La certeza de que las almas que guardan cierta conexión, especialmente las que han compartido por mucho tiempo, por varias vidas, o por fuertes lazos de amor, se atraen más allá de lo evidente, traspasando las fronteras del tiempo y el espacio, para unirse en un solo sentir, nos ha hecho pensar en las almas gemelas.
Las almas gemelas generalmente viajan juntas y transitan por los mismos lugares, pero a veces se ven obligadas a separarse para realizar alguna función muy especial, pueden pasar mucho tiempo sin encontrarse, pero están íntimamente muy ligadas. Cuando se vuelven a reencontrar ocurre algo inusual siempre, algún evento hermoso marca su encuentro.
Las almas tienen vida propia, el cuerpo no, este depende del Espíritu, que es quien en realidad habita en nosotros. Las almas son mensajeras, van y vienen, son conectores del cuerpo y el espíritu. Cuando la muerte está cerca, el alma le avisa al espíritu para que abandone el cuerpo antes de que suceda el evento, pues si no lo hace, se puede quedar atrapado en ese cuerpo de manera indefinida, como ocurre cuando entramos en coma.
El alma se queda dando esos últimos instantes de vida al cuerpo, para que no colapse de golpe, y pierda toda la información acumulada, el espíritu recoge esa información, sale del cuerpo y se va. El alma despide al cuerpo y agradece su ayuda, luego de ver que todo está en orden y ya no es útil allí, regresa a su lugar de reposo, hasta que el espíritu encuentre un nuevo cuerpo donde pueda habitar.
Son muchas las historias conocidas de boca en boca y las palpadas personalmente, que dan fe de que hay algo más que cuerpo en nosotros, y que al morir físicamente, aún continuamos vivos en este plano, realizando algunos pendientes, o atendiendo pedidos de ultima hora, esto lo hacemos gracias a que el alma, al dejar el cuerpo sin vida, no abandona este plano de inmediato, sino que se queda un tiempo prudente para percatarse de que todo haya quedado en su justo lugar y colaborar en lo que pueda de manera anónima.
Sabemos que debemos cuidar nuestro cuerpo, porque es el vehículo con el que transitamos visiblemente en este plano dimensional, pero lo que perdemos de vista, es que además del cuerpo, debemos cuidar el Espíritu, ya que es lo que predomina en nosotros. Ocuparse del cuerpo es pasajero y generalmente agobiante, mientras que ocuparse del espíritu, es permanente y reconfortante.
El cuerpo tiene sus limitaciones, el espíritu no, y por medio de él, cualquier cosa que desees realizar fervientemente, la harás, porque no es el cuerpo quien la motoriza, si no el espíritu. Por eso, cuando el cuerpo ya está muy desgastado para ser usado, y no puede corresponder a las necesidades del espíritu, se descarta y se deja descansar, que retorne a la tierra.
Pero el incansable espíritu, va en busca de un nuevo cuerpo donde pueda continuar su proyecto de vida eterna, y siempre que regrese, tendrá a su disposición, como compañía y auxilio, el alma con la que arribó por vez primera a este plano.
Es por eso que sin importar como sea el cuerpo, las almas se reconocen unas a otras, han estado juntas y se han relacionado por tiempo indefinido, viendo evolucionar los espíritus que habitan y transitan las rutas cósmicas y divinas de la eternidad de la vida.
P.D. Como de costumbre esta es mi humilde opinión al respecto, otros opinan que es el espíritu quien conecta al cuerpo con el alma y no lo contrario como lo expreso aquí.
I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente.
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