¿O será que somos nosotros los que estamos huyendo de ella? Porque somos tan adictos a victimizarnos y tan patéticos, que no soportamos la idea de vivir sin sufrimiento y sin motivos sobrados para quejarnos.
Y pensar que la infelicidad solo se debe a la falta de libertad, autenticidad y amor a la vida y a lo que hacemos con ella y de ella.
La buena noticia es que siempre podemos empezar de nuevo. Al nacer cada día, este trae consigo un nuevo amanecer, y al morir se lleva todo aquello que no necesitamos, para que muera con él, ya que el nuevo día nos traerá nuevas oportunidades para escoger, y razones sobradas para esparcir agradecimiento por lo que tuvimos, y alegrías por lo que vendrá.
Desde luego no pienses que todo será a pedir de boca, desde nuestra inconsciencia u olvido, deseamos muchas cosas que no necesitamos, y que aunque no lo creamos, nos harán mas daño que bien, por eso nuestro Yo Superior se encarga de alejarlo de nosotros. Es probable que esto nos confunda y nos ocasione alguna desilusión, pero nuestra naturaleza divina nos hace fuertes y capaces de sobreponernos a cualquier inconveniente, solo es cuestión de estar conscientes de ello, seguir la guía interior y esperar a resolverlo.
Otras veces ocurre lo contrario, necesitamos cosas que la vida nos pone trabas para conseguirlas, pero nuestra guía nos insiste en que las consigamos, sin importar hasta qué punto la razón nos trata de frenar, lo imprescindible en estos casos es frenarla a ella y obviarla, y hacer todo lo necesario para obtener lo que el corazón nos susurra que necesitamos, aunque este implique romper las reglas y esquemas establecidos por la sociedad.
Cada alma sabe lo que vino a hacer a este mundo y está en su derecho de lograrlo.
Si padeces de ausencia de libertad, autenticidad o amor, es muy posible que sufras, de seguro caerás y querrás no haber nacido, son algunas secuelas propias de las almas desarmonizadas con su proyecto de vida, defiéndete y marca tu territorio emocional, no permitas que nada ni nadie, lo invada.
Si tienes que vivir un corto periodo de tristeza, incomprensión y soledad, no temas hacerlo, es parte de tu crecimiento espiritual, solo trata de conservar la calma mientras ese periodo pasa. Luego sacude toda esa energía muerta y pesada, libérala y libérate, sobreponte, usa tus recursos divinos de comprensión y sabiduría.
Encuentra las bendiciones que permanecían ocultas en cada circunstancia vivida sin amor y felicidad, hazte consciente de ellas y úsalas para forjar un nuevo sendero, esparce agradecimiento por doquier y te lloverán los milagros, empezarás a notar que siempre estas sonriente, tu alma no dejará de cantar, y sin lugar a dudas, empezarás nuevamente a sentirte feliz.
No hay que buscarla, tampoco encontrarla ni mucho menos se esconde en tu interior, si miras con atención todo tu alrededor, ahí la verás, sentada o parada, cantando o bailando alegremente, en cada flor, cada mariposa, cada niño o cada roca, siéntela, porque ella eres tú.
I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente.
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