viernes, 28 de septiembre de 2018

Un roble de 90 años

Amables lectores y amigos, este blog que no es más que mi bitácora de aprendizajes y descubrimientos, y que ya es parte importante de mi vida, también se ha convertido en el diario donde vuelco los momentos más importantes y alegres de mi cotidiana humanidad, ya que de alguna manera me place hacerlos participes de ellos.

En esta ocasión se trata del cumpleaños número 90 de Crispín Bernabé Payano Fawcett, mi adorado padre (apodado cariñosamente Bebé), hombre ejemplar y muy especial en la vida de todos los que le conocen, tuvo la dicha de completar el 22 de septiembre sus 90 años.


Ya hice mención de él en una entrada a principios del blog, si desean leerla aquí les dejo el enlace Tu tambien lo puedes lograr, en aquella ocasión cumplía 85 años, y a sus 90 luce casi igual que hace 5 años, pleno de salud y lucidez.

Esta es una edad a la que pocos podemos arribar y más difícil aun, en plenas facultades mentales y buenas condiciones físicas. De acuerdo a su programa de llegar a los 120 años, todavía le quedan unos 30 más, le sobrará tiempo para deteriorarse lentamente, ojalá y lo consiga sin deteriorarse dolorosamente en cuanto a lo físico y tristemente en cuanto a lo mental. 


A pesar de haber perdido recientemente a nuestro hermano menor Teófilo, quisimos hacer una reunión estrictamente familiar para agradecer su vida y celebrar a discreción sus 90 años, responsable y honestamente vividos, con un cumulo de experiencias y vivencias que dan para mas de un libro, ojalá y él mismo lo pueda escribir, lo estamos alentando a hacerlo, así sea de su puño y letra, ya que todavía no ha aprendido a usar la computadora. 
Tal vez le podamos conseguir una máquina de escribir, fue una herramienta muy útil durante muchos años de su vida, y el fue además un excelente mecanógrafo; pero los tiempos cambian, y aunque el se ha adaptado a muchos cambios, se resiste a algunos y otros se le dificultan. ¡Que le vamos a hacer! Bendecido sea mil veces más.

Para la ocasión preparamos entre otras cosas un brochure, cuyo contenido se identificara con mi padre, sus enseñanzas y aprendizaje de vida. Usamos un mensaje alusivo a la juventud y la vejez, el cual compartí en la entrada que les comenté al principio, titulado “Equilibrio de la personalidad”, y que ha sido el estandarte de mi padre para mantenerse joven al pasar de los años.

También le agregamos la siguiente frase de Rosalyn S. Yalow:

“Es la emoción del aprendizaje lo que separa a la juventud de la vejez. Mientras usted esta aprendiendo no tiene edad”.


En la foto de arriba posando con mi padre y mis tres hermanos de sangre (Edgar, Viola y Millicent). En el extremo derecho Mélida, la viuda de mi hermano, y en el izquierdo, de blanco, Nuris, nuestra hermana de crianza y amor fraternal.

No imaginan la cantidad de años que hay en este pequeño grupo de la foto, al igual que a mi padre, los años nos resbalan, ja, ja.

En dicho brochure además pusimos un texto de “La Palabra Diaria” que dice así:

“Celebrar la vida”
“A veces es fácil dejarse atrapar por la rutina de las tareas diarias y olvidar el increíble regalo de estar vivo. La vida esta llena de oportunidades para evolucionar y crecer. Determino ver todo a través de los ojos de la gratitud, celebrando gozosamente las múltiples bendiciones disponibles para mí en todo momento. Elijo la felicidad, y los sentimientos de júbilo infunden cada célula de mi cuerpo. No importa si todo en mi vida es de la manera como lo deseo o no. ¡Simplemente ser quien soy, es suficiente para vivir al máximo y regocijarme en el viaje!” 


Resumiendo, llego a la conclusión de que: la juventud es un estado de conciencia que se adquiere a través del equilibrio de la personalidad y la felicidad de reconocer el regalo de la vida, honrarlo y celebrarlo siendo auténticos, y sintiéndonos bendecidos por la oportunidad de evolucionar y crecer. Dicho estado de conciencia se mantiene a través de la emoción del aprendizaje, y la gratitud por todo lo alcanzado y vivido.

Fue una hermosa sorpresa para él y una linda noche para todos, su alegría y gozo, dentro de la pena que nos embarga por la reciente pérdida de nuestro ser amado, fue el mejor regalo que pudimos recibir. Celebrar y agradecer su vida, compartir y estar junto a él, unidos por lazos de amor y hermandad, no tiene precio. Me siento privilegiada por ser descendiente de ese roble de 90 años, por todo lo que me ha dado y enseñado, y sobre todo, por su generoso y hermoso Ser Interior.


¡Que viva Crispín por muchos años más! Y que su espíritu inmortal y puro, perdure en la esencia genética del ser humano por toda la eternidad.

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

Pedimos excusas si alguna imagen usada tiene derecho de autor, al avisarnos,  la retiraremos.

martes, 18 de septiembre de 2018

Lo que ves y lo que es

En esta ocasión quiero tratar un tema que como todos los que surgen y piden salir a la luz, envían señales hasta hacerse atender y conseguir su objetivo.

Al escuchar la opinión sobre la actitud de algunas personas ante mensajes u observaciones hechas sin intención de ofender, pero que al parecer resultaron ofensivas por la respuesta recibida (aunque al escuchar el diálogo a mí no me lo pareciera), me vino a la mente que muchos de nosotros, o la gran mayoría, nos tomamos las cosas, según esté nuestro estado de ánimo, nuestra consciencia o inconsciencia, o la real intención escondida detrás de nuestro comentario u observación.

A veces juzgamos a las personas por nuestra forma de interpretar sus acciones, le echamos el anzuelo y ¡Zas! Sentimos que quedó atrapado o expuesto su malestar general, o su rechazo hacia nosotros. Pero resulta que esos juicios no son reales, van cargados de nuestras energías desaprobadoras, y como tal, el resultado no es de nuestro agrado.

  
Imposible que fuera de otra manera, si visualizas a alguien altanero y engreído, le hablarás en esa misma sintonía, con altanería y engreimiento, aunque no creas hacerlo, lo haces. Otras veces lo haces poniéndote tan por debajo, que cualquier respuesta te confirmará ese juicio que ya te has formulado. Como dicen por ahí, llamamos al diablo, pero nos aterramos cuando lo vemos llegar.

Esta manera de comportarnos me ha puesto a reflexionar sobre las diferentes características o personalidades de los seres humanos, y viendo en retrospectiva la opinión que me motivó a escribir esta entrada, llego a la conclusión de que muchos de nosotros, al igual que muchos animales, también marcamos nuestro territorio.

Hay personas, y me incluyo entre ellas, que ponemos límites muy claros de acercamiento, dejamos entrar de manera muy selectiva a quienes consideramos aptos para pertenecer a nuestra manada, a los demás los mantenemos al margen hasta pasarlos por un cedazo y estar seguros de que son de fiar. Sin embargo, las personas que acostumbran a marcar su territorio, hasta cierto punto permanecen impenetrables, siempre guardan distancia para observar y estar atentos, son sigilosos y se aseguran bien antes de emitir juicios. Lucen insensibles pero no lo son, más bien son precavidos.

Por otro lado, muchas personas son tan sanas que no ven maldad en los demás, a menos que ya estén, como decimos por acá, “fichados” como personas no gratas. Estas personas permiten acercamientos y se acercan a los demás sin reparo, son muy abiertas y solo desean compartir e interactuar, por eso no guardan distancias ni recelos. 
Para algunos, eso resulta molesto y los consideran intrusos, por eso sacan su escudo protector, o encienden su alarma para alejarlos un poco, ya que no les gusta la proximidad de los que no están calificados aún como aptos para penetrar sus dominios.


Nos comportamos como pensamos. Juzgamos como interpretamos, y actuamos como juzgamos, y de esa misma forma veremos el comportamiento de los demás, según nuestro juicio pre formulado. 
Si detrás de una acción que ejecutamos hay una intención que no es la que decimos, el resultado será el de la intención oculta o no admitida, en el fondo sabemos muy bien cuál es la intención real. Y por esa misma intención que ocultamos es que entendemos la respuesta, que es probable que esté muy distante de ser real, solamente la vemos así por nuestra predisposición o por la verdadera intención detrás.

Si pinchamos a alguien para verlo sangrar y no vemos la sangre, de seguro lo tildaremos de extraterrestre, diremos que su sangre no es roja y nos dedicaremos a difamarlo, así somos. Si nos hacemos un juicio sobre una persona, nos resultará difícil verla diferente a lo que ya la enmarcamos, y en realidad, ese comportamiento solo estaba en nuestra consciencia inconsciente, fue solo una lectura incorrecta por no estar en equilibrio o sintonía con su vibración energética o con nuestra propia armonía interior, y atribuimos ese desajuste a la otra persona.
  
Aunque no niego, que hay casos en que sí tenemos la razón sobre ciertos acontecimientos, si hay zurrapa en algún comentario que hacemos, es imposible que a nuestros ojos se nos devuelva limpio, pues como nosotros mismos ya lo hemos ensuciado, lo recibiremos con el mismo sedimento que le agregamos. La otra persona no tiene nada que ver con eso, es muy probable que lo vea limpio al recibirlo y así lo devuelva; la zurrapa, está en nuestro ojo, no en la vasija o su contenido.

Me pregunto ¿Hasta qué punto es aceptable como correcto marcar nuestro territorio? y ¿Hasta qué punto es aceptable ser sanos del todo y acercarse demasiado?
Imagino que como ocurre con todo, o casi todo, lo mejor es buscar un punto medio, sabemos que los extremos son peligrosos, unos por mucho y otros por poco, lo más sensato es permanecer centrados y equilibrados. No ser muy ácidos, pero tampoco ser muy alcalinos, hay que mantener nuestro pH balanceado.

¿Llegará el día en que tan solo veamos la realidad?  Lo que sencillamente es, y no lo que nos parece ser.


Fijémonos bien en lo que damos, no nos engañemos, para que podamos ver con claridad lo que recibimos de vuelta. Si arrojamos dardos envenenados, de ninguna manera esperaríamos recibir rosas, así las recibiéramos, las creeríamos venenosas y las veríamos desvirtuadas de su realidad. Los juicios y prejuicios, son peligrosos.

Tratemos de no dejarnos influenciar por un antes (viendo lo que queremos ver), o dejarnos atropellar por un después (la realidad de lo que es).

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

Pedimos excusas si alguna imagen usada tiene derecho de autor, al avisarnos la retiraremos.

jueves, 6 de septiembre de 2018

Una extraña pregunta

¿A quien matamos cada vez que triunfamos?

Esta interrogante surgió en un comentario que le hiciera a Federico Rivolta, un compañero bloguero que escribe cuentos de terror y “Relatos Oscuros”, así se llama su blog por cierto. Sus historias muchas espeluznantes, siempre tienen un enigmático trasfondo reflexivo que me llama la atención, y me he convertido en una de sus fieles lectoras.

Volviendo a la interrogante, que surgió al leer su relato titulado “Uno de terror” (espero que no se lo pierdan), al descifrar la reflexión encriptada en él, esta me llevó a pensar, si siempre detrás de un logro o triunfo, habrá un daño colateral a alguien, por muy ajeno que parezca a nosotros y al entorno donde nos movemos.

Lo cierto es que en un mundo tan competitivo como el actual, por cada triunfador hay mas de un perdedor, y por cada triunfo alcanzado, habrá más de una decepción antes de alcanzarlo, siempre pasaremos por encima de alguien, opacaremos su hacer y le quitaremos mérito a otras personas que también lucharon por salir adelante, y también, competiremos con nuestro Yo, con nuestro desempeño anterior.

Cada día es un nuevo reto, un sueño convertido en pesadilla y una pesadilla hecha realidad. Y por cada pesadilla hecha realidad, hay un hermoso sueño por nacer y convertirse en éxito. Mientras eso nos sucede, hay muchos sueños rotos abandonados, y muchas pesadillas amargas, asimiladas como un buen sueño.


Pero no quiero salirme de la pregunta inicial, y la voy a reformular así: 

¿De veras matamos algo o a alguien, cada vez que tenemos éxito?

¿Que piensan ustedes de todos los que ganan los segundos, terceros y los subsiguientes lugares? ¿No es acaso una especie de muerte el decretar que no obtuvieron el primer lugar? Al menos en las competencias lo es, aunque no a todos les afecte igual. Por eso las aborrezco, hacen mas daño que bien, ya que no consideran el verdadero esfuerzo realizado.

A la mayoría siempre nos preocupa nuestro desenvolvimiento, y sobre todo, ese al que ya estamos acostumbrados, el día que nos falla, empezamos a notarlo, y al pasar los días sin recuperarlo del todo, empezamos a exigirnos cada vez mas, y seguimos así hasta hacerlo surgir, sin importar a quien derribamos en el trayecto, y sobre todo, sin analizar siquiera, que es a nosotros mismos a quien mutilamos y no nos permitimos renovar y cambiar nuestras destrezas por otras, haciendo siempre lo mismo, lo que se espera de nosotros, le tememos al cambio y sobre todo, al que dirán.

Dicen que la costumbre hace ley, que del artista consumado se espera buen arte, del maestro buena enseñanza, del político buena filosofía, del gobernante buen gobierno, y del individuo, buenas aspiraciones para su propia realización, para lo cual, debe tener ciertas costumbres desarrolladas e inmutables, como si fuera cuestión de meditar, recitar un mantra, o de frotar la famosa lámpara de Aladino. Pero esa propia realización, a quien nos atañe es a nosotros y a nadie más.


Definitivamente que la alegría de muchos, es la amargura de otros tantos, y que la cordura de unos, es la locura de otros. Entonces la respuesta a la pregunta inicial reformulada, es afirmativa, porque siempre matamos algo o a alguien cada vez que triunfamos, aun sea a nuestro Yo anterior por habernos superado. 

Un triunfo se apoya en una o varias derrotas, una o varias muertes. Aunque estas muertes no sean físicamente reales, emocionalmente sí lo son, y a la larga, son las causantes de muchas enfermedades y muertes físicas. Cuando forzamos las cosas para que se hagan realidad, indudablemente hay que esperar la fisura, la rotura o el colapso total de una estructura que estaba cimentada en varios pilares y alguno colapsó, y a veces lo hacen todos al mismo tiempo.

Cuando un sueño se fuerza mucho mas de lo debido, se quiebra, y ya no vuelve a ser lo mismo, su esencia de alguna manera cambia y con ella su satisfacción por el logro alcanzado también, y se convierte mas que en un sueño realizado, en una latosa pesadilla.


Démosle paso al libre fluir de la vida, sin forzar demasiado las cosas, recibamos con cautela, pero con buenas intenciones los cambios, estemos atentos y muy despiertos al renacer creativo del alma que nos habita, marcado por el libre y majestuoso vuelo de nuestro espíritu indestructible y valiosamente adiestrado, para dejar salir así, las maravillas que nutren la esencia de la vida, sus cambios y transformaciones, su indiscutible gozo y su eternidad.

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

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miércoles, 29 de agosto de 2018

Abriendo surcos y caminos

Vamos por la vida dando pasos pequeños y a veces pasos gigantes. Nos encontramos con trayectos cómodos y muy hermosos, y otras veces con trayectos intransitables e incómodos, inhóspitos, pero por alguna razón conocida, que percibimos desconocida, nos vemos en la obligación de transitarlos y forjarlos.

Sobre esos trayectos quiero hablarles hoy, esos que son todo un reto, que si no tenemos la fe y confianza plena en nuestra fortaleza interior, para suplir la fortaleza exterior, difícilmente seriamos capaces de empezar a caminarlos y explorarlos. 
En ellos se hace necesario caminar a ciegas, pero confiados en que cada paso que damos, nos permite avanzar por el sendero correcto, por muy extraño y agotador que nos parezca.

Alma Mia, Alberto Cortez

En la vida se hace inminentemente necesario e imprescindible, abrir surcos, como si estuviéramos arando la tierra a nuestro paso para dejar nuestra simiente, las huellas imborrables de nuestra existencia, que se convertirán en estelas de espuma o de humo, cuando solo seamos nuevamente espíritu, quizás a la espera de renacer en otro cuerpo...

Algunos nos destacaremos a nivel mundial, otros a nivel nacional, los mas a nivel familiar y del entorno, y los menos pasaran desapercibidos, pero lo indudable e indiscutible es que todos, sin excepción, vamos abriendo surcos y caminos, dejando huellas. 
Después, aun pasen muchos años, se hará evidente nuestro andar, a veces mas tarde que temprano, o como dice Antonio Machado: 
“Haciendo camino al andar”.




Un camino que a unos les servirá para plantar sobre este con firmeza sus huellas, sin necesidad de dudar, que a otros los dejara absorto, sumido en la duda o la certeza de que no lo podrán andar, que algunos menospreciaran y tomaran como algo loco o carente de sentido, y que a muchos les será indiferente. 

Pero cada camino es único, y cada persona que lo recorre también, por eso lo ve diferente a pesar de aparentar ser el mismo, definitivamente, eso lo hace único. 
Así como el rio es siempre diferente, pues nunca vuelve a pasar la misma agua por el, de esa misma manera cada camino es diferente; la tierra y las montañas, el rio y los arboles, el cielo, las nubes, las estrellas..., maduran y mutan, la vida cambia constantemente y el paisaje no es el mismo, por lo tanto, el camino cambia también a cada instante.

Precisamente es así como vamos abriendo surcos y plantando nuestra simiente, cada pensamiento es nuevo, cada acción es nueva, cada experiencia es nueva y cada retroalimentación también lo es. Los ojos y el alma se maravillan ante cada nuevo vibrar de la vida, que ante cada respiración se renueva y con ella la tierra, sus semillas y el hombre y su transitar por ella.  

La Vida, Alberto Cortez

Ve abriendo surcos por tierra, aire o mar, y deja que penetre toda tu energía y amor en ellos, que florezcan tus frutos, haz que resplandezca tu luz y marca la diferencia sin importar que otros lo vean mal, solo sigue tu guía interior y se tu mismo, es de la única manera que lograras tener éxito, ser auténticamente feliz y sentirte plenamente gozoso, sin que nada ni nadie te pueda arrebatar ese gozo interior, que es tu carta de presentación y tu mejor siembra, y que es el mejor símbolo de tu eternidad. 

Gracias Alberto Cortez, por abrir esos surcos, por este legado tan hermoso que hoy tomo prestado, que son parte de tu andar y una pequeña muestra de tu eternidad.

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente.

Esta entrada fue publicada en el periodico El Caribe:
https://www.elcaribe.com.do/2018/10/09/opiniones/correo-de-los-lectores/abriendo-surcos-y-caminos/ 

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viernes, 17 de agosto de 2018

Sabiduría intrínseca

Hace unos días llegó a mi mente una famosa frase que reza así: “El hombre propone, Dios dispone y el diablo lo descompone”. No conozco el origen de dicha frase y les cuento que tampoco lo investigué, pero en mi mente la acomodé de la siguiente manera: “El diablo propone, Dios lo compone y el hombre dispone”.
Bueno, me dirán que no lo ven muy lógico tal vez, pero a mi humilde entender, dicho de esta manera, tiene un significado mas acorde con el punto de vista que sostengo, de que la responsabilidad inmediata de cualquier actuación o decisión que tomamos, recae directamente sobre nosotros mismos, no sobre un ente invisible o inmaterial, o sobre cualquier otra persona.


No creo en dioses ni diablos, sino en algo poderoso y maravilloso que prevalece ante todo lo establecido, y que nos impulsa a crecer y evolucionar. Una fuerza interior que va transformando todo lo conocido y desconocido, para obtener una mayor cohesión entre todo lo que respira y compone la vida, y hace una hermosa danza de su fluir, armonizándolo todo, para poder mantener el perfecto equilibrio que crea y recrea la vida y su esencia eterna.

Es muy cómodo atribuirle a Dios o al diablo nuestros desatinos y errores, que son los reflejos directos de nuestros temores y nuestra falta de amor y de fe en el poder que somos y poseemos. 
La mayoría de las religiones, o todas, nos inclinan a delegar en su dios, a cargarlo con nuestros problemas, someternos a obediencia, y responsabilizar al demonio, o como le quieran llamar, de nuestra desobediencia y desdicha.


Para los que tienen la cultura de que existe un diablo o malignidad, siempre van a sentir esa semilla del mal instándolos a hacer cosas que les han enseñado que no está bien hacerlas, por lo tanto, es muy fácil que en primera instancia, el diablo proponga; ese querer experimentar cosas es muy humano.

Pero esa misma cultura, les enseñó que hay un Dios justiciero que todo lo ve, y castiga aquello que se considera el mal, entonces se les presenta la duda de no hacer aquello, es en ese instante donde Dios lo compone, y se crea la disyuntiva. 


Pero finalmente, la decisión siempre es nuestra, tenemos el libre albedrío para elegir, por eso digo que el hombre dispone

Y a eso, va muy estrechamente ligada la libertad, a dejar a un lado los susurros de los diablos y los dioses, y a tomar por convicción propia, nuestras decisiones, a disponer de nuestra vida a nuestro antojo, para algo nos pertenece.

La verdadera fuente de todo bien, es la sabiduría intrínseca, o sabiduría interior como le suelen llamar, esa que nos revela fuera de los susurros, que es lo que queremos y debemos hacer, y esa sabiduría, es la que nos da alas para volar alegre y gozosamente sin dudar.


Ese vuelo en confianza y libertad, es la esencia de lo que Somos, es el Espíritu, que se mantiene observando, y como ente pensante, sigue creando pensamientos, plasmando ideas, acumulando sabiduría..., fluyendo como parte integral de la Consciencia Universal, y esparciéndose como fractal de dicha Consciencia, en esta y en otras dimensiones.

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

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viernes, 27 de julio de 2018

POR EL QUINTO AÑO

Al parecer mi guía interior me ha pedido que escriba algo alusivo a estos cinco años del blog, pues aquí estoy con esa idea dando vueltas en mi cabeza.


Para mi resultaría repetitivo volver a decirles lo agradecida que estoy de haber realizado este proyecto y que ustedes se hayan sumado al mismo, algo con lo que no contaba, ni remotamente esperaba. Pero ustedes mis amables lectores, han sido el mejor regalo de este hacer letras, convertidas mayormente en reflexiones.

Ese saber que ha valido cada trasnoche, cada tropiezo, cada inconveniente sufrido en esta plataforma virtual, y que ha tenido sentido plasmar y divulgar estas reflexiones más allá de mí, de la familia y de mis relacionados, me ha causado un alto grado de satisfacción, y una linda sensación de haber cumplido con mi deber en esta etapa de crecimiento evolutivo tan significativa y particular para mi, además de la gratificante percepción de saber que juntos, nos fortalecemos y evolucionamos mejor.


Aunque este quinto año mermaron significativamente las entradas del blog, en comparación con años anteriores, me satisface decirles que me he sentido mas cercana a ustedes y mas centrada, con mayor claridad de pensamiento y expresión.
Con una madurez, sensatez y serenidad, que en el fondo, se que la debo a este proyecto de vida, que ha encendido la mecha para tomar acción en mi búsqueda incesante por sentirme útilmente viva, por realizar sueños y metas dejadas a un lado. Que ha logrado abrir definitivamente canales luminosos que solo eran destellos de luz. Que me ha permitido mejorar, ayudar y fluir junto a ustedes, con todos sus aportes reflexivos y comentarios. Con su sabiduría, apoyo y respaldo, con su receptividad y la mía a nuestras respectivas publicaciones. Con nuestras energías intercambiadas y asociadas para un bien común, ese despertar de la consciencia que aunque nos resistamos, aflora para bien de toda la humanidad.

Una vez más !GRACIAS DEL ALMA! Por estos CINCO AÑOS y por todo.

Por ACERCARSE, COMPARTIR Y FLUIR, y así ayudarme a descifrar la sencillez y complejidad de mi Ser interior y su belleza existencial, y también la de vuestro Ser, pues por mucha diversidad que exista y por muchas vueltas que le demos al asunto, “Seguimos siendo Uno”.


Los aplaudo y doy gracias por la salud y el bienestar de todos. 

Plenos de gozo interior. ¡Sigamos fluyendo amigos!

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

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viernes, 20 de julio de 2018

A MI AMADO HERMANO TEOFILO

El devenir de la vida muchas veces nos toma por sorpresa, al menos eso creemos en algunas ocasiones, en otras lo venidero es ya bien sabido. Si prestamos atención a cada episodio de nuestra vida y a cada elección que hacemos, nos daríamos cuenta que todo es resultado de nuestros actos y decisiones.
El libre albedrío consiste en que la vida siempre nos da la libre opción de elegir. Aun en la circunstancia más extrema, difícil, dolorosa y compleja, siempre hay al menos dos vías a elegir, y estas elecciones son las que nos marcan la carta de ruta de nuestra existencia material en este plano dimensional y al mismo tiempo, nuestra partida.

Ya sea con plena libertad y por mero gusto o por el contrario a punta de pistola y entre la espada y la pared, tenemos libre elección, morir luchando y haciendo resistencia, o morir sin defendernos, rendidos por completo esperando un golpe de suerte, es una muestra de esto, aunque el resultado sea morir, elegimos la forma de hacerlo, y de todas formas algún día moriremos, y aunque nos parezca mentira, nunca será antes ni después, si no cuando estemos listos para hacerlo.

Me dirán que frente a algunas cosas no hay opción, pero siempre la hay, piénsenlo bien, por muy desagradable y repugnante que parezca hay mínimo dos opciones, y sea como sea siempre hay elección.

Dicen por ahí que la vida te da y la vida te quita, más bien creo que la vida te presta y regresa por lo prestado. A todos nos alegra arribar a la vida terrenal, y a la gran mayoría nos entristece partir de ella y dejar a los seres y las cosas que amamos.

Hoy que el blog debería estar colorido celebrando el quinto año, deseo participarles a ustedes, mis amables lectores la perdida de mi hermano Teófilo Crispín, quien partió en paz y serenidad el 8 de julio del corriente, a la edad de 56 años por problemas de salud. Si bien es cierto que nos dejó triste su partida, no es menos cierto que dejó un legado de amor, alegrías y momentos inolvidables que por siempre atesoraremos en nuestros corazones.




Como un homenaje a su vida y a toda su entrega por llevar alegría, una palabra de aliento o simplemente un mensaje de amor y esperanza, quiero compartir con ustedes una reflexión suya que deja ver su noble y gran corazón, y que fue publicada en el periódico El Caribe el 15 de diciembre del 2015, aquí el enlace y a continuación dicha reflexión:

http://www.elcaribe.com.do/2015/12/19/correo-los-lectores/

BUSQUEMOS PAZ

Es triste escuchar noticias que nos hablan de guerras alrededor nuestro y del mundo, asesinatos, secuestros, corrupción, lucha de poderes, trafico de drogas, trata de blancas, etc, y un sin número de situaciones que han ido flagelando nuestra sociedad, por eso debemos poner un stop y abocarnos en hacer un aporte para que en nuestro hogar, en nuestra comunidad, en nuestra ciudad y en nuestro país la paz se pueda afianzar, a nosotros nos gustaría vivir en paz y tranquilidad al lado de nuestros seres queridos pero el mundo está lleno de tantas situaciones complicadas y grandes problemas que es muy difícil encontrarlas.

Si queremos vivir con tranquilidad en nuestra mente, debemos utilizar parte de nuestro tiempo para servir a las personas que nos rodean sin esperar nada a cambio porque al pensar en los problemas de los demás nos damos cuenta que nuestros problemas no son tan grandes.

Para que este mundo pueda ser un lugar mucho más pacífico, debemos comenzar por nuestros hogares enseñándole a nuestros hijos, no sólo a través de palabras sino de nuestro propio ejemplo. Es posible alcanzar la paz en nuestro mundo, pero todos nosotros debemos ponernos de acuerdo para superar estas diferencias y estar dispuestos a hacer grandes sacrificios por el bien de la humanidad.

Puedes ser un portador de la paz si en vez de causar conflictos con las personas que te rodean, les brindas soluciones, si eres más generoso y sobre todo si eres más comprensivo y tolerante. Ante los ojos de nuestro Creador todos somos iguales; aquellas pequeñas diferencias que tenemos sirven para complementarnos a la perfección y crear un mundo en paz y armonía.

Aceptemos nuestros errores y hagamos todo lo que esté a nuestro alcance por corregirlos y pedirle perdón a las personas que hemos ofendido, de esta manera estaremos dando nuestro propio aporte por la paz de este mundo. Todos nosotros tenemos que enfrentar problemas diariamente y nos gustaría poder comentarlos con los demás, sin embargo si aprendemos a escuchar los problemas que las demás personas enfrentan, nos daremos cuenta que nuestra situación no es tan grave como parece. 

Si queremos vivir en un mundo en el cual la paz sea constante, primero debemos poner en paz nuestro interior, nuestra mente y nuestro espíritu. Puedes lograr esto a través de la meditación y la contemplación de la naturaleza; vive en paz al lado de tus seres queridos y tu hogar se convertirá en un sitio de refugio frente a los peligros del mundo. 

El egoísmo, la intolerancia y la violencia solamente logran destrucción, pesar y dolor. Conviértete en un sembrador de paz aprendiendo a convivir con todas las personas que te rodean y bríndales lo mejor que tienes en tu interior y así ayudemos a los demás a vivir en paz.

Teófilo Crispín Payano Tolentino

DESCANSA EN PAZ, AMADO HERMANO.

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

Pedimos excusas si alguna imagen usada tiene derecho de autor, al avisarnos la retiraremos.

lunes, 25 de junio de 2018

Algo en que pensar

Esta reflexión surgió a partir de un comentario que hice en el blog Pienso, luego escribo de +Mrs.Sofia, en la entrada titulada Como no odiar, les exhorto a visitar su blog y leerla. 



Para nadie es una sorpresa el saber que lo que guardamos en nuestro interior, aquello que se va metiendo de a poco pero que capta nuestra atención y mas allá de ella, sin que a veces nos percatemos de su alcance y del como va dejando huellas, termina siendo nuestro patrón de pensamiento y conducta.

Muchas veces estas adquisiciones nos vienen de otras vidas pasadas, otras veces las adquirimos en esta vida de los padres o tutores, de influencias del medio en que nos desenvolvemos y el tipo de cultura e ideología que recibimos. Pero mayormente se deben a el cumulo de información de la mente genética o procesador de la consciencia del colectivo humano. 



El ser humano tiene millones de años experimentando, aprendiendo y descubriendo para terminar sabiendo todo aquello que sabe. Dicen que el raciocinio es una característica solo humana y que es lo que nos diferencia del resto de los animales. Independientemente de que esto sea totalmente verdad o no, pues hay animales que parecen pensar incluso mas que nosotros, lo cierto es que los humanos no paramos de pensar y crear realidades a partir de aquello que pensamos.

Quizás el haber establecido acuerdos verbales, con la supuesta intención de un mejor entendimiento, como las letras, las palabras y los idiomas y sus respectivas reglas, además de los números y todas las ciencias que de estos se derivan, y sobre todo la aparición de limites y pertenencias, dando origen a los diferentes países y la ambición desmedida que todo esto ha desatado, trajo consigo la separación, el sentirnos exclusivos de alguien, de un lugar, una raza o cultura..., y eso es precisamente lo que nos ha llevado al punto de no entendernos, y a partir de ahí surgieron los desacuerdos, y con ellos vinieron los confrontamientos y conflictos a grandes escalas.

El origen de cualquier conflicto surge por el sentimiento de separación y de pertenencia. Mientras nos sintamos divididos, viviremos divididos y defenderemos a muerte lo que consideremos nuestras creencias y pertenencias, ideologías y banderas. Somos victimas de un raro complejo de superioridad que va acompañado de una imperiosa necesidad de dominar, de tener la razón y el control. Generalmente nos damos cuenta del horror de la separación mas que nada cuando surgen conflictos de gran alcance como las guerras, y paradójicamente, en la guerra se ve mas unión (en cada bando desde luego) que en tiempos de paz.



La paz siempre se da por sentada y tiende a pasar desapercibida hasta que aparece el conflicto y desata la guerra, entonces le damos mas importancia y poder a esta que a la paz. Es igual que la luz, no la notas y valoras hasta que no te quedas a oscuras, y entonces empiezas a perturbarte por la oscuridad y a temerle, dándole poder sobre ti. 
La ausencia de paz es una semilla que vamos sembrando por ahí con cada desacuerdo y cada sentimiento de separación, y sin darnos cuenta la regamos a diario, alimentando su nocivo e infeccioso virus letal con cada palabra o actitud de resentimiento. 

Pienso que la guerra o ausencia de paz, es un estado de consciencia que todos o la gran mayoría estamos viviendo internamente y lo estamos reflejando en el exterior hasta el punto de volverse casi incontrolable, pero en realidad no es así. Cuando todos o la gran mayoría dejemos de alimentar la guerra dándole poder en nuestras vidas, y estemos internamente en paz, la guerra desaparecerá, y con ella todo el malestar que creó. 



Así que amables lectores, nuestro mayor deber en estos tiempos actuales, es lograr esa paz interior tan anhelada, y esta solo se logra amando y perdonando, no odiando o fomentando el odio. Es hora ya de limpiar y sacudirnos esa creencia de que es necesario el conflicto, volvamos a comunicarnos a través de la telepatía como lo hacíamos antes, a través del silencio, donde las palabras sobran frente al amor que fluye en cada gesto y cada mirada, en cada mano que estrecha y abraza, en cada sonrisa y respiración... 

Seamos seres del mundo, del universo, no ciudadanos de aquí o allá. No le demos poder dentro de nosotros a los desacuerdos, al sentimiento de separación y de superioridad o inferioridad, ambos son muy perjudiciales. 

SEAMOS EL TODO, NO UNA PARTE EXTERNA DE ÉL.

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

Esta entrada fue publicada en el periódico El Caribe:
https://www.elcaribe.com.do/2018/08/04/opiniones/correo-de-los-lectores/algo-en-que-pensar/

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martes, 19 de junio de 2018

Sin saber cómo...

Cada día que vivimos es un regalo, una bendición, por muy mal que parezcan andar las cosas. Si nos detenemos a pensar, recordar y a vislumbrar el futuro, nos daríamos cuenta de que la vida es un tesoro maravilloso, cada cosa que habita en ella, que respira y se mueve en ella, que conforma y reforma su esencia, y que se desarrolla a través de ella, es una bendición.

Todas las cosas vivas, por muy insignificantes que sean, ayudan a sustentar el equilibrio universal, son parte de su entramado, de su energía tangible, de su eterno vibrar, su infinito fluir (nacer, morir y reinventarse), y de su inevitable transformación evolutiva, para dar origen a una nueva vida.


Esta afirmación me lleva a pensar en mi cuota en ese fluir, el porcentaje que aporto en dicho equilibrio, y me obliga a hacerme la siguiente pregunta: ¿Estoy cumpliendo a cabalidad mi rol? ¿Estoy siendo en realidad una bendición para sustentar la vida, al menos en el planeta?

Si lo vemos de manera objetiva, cada gota de agua es en sí una bendición, cada porción de terreno, cada nube y pedazo de cielo, cada rio, montaña, mar..., cada partícula de aire y cada ente viviente, es y debe de ser una bendición para la vida y su trascender. 

Aunque parezca improcedente y desacertado, la vida se nutre de cada átomo que existe, independientemente de su polaridad. Si bien es cierto que las fusiones aumentan el nivel energético, sin importar si aceleran o ralentizan el proceso de transformación, también es cierto que cada partícula tiene su propia finalidad en dicha fusión, por lo que algunas propiedades permanecen intactas, sin ser afectadas en su esencia. 


Dicho esto me atrevo a asegurar que pasa lo mismo con cada ser viviente, ya sea vegetal, mineral o animal, y muy en especial con los seres humanos. Cada apatía o desidia, tiene su contrapunto, su correspondiente dinamismo y eficiencia, por eso existe la diversidad. 
Cada cosa tiene su función específica y todas se mueven en la dirección correcta para mantener el equilibrio, aunque exista un caos aparente, aunque unos trabajen y otros no parezcan hacerlo, aunque unos recen y otros pequen, y aunque unos rían y otros lloren, todo está y seguirá un orden perfecta y divinamente establecido, que mantendrá el universo en completo equilibrio.

Así que retomando la pregunta formulada, me atrevería a decir, que cada uno en realidad está cumpliendo a cabalidad su rol, y está siendo una bendición para sustentar la vida, y aunque suene mal y desconcertante, cada uno es valioso en sí mismo, a pesar de los que hacen la guerra, los que matan por mero gusto, los que se complacen en hacer el mal, etc., todo es parte de la plataforma universal y de la evolución y la transformación de la vida, del nacer, morir y reinventarse, del equilibrio. 


Hoy puedo estar en el lado positivo, el de los supuestos buenos, y ayer pude estar en el lado contrario, en el negativo o el de los supuestos malos, y mañana, quien sabe donde estaré, nada es estático, somos meros exploradores y actores. 

Por eso debemos agradecer tanto el sol como la lluvia, tanto la noche como el día, tanto el amor como el desamor. Cada cosa a su tiempo y en su lugar, nada está fuera de control.

En definitiva, la única verdad es que estoy y estamos en el lugar correcto, sin etiquetas o apellidos, haciendo nuestro trabajo para que esto funcione como debe de ser, duélale a quien le duela..., siendo una bendición. 


Como dice Serrat, al inicio de esta hermosa canción, "Sin saber cómo..." 

Sí amigos, sin saber exactamente cómo, somos protagonistas y parte imprescindible de la obra de arte llamada vida, somos esa bendición que la esencia de la vida agradece que seamos, sin cuestionarnos o reprocharnos nada, más bien, aplaudiéndonos, y exaltando nuestro rol, tan maravillosamente, bien representado.

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

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jueves, 7 de junio de 2018

Cargas y recargas

Si fuéramos buenos observadores o espectadores, nos daríamos cuenta de que la mayoría de las veces resulta más fácil llevar las cargas de los demás que las nuestras. Desde luego, esto se debe a que solo cargamos el peso de sus lágrimas, no el de las fuertes emociones que las originan. 
Es como si cargáramos con su mochila, pero vacía, así solo sentimos el peso de la mochila, el contenido de esta que lo carguen ellos mismos.

Para nuestros adentros pensamos de esta manera: “Esta bien que le ayudemos con su carga, no que lo liberemos por completo de ellas”, por eso tomamos la mejor parte del asunto, lo mas llevadero, lo demás no es cosa nuestra.



Aunque suene cruel, esta es la realidad y es así como debe de ser, las elecciones son responsabilidad de cada quien, así también sus consecuencias, en el interin, hacemos de árganas pero no de mula. Por eso nos resulta tan fácil ver la solución de los pesares ajenos, visualizar claramente la salida y aconsejarlos. Pero desde afuera, no sentimos en realidad sus emociones como nuestras, no palpamos en carne propia su dolor, solo lo visualizamos y enseguida lo apartamos para no lacerarnos mas de lo debido y perder de vista nuestras propias cargas.

“Ayude a sus semejantes a levantar sus cargas, pero no a cargarlas” (Adagio popular)

Tanto las cargas nuestras como las ajenas, tienen una solución o forma de manejarlas, guiadas por un denominador común: LA ACTITUD, que es directamente proporcional al peso que estas cargas imprimen en nosotros. Nuestra actitud frente a las cosas marca la diferencia entre un reto agobiante y una aleccionadora, fortalecedora y buena experiencia.



Así sea en el aspecto salud, familiar, laboral, social y económico, ideológico o cultural..., cada experiencia vivida se hace mas llevadera y menos sufrida, con una actitud positiva. Nunca estamos perdidos o errados, sencillamente estamos explorando la vida y experimentando sensaciones y emociones para luego tomar sabias decisiones.
Cada quien con lo suyo y en lo suyo, la vida no se detiene, no te da permiso para resolver los problemas ajenos y dejar los tuyos para luego, estos siguen afectándote a diario, sin treguas, así que lo mejor es colaborar, pero no hacerte cargo de lo que no te corresponde.

Aprende a llevar tus cargas, para que no te sobrecargues. Has la recarga solo después de haber aligerado tus cargas.

Puedes prestar tu servicio, sin que se te vaya la vida en ello, no debes postergar el motivo de tu existencia para una próxima vida, pues estarás sobre cargado de tareas, emociones y sensaciones, y probablemente experimentes una serie de confusiones y alteraciones de la psiquis que de seguro se traducirán en grandes males y enfermedades, tanto del cuerpo, como del alma.

Cada encarnación tiene su propósito, y con cada una vamos avanzando y evolucionando nuestra consciencia, que permanece con nosotros durante toda nuestra larga existencia y es nuestro ADN esencial y primigenio, nuestro Yo, aportando sabiduría al Yo Universal o Consciencia Colectiva Universal, que se nutre de energías renovadas y transformadoras, desplegando así, la armonía, el equilibrio y el acoplamiento de energías vivificadoras y portadoras del saber universal infinito.



No frenes ni retardes tu evolución, colabora pero has lo tuyo, la Consciencia Universal espera tu información, tu sentir, tu transformación; para así seguir transformándose continuamente y reorganizándose con nuestro aprendizaje de vida terrenal y mas allá de esta, mas allá de todo lo conocido y lo desconocido, mas allá de lo que Eres, de lo que Es, de lo que Somos y de la existencia misma, mas allá de la esencia de la vida que habita todo el conglomerado universal.

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

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http://www.elcaribe.com.do/2018/06/25/correo-de-los-lectores-8/

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