de 2018

Un roble de 90 años

Amables lectores y amigos, este blog que no es más que mi bitácora de aprendizajes y descubrimientos, y que ya es parte importante de mi vida, también se ha convertido en el diario donde vuelco los momentos más importantes y alegres de mi cotidiana humanidad, ya que de alguna manera me place hacerlos participes de ellos.

En esta ocasión se trata del cumpleaños número 90 de Crispín Bernabé Payano Fawcett, mi adorado padre (apodado cariñosamente Bebé), hombre ejemplar y muy especial en la vida de todos los que le conocen, tuvo la dicha de completar el 22 de septiembre sus 90 años.


Ya hice mención de él en una entrada a principios del blog, si desean leerla aquí les dejo el enlace Tu tambien lo puedes lograr, en aquella ocasión cumplía 85 años, y a sus 90 luce casi igual que hace 5 años, pleno de salud y lucidez.

Esta es una edad a la que pocos podemos arribar y más difícil aun, en plenas facultades mentales y buenas condiciones físicas. De acuerdo a su programa de llegar a los 120 años, todavía le quedan unos 30 más, le sobrará tiempo para deteriorarse lentamente, ojalá y lo consiga sin deteriorarse dolorosamente en cuanto a lo físico y tristemente en cuanto a lo mental. 


A pesar de haber perdido recientemente a nuestro hermano menor Teófilo, quisimos hacer una reunión estrictamente familiar para agradecer su vida y celebrar a discreción sus 90 años, responsable y honestamente vividos, con un cumulo de experiencias y vivencias que dan para mas de un libro, ojalá y él mismo lo pueda escribir, lo estamos alentando a hacerlo, así sea de su puño y letra, ya que todavía no ha aprendido a usar la computadora. 
Tal vez le podamos conseguir una máquina de escribir, fue una herramienta muy útil durante muchos años de su vida, y el fue además un excelente mecanógrafo; pero los tiempos cambian, y aunque el se ha adaptado a muchos cambios, se resiste a algunos y otros se le dificultan. ¡Que le vamos a hacer! Bendecido sea mil veces más.

Para la ocasión preparamos entre otras cosas un brochure, cuyo contenido se identificara con mi padre, sus enseñanzas y aprendizaje de vida. Usamos un mensaje alusivo a la juventud y la vejez, el cual compartí en la entrada que les comenté al principio, titulado “Equilibrio de la personalidad”, y que ha sido el estandarte de mi padre para mantenerse joven al pasar de los años.

También le agregamos la siguiente frase de Rosalyn S. Yalow:

“Es la emoción del aprendizaje lo que separa a la juventud de la vejez. Mientras usted esta aprendiendo no tiene edad”.


En la foto de arriba posando con mi padre y mis tres hermanos de sangre (Edgar, Viola y Millicent). En el extremo derecho Mélida, la viuda de mi hermano, y en el izquierdo, de blanco, Nuris, nuestra hermana de crianza y amor fraternal.

No imaginan la cantidad de años que hay en este pequeño grupo de la foto, al igual que a mi padre, los años nos resbalan, ja, ja.

En dicho brochure además pusimos un texto de “La Palabra Diaria” que dice así:

“Celebrar la vida”
“A veces es fácil dejarse atrapar por la rutina de las tareas diarias y olvidar el increíble regalo de estar vivo. La vida esta llena de oportunidades para evolucionar y crecer. Determino ver todo a través de los ojos de la gratitud, celebrando gozosamente las múltiples bendiciones disponibles para mí en todo momento. Elijo la felicidad, y los sentimientos de júbilo infunden cada célula de mi cuerpo. No importa si todo en mi vida es de la manera como lo deseo o no. ¡Simplemente ser quien soy, es suficiente para vivir al máximo y regocijarme en el viaje!” 


Resumiendo, llego a la conclusión de que: la juventud es un estado de conciencia que se adquiere a través del equilibrio de la personalidad y la felicidad de reconocer el regalo de la vida, honrarlo y celebrarlo siendo auténticos, y sintiéndonos bendecidos por la oportunidad de evolucionar y crecer. Dicho estado de conciencia se mantiene a través de la emoción del aprendizaje, y la gratitud por todo lo alcanzado y vivido.

Fue una hermosa sorpresa para él y una linda noche para todos, su alegría y gozo, dentro de la pena que nos embarga por la reciente pérdida de nuestro ser amado, fue el mejor regalo que pudimos recibir. Celebrar y agradecer su vida, compartir y estar junto a él, unidos por lazos de amor y hermandad, no tiene precio. Me siento privilegiada por ser descendiente de ese roble de 90 años, por todo lo que me ha dado y enseñado, y sobre todo, por su generoso y hermoso Ser Interior.


¡Que viva Crispín por muchos años más! Y que su espíritu inmortal y puro, perdure en la esencia genética del ser humano por toda la eternidad.

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

Pedimos excusas si alguna imagen usada tiene derecho de autor, al avisarnos,  la retiraremos.

martes, 18 de septiembre de 2018

Lo que ves y lo que es

En esta ocasión quiero tratar un tema que como todos los que surgen y piden salir a la luz, envían señales hasta hacerse atender y conseguir su objetivo.

Al escuchar la opinión sobre la actitud de algunas personas ante mensajes u observaciones hechas sin intención de ofender, pero que al parecer resultaron ofensivas por la respuesta recibida (aunque al escuchar el diálogo a mí no me lo pareciera), me vino a la mente que muchos de nosotros, o la gran mayoría, nos tomamos las cosas, según esté nuestro estado de ánimo, nuestra consciencia o inconsciencia, o la real intención escondida detrás de nuestro comentario u observación.

A veces juzgamos a las personas por nuestra forma de interpretar sus acciones, le echamos el anzuelo y ¡Zas! Sentimos que quedó atrapado o expuesto su malestar general, o su rechazo hacia nosotros. Pero resulta que esos juicios no son reales, van cargados de nuestras energías desaprobadoras, y como tal, el resultado no es de nuestro agrado.

  
Imposible que fuera de otra manera, si visualizas a alguien altanero y engreído, le hablarás en esa misma sintonía, con altanería y engreimiento, aunque no creas hacerlo, lo haces. Otras veces lo haces poniéndote tan por debajo, que cualquier respuesta te confirmará ese juicio que ya te has formulado. Como dicen por ahí, llamamos al diablo, pero nos aterramos cuando lo vemos llegar.

Esta manera de comportarnos me ha puesto a reflexionar sobre las diferentes características o personalidades de los seres humanos, y viendo en retrospectiva la opinión que me motivó a escribir esta entrada, llego a la conclusión de que muchos de nosotros, al igual que muchos animales, también marcamos nuestro territorio.

Hay personas, y me incluyo entre ellas, que ponemos límites muy claros de acercamiento, dejamos entrar de manera muy selectiva a quienes consideramos aptos para pertenecer a nuestra manada, a los demás los mantenemos al margen hasta pasarlos por un cedazo y estar seguros de que son de fiar. Sin embargo, las personas que acostumbran a marcar su territorio, hasta cierto punto permanecen impenetrables, siempre guardan distancia para observar y estar atentos, son sigilosos y se aseguran bien antes de emitir juicios. Lucen insensibles pero no lo son, más bien son precavidos.

Por otro lado, muchas personas son tan sanas que no ven maldad en los demás, a menos que ya estén, como decimos por acá, “fichados” como personas no gratas. Estas personas permiten acercamientos y se acercan a los demás sin reparo, son muy abiertas y solo desean compartir e interactuar, por eso no guardan distancias ni recelos. 
Para algunos, eso resulta molesto y los consideran intrusos, por eso sacan su escudo protector, o encienden su alarma para alejarlos un poco, ya que no les gusta la proximidad de los que no están calificados aún como aptos para penetrar sus dominios.


Nos comportamos como pensamos. Juzgamos como interpretamos, y actuamos como juzgamos, y de esa misma forma veremos el comportamiento de los demás, según nuestro juicio pre formulado. 
Si detrás de una acción que ejecutamos hay una intención que no es la que decimos, el resultado será el de la intención oculta o no admitida, en el fondo sabemos muy bien cuál es la intención real. Y por esa misma intención que ocultamos es que entendemos la respuesta, que es probable que esté muy distante de ser real, solamente la vemos así por nuestra predisposición o por la verdadera intención detrás.

Si pinchamos a alguien para verlo sangrar y no vemos la sangre, de seguro lo tildaremos de extraterrestre, diremos que su sangre no es roja y nos dedicaremos a difamarlo, así somos. Si nos hacemos un juicio sobre una persona, nos resultará difícil verla diferente a lo que ya la enmarcamos, y en realidad, ese comportamiento solo estaba en nuestra consciencia inconsciente, fue solo una lectura incorrecta por no estar en equilibrio o sintonía con su vibración energética o con nuestra propia armonía interior, y atribuimos ese desajuste a la otra persona.
  
Aunque no niego, que hay casos en que sí tenemos la razón sobre ciertos acontecimientos, si hay zurrapa en algún comentario que hacemos, es imposible que a nuestros ojos se nos devuelva limpio, pues como nosotros mismos ya lo hemos ensuciado, lo recibiremos con el mismo sedimento que le agregamos. La otra persona no tiene nada que ver con eso, es muy probable que lo vea limpio al recibirlo y así lo devuelva; la zurrapa, está en nuestro ojo, no en la vasija o su contenido.

Me pregunto ¿Hasta qué punto es aceptable como correcto marcar nuestro territorio? y ¿Hasta qué punto es aceptable ser sanos del todo y acercarse demasiado?
Imagino que como ocurre con todo, o casi todo, lo mejor es buscar un punto medio, sabemos que los extremos son peligrosos, unos por mucho y otros por poco, lo más sensato es permanecer centrados y equilibrados. No ser muy ácidos, pero tampoco ser muy alcalinos, hay que mantener nuestro pH balanceado.

¿Llegará el día en que tan solo veamos la realidad?  Lo que sencillamente es, y no lo que nos parece ser.


Fijémonos bien en lo que damos, no nos engañemos, para que podamos ver con claridad lo que recibimos de vuelta. Si arrojamos dardos envenenados, de ninguna manera esperaríamos recibir rosas, así las recibiéramos, las creeríamos venenosas y las veríamos desvirtuadas de su realidad. Los juicios y prejuicios, son peligrosos.

Tratemos de no dejarnos influenciar por un antes (viendo lo que queremos ver), o dejarnos atropellar por un después (la realidad de lo que es).

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

Pedimos excusas si alguna imagen usada tiene derecho de autor, al avisarnos la retiraremos.

jueves, 6 de septiembre de 2018

Una extraña pregunta

¿A quien matamos cada vez que triunfamos?

Esta interrogante surgió en un comentario que le hiciera a Federico Rivolta, un compañero bloguero que escribe cuentos de terror y “Relatos Oscuros”, así se llama su blog por cierto. Sus historias muchas espeluznantes, siempre tienen un enigmático trasfondo reflexivo que me llama la atención, y me he convertido en una de sus fieles lectoras.

Volviendo a la interrogante, que surgió al leer su relato titulado “Uno de terror” (espero que no se lo pierdan), al descifrar la reflexión encriptada en él, esta me llevó a pensar, si siempre detrás de un logro o triunfo, habrá un daño colateral a alguien, por muy ajeno que parezca a nosotros y al entorno donde nos movemos.

Lo cierto es que en un mundo tan competitivo como el actual, por cada triunfador hay mas de un perdedor, y por cada triunfo alcanzado, habrá más de una decepción antes de alcanzarlo, siempre pasaremos por encima de alguien, opacaremos su hacer y le quitaremos mérito a otras personas que también lucharon por salir adelante, y también, competiremos con nuestro Yo, con nuestro desempeño anterior.

Cada día es un nuevo reto, un sueño convertido en pesadilla y una pesadilla hecha realidad. Y por cada pesadilla hecha realidad, hay un hermoso sueño por nacer y convertirse en éxito. Mientras eso nos sucede, hay muchos sueños rotos abandonados, y muchas pesadillas amargas, asimiladas como un buen sueño.


Pero no quiero salirme de la pregunta inicial, y la voy a reformular así: 

¿De veras matamos algo o a alguien, cada vez que tenemos éxito?

¿Que piensan ustedes de todos los que ganan los segundos, terceros y los subsiguientes lugares? ¿No es acaso una especie de muerte el decretar que no obtuvieron el primer lugar? Al menos en las competencias lo es, aunque no a todos les afecte igual. Por eso las aborrezco, hacen mas daño que bien, ya que no consideran el verdadero esfuerzo realizado.

A la mayoría siempre nos preocupa nuestro desenvolvimiento, y sobre todo, ese al que ya estamos acostumbrados, el día que nos falla, empezamos a notarlo, y al pasar los días sin recuperarlo del todo, empezamos a exigirnos cada vez mas, y seguimos así hasta hacerlo surgir, sin importar a quien derribamos en el trayecto, y sobre todo, sin analizar siquiera, que es a nosotros mismos a quien mutilamos y no nos permitimos renovar y cambiar nuestras destrezas por otras, haciendo siempre lo mismo, lo que se espera de nosotros, le tememos al cambio y sobre todo, al que dirán.

Dicen que la costumbre hace ley, que del artista consumado se espera buen arte, del maestro buena enseñanza, del político buena filosofía, del gobernante buen gobierno, y del individuo, buenas aspiraciones para su propia realización, para lo cual, debe tener ciertas costumbres desarrolladas e inmutables, como si fuera cuestión de meditar, recitar un mantra, o de frotar la famosa lámpara de Aladino. Pero esa propia realización, a quien nos atañe es a nosotros y a nadie más.


Definitivamente que la alegría de muchos, es la amargura de otros tantos, y que la cordura de unos, es la locura de otros. Entonces la respuesta a la pregunta inicial reformulada, es afirmativa, porque siempre matamos algo o a alguien cada vez que triunfamos, aun sea a nuestro Yo anterior por habernos superado. 

Un triunfo se apoya en una o varias derrotas, una o varias muertes. Aunque estas muertes no sean físicamente reales, emocionalmente sí lo son, y a la larga, son las causantes de muchas enfermedades y muertes físicas. Cuando forzamos las cosas para que se hagan realidad, indudablemente hay que esperar la fisura, la rotura o el colapso total de una estructura que estaba cimentada en varios pilares y alguno colapsó, y a veces lo hacen todos al mismo tiempo.

Cuando un sueño se fuerza mucho mas de lo debido, se quiebra, y ya no vuelve a ser lo mismo, su esencia de alguna manera cambia y con ella su satisfacción por el logro alcanzado también, y se convierte mas que en un sueño realizado, en una latosa pesadilla.


Démosle paso al libre fluir de la vida, sin forzar demasiado las cosas, recibamos con cautela, pero con buenas intenciones los cambios, estemos atentos y muy despiertos al renacer creativo del alma que nos habita, marcado por el libre y majestuoso vuelo de nuestro espíritu indestructible y valiosamente adiestrado, para dejar salir así, las maravillas que nutren la esencia de la vida, sus cambios y transformaciones, su indiscutible gozo y su eternidad.

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

Pedimos excusas si alguna imagen usada tiene derecho de autor, al avisarnos la retiraremos.