viernes, 16 de octubre de 2015

Orden caótico y caos ordenado

Este título parece un trabalenguas, pero tiene sentido y les explicaré por qué.

Existen personas tan ordenadas y que en un ambiente donde prime el orden funcionan tan a la perfección, que si las colocas en un lugar fuera de ese orden, se vuelven caóticas. De la misma forma, hay personas que funcionan tan bien en el caos y dentro de este se desenvuelven siguiendo un patrón organizado, que si las colocas en un medio ordenado también se vuelven caóticas. A esta realidad le llamo “Orden caótico”, porque el orden genera caos.




Por otro lado hay personas que funcionan a la perfección dentro del caos, generando resultados óptimos en su desempeño, y que necesariamente necesitan partir de la desorganización y mantener cierto caos aparente para que el resultado final sea el orden. A esta otra realidad la llamo “Caos ordenado”, porque el caos, al ser bien manejado conlleva al orden.


Ahora bien, por otro lado existen personas que podríamos encasillarlas en un punto medio, son organizadas pero frente al desorden, actúan coherentemente y terminan convirtiendo el desorden en orden y también existen personas que son desorganizadas por naturaleza, pero frente al orden, actúan coherentemente y se ordenan desorganizadamente. 

Ambos resultados son válidos y buenos.

Particularmente, a mí me gusta el término medio, el orden pero no la rigidez, o sea, la organización flexible, no la automatización programada, ni tampoco el desorden desmedido y caótico, por lo tanto, soy más partidaria del caos ordenado que del orden caótico. 

Queridos lectores, espero que hayan podido entender mi orden dentro de este caos. 


Todos sabemos perfectamente que existen tanto el orden como el caos y cada uno tiene su razón de existir, la imagen del volcán nos lo recuerda. 
Si me entendieron, habrán podido deducir que existen perfectamente tanto el orden caótico como el caos ordenado. Este último viene a dar explicación a la teoría del caos, que a pesar de aparentemente seguir un patrón desorganizado de comportamiento, se obtiene un  resultado tan ordenado como el que más.

Aunque parezca que por tener las mismas palabras, estos dos enunciados son el mismo lado de la moneda, no es así, son extremos del punto medio citado antes, pero al mismo tiempo son puntos medios de dos extremos, el del orden hermético o la organización impecable, al que llamo “Orden ordenado”, y el desorden desenfrenado o caos irreparable, al que llamo “Caos caótico”.




El orden ordenado existió muchos años atrás, y su hermetismo nos indujo a un orden caótico y a un caos ordenado, actualmente estamos queriendo llevarlo al otro extremo y terminaremos en un caos caótico, lo cual hay que evitar. Si lo conseguimos, el resultado final deberá ser un “Organizado orden del caos”, ya que ambos existen y no los podemos obviar.

A pesar de todo este trabalenguas, doy gracias al universo por darme la claridad mental para saber que soy parte del orden y del caos, que ambos están en mi, en todos y en todo y entender que el equilibrio se consigue organizándolos, no negándolos, y esta organización es la que nos permite expresarnos y ser la divinidad que SOMOS.


Harolina Payano. Fluyendo armoniosamente. 

Esta entrada fue publicada en el periódico El Caribe:
http://www.elcaribe.com.do/2015/12/05/correo-los-lectores

Pedimos excusas si alguna imagen usada tiene derecho de autor, al avisarnos la retiraremos.

domingo, 11 de octubre de 2015

La costumbre de reaccionar

Al igual que en ocasiones tenemos tendencia a la calma y ser como la brisa suave, por momentos o períodos, perdemos la compostura y nos convertimos en huracán, arrasando con todo a nuestro paso, o estremeciendo y sacudiendo todo como un terremoto, o derramando todo nuestro fuego interior convirtiendo en cenizas todo lo que tocamos como lo hace un volcán.


La pregunta es ¿Por qué? ¿Por qué necesitamos reaccionar a todo?

Debido a nuestra naturaleza animal, así somos de temperamentales y cambiantes, de reactivos, fáciles de sacar de sus casillas, hasta que nos domesticamos y aprendemos a controlar nuestras emociones y a centrarnos por completo en la armonía del ser. Cuando lo hacemos nada que ocurra puede alterar nuestro estado de paz y armonía interior, por lo tanto no tenemos la necesidad de explotar. Incluso muchos animales logran hacerlo, no responden a todos los estímulos, son muy selectivos a la hora de reaccionar, más bien accionan, pero obedeciendo a una guía interior, no externa.          

Siendo así ¿Por que a nosotros se nos dificulta tanto lograr este estado de armonía, de sabiduría innata, por qué somos tan externos, como si no fuéramos parte de este planeta, de esta madre naturaleza, por qué estamos menos afinados y conectados que el resto de los seres vivos con el universo? ¿Por qué ese descontrol de la humanidad que nos hace tan inhumanos?

¿Por qué la costumbre de reaccionar, al frio, al calor, al dolor, a la provocación, a la alegría, al gozo…? ¿Por qué no podemos permanecer pasivos, centrados y alineados? ¿Por qué la razón nos hace tan diferentes de los irracionales?

Por falta de control mental sin duda, de control emocional y espiritual, en fin por falta de equilibrio, por estar descontrolados bajo la influencia de la programación y del miedo, es tanto así, que muchas veces reaccionamos antes de que aparezca el estimulo, con tan solo ver la intención ya estamos reaccionando, a un intento de agresión, de conducta repetida, aprendimos a reaccionar, a defendernos y protegernos al igual que cualquier animal, pero también aprendimos con la ayuda de la razón a reprimir y evitar otras sensaciones, a no dejar que las cosas solo sucedan, estamos fuera del foco real, sometidos al espejismo, con los tornillos flojos, lo que nos hace descarrilarnos y colapsar, o lo que es peor, irnos por el barranco.

Echemos a un lado esa costumbre de reaccionar a todo y empecemos a tomar acción por la guía interior, a descubrir que somos más espíritu que materia, que podemos superar las adversidades, soportar las calamidades, sopesar las actitudes, vencer nuestros miedos y salir ilesos, pues tenemos un espíritu invencible. 

A continuación un vídeo que bien sirve para documentar gráficamente el mensaje expresado.



Harolina Payano. Fluyendo armoniosamente. 

Esta entrada fue publicada en el periódico El Caribe:
http://issuu.com/elcaribe/docs/dn_20151130?e=1423128/3825453

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martes, 6 de octubre de 2015

Ese sentimiento llamado odio.

A pesar de no conocer este sentimiento tan negativo, pues no existe nadie que me haya inspirado sentirlo en su dimensión exacta, me parece que existe una forma de evitarlo antes de darle cabida en nuestro corazón.

Generalmente las personas que causan dolor y son hasta cierto punto señaladas como culpables de la miseria humana, son las que nunca recibieron ni conocieron el amor, solo amargura y sin sabores, por eso no pueden dar de lo que no poseen, solo dan de lo que tienen, saben y conocen. Amándolas podemos revertir sus carencias y enseñarles a amar. Es difícil esta tarea pero es muy efectiva.


¿De dónde viene y hacia dónde se dirige este dañino sentimiento?

Pues viene de la necesidad de sentir afecto y amor, al estar hechos de amor y para el amor y no recibirlos, el corazón se resiente, se duele y se llena de amargura, de odio, y más aún cuando recibimos duros golpes y malos tratos, tanto física como psicológicamente, estos últimos, a veces nos hieren más profundo y la hemorragia es interior, entonces ese sentimiento se dirige hacia el torrente sanguíneo y vierte su veneno en nuestras entrañas, contaminándonos y convirtiéndonos en enfermos  emocionales y mentales, seres infelices e insatisfechos, hambrientos de amor, depredadores indeseables, rechazados y aborrecidos por la sociedad, lo cual en vez de ayudar, agrava el problema.

Se ha escrito mucho sobre el perdón, que es el antídoto por excelencia para el odio. Me parece que el mejor antídoto es la empatía, hurgar en lo profundo del ser que nos hace sentir molestos y nos causa daño, descubrir los verdaderos motivos que llevan a ese ser a actuar de manera cruel, enfermiza, dañina…, ponernos en su lugar y tratar de entender su proceder, de esa forma, no le daremos nunca cabida al odio, y en su lugar nos llenaremos de compasión más que de perdón.



El perdón es más bien una especie de auto disculpa, de reconocimiento del error y aceptación de los resultados que de este se derivan, es una decisión o reacción emocional que usamos para absolvernos de lo que sentimos como culpabilidad o debilidad de carácter, no es para los otros, si no para uno mismo, para con los demás, es misericordia y compasión, pues no somos jueces para juzgar los actos de nadie y el perdón procede de juicios, de censuras y a los únicos que podemos enjuiciar y censurar es a nosotros mismos, a nadie más. Para con uno es perdón ya que somos responsables de nosotros, calzamos nuestros zapatos y cargamos con nuestra cabeza, por eso podemos censurarnos y enjuiciarnos y luego de esto, reconociendo nuestra integridad, perdonarnos.

Ese sentimiento llamado odio es pesado como un yunque, aplasta y esclaviza, se combate con otro también de cuatro letras, llamado amor, ligero como un boomerang, vuela y regresa siempre a ti. 

No permitas que la falta de amor te apuñale el alma y te vuelva putrefacto y amargado, envilecido y despiadado, nútrete cada día con raciones de amor, aún sean imaginarias. La imaginación es una fantástica herramienta que posee el hombre, úsala siempre a tu favor, no importa que tanto la uses, mientras más lo hagas, más creativo te vuelves y más probabilidades tienes de hacer que se vuelva realidad.


“La mente puede conseguir cualquier cosa que sea capaz de concebir”. (Clement Stone) 

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Si no te aman, ámate.

Si no te sonríen, sonríete.

Si no te reconocen, descúbrete…, estas hecho de amor.

Harolina Payano. Fluyendo armoniosamente. 

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http://www.elcaribe.com.do/2016/01/23/correo-los-lectores

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viernes, 2 de octubre de 2015

Semejanzas de vida

Nuestra dualidad se manifiesta fuertemente cuando no estamos centrados y firmes en lo que ES y lo que SOMOS. Como estamos en constante movimiento y frente a tantos cambios y adversidades, aunque estemos centrados tendemos a tambalearnos, a oscilar tocando sutilmente, y a veces no tan sutil, los extremos, a ir y venir como las olas, subir y bajar como la marea, con periodos de calma y otros de tempestad como el mar.

Otra semejanza es la que me muestra esta imagen que es muy significativa, me ha dejado ver que nuestra vida es como la de un árbol.



Pero más que ver en ella la semejanza de las semillas de las que partimos, las raíces que echamos, los troncos, tallos, hojas, flores y frutos que nos brotan, ofrecemos y luego dejamos al partir (el árbol familiar), lo que me muestra es, que el árbol nos representa más bien individualmente, como aparece en la imagen inferior. 


Cada rama es una las tantas vidas que vivimos; diferentes, únicas y aleccionadoras, experimentadas por nuestra única alma. 
En la primera imagen se puede apreciar incluso nuestra adherencia y los retorcijones que nos damos en cada una y entre una y otra vida, y a pesar de todo seguimos floreciendo, enraizados con firmeza hasta que cese la necesidad de seguir creciendo y renaciendo. Es entonces cuando nuestras ramas se cierran en un abrazo total, unas con otras y pasemos a ser un tronco que sirve de faro, guía y admiración, como pasó con Jesús, Buda y tantos otros maestros y almas evolucionadas que trascendieron. 



Cada nueva vida es un cambio de piel, de forma, de pensamiento, de experiencias y aprendizajes, de personalidad y de identidad…, pero dentro de cada una de ellas permanece la misma alma, aprendiendo, creciendo, desarrollándose, evolucionando…, hasta trascender.

Observa nuevamente la segunda imagen con apenas unas cuantas vidas vividas, compárala con la primera imagen, la cual luce plena, repleta de vidas, rebosante de belleza, llena de sabiduría, completa, como si estuviera en su última encarnación, puede permanecer en ese estado por muchos años y si lo desea, por decisión propia puede volver a encarnar, pero ya en condición de guía o auxiliar de almas, aunque ya está lista para comenzar a abrazarse, tejerse en un bello tronco, firme y fantástico, magistral y universal.

Sí queridos lectores, somos árboles en movimiento, brotando, creciendo, dando luz y sombra, nutriendo la tierra y alimentando la vida. Fuimos amamantados con la savia del saber, sostenidos con la firmeza de las rocas, bañados con la paciencia de los ríos y la generosidad de las lluvias, mecidos con la suavidad y ternura del aire, acariciados por el sol, instruidos por la luna, añejados con la continuidad del tiempo y bendecidos con la voluntad de SER.

Harolina Payano. Fluyendo armoniosamente. 

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domingo, 27 de septiembre de 2015

Ser lo que somos

Esta entrada surgió a raíz de un comentario que hice en el blog de una amiga, y como siempre dejo que mi guía interior me dirija, aquí estoy cumpliendo su voluntad de plasmar este comentario inicial aderezado con un par de condimentos más.


Sean bienvenidos a la vida y al mundo del SER, nada más grato que fluir con lo que en el momento presente fluye, si hay viento, ser aire, si hay lluvia ser agua, si hay frío ser hielo, si hay calor ser fuego, si hay sol ser día y si hay luna y estrellas ser noche. Ser la esencia de lo que está siendo.

Díganle adiós a la muerte y al mundo del HACER, nada más ingrato que la rigidez de un programa preconcebido, de una fachada desarticulada, de una tediosa rutina, donde todo se HACE..., y nada se ES.

Deja fluir la vida, siente tus emociones, exprésalas, goza las alegrías y siente el pesar de las desilusiones, celebra tus triunfos y duélete por tus derrotas, no reprimas nada, no escatimes las alegrías ni las penas, son parte de tu vida y de ti.


No transijas en tus gustos, intereses e ideales por mucho tiempo, esto nos roba la salud y la felicidad, nunca te traiciones y no permitas que el arte de la complacencia al prójimo te convierta en un mutilado emocional, valórate y defiende tu derecho a experimentar la vida de forma plena, en todas sus dimensiones y en todas las direcciones que tu alma considere necesario hacerlo.

Vivir es disfrutar cada respiración, amar, dar, recibir, gozar, sentir, agarrar, soltar…, pero sobre todo “Fluir con el Ser”


Que nada nos impida, SER lo que verdaderamente SOMOS.  

Recibí este vídeo por correo electrónico y le va muy bien a la entrada.

     
Harolina Payano. Fluyendo armoniosamente. 

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martes, 22 de septiembre de 2015

Lo que he recordado

Siempre me han sucedido cosas fuera de lo establecido como normal por no sucederle a la mayoría, pero que en cambio les pasan con frecuencia a un grupo no tan reducido de personas. 

Sentía la necesidad de hacer o encontrar algo especifico y esencial y por más que me rompía la cabeza y buscaba ¿Qué era eso que debía hacer o encontrar para sentirme tranquila y satisfecha?, lamentablemente no daba en el clavo, me decía una y otra vez: Sé que tengo que hacer o encontrar algo importante e imprescindible para cumplir mi finalidad en este mundo, para saborear de lleno el sentido de mi vida, para…, y por más que indagaba y me llenaba de conocimientos y experiencias que entendía debían ayudarme a avanzar, me sentía igual de estancada, llena de dudas y temores.

En mi proceso de crecimiento he ido desarrollando (o tal vez debo decir recordando) y despertando a ciertas cualidades que no me había percatado que tenía, no sabía cómo usarlas o no sentía la necesidad de hacerlo y por eso me pasaban desapercibidas.

Últimamente he experimentado muchos cambios evolutivos (por decirlo así) en mi vida. He desarrollado o despertado facultades dormidas que me sorprende sobremanera poder utilizar con tanta familiaridad y facilidad y además, sentirlas como experiencias gratificantes, las que me están llevando al punto de haber mermado ese deseo de búsqueda y la ansiedad que hace años sentía y no me dejaba mucha paz interior. 


Dentro de esas facultades despiertas están: la telepatía, el aumento de los niveles de desarrollo del sexto sentido y la intuición, el alto grado de percepción, al poder sentir la conexión con otros seres vivos y con la vida de forma intensa, incluso con la que se plasma en una imagen cualquiera, en la que puedo encontrar, apreciar y sentir todo un mundo de posibilidades, de forma rápida y clara.
He vivido extraordinarias visiones, sensaciones, experiencias y certezas que se logran a través de la sabiduría interior, del despertar de la consciencia, de recordar y sobre todo de la apertura del tercer ojo, la cual se ha incrementado y se ha hecho más amplia, intensa, nítida…, consciente.

Hoy puedo decir y admitirme a mi misma, que no sé en qué momento pasó, pero he notado que solté la ansiedad, he encarado muchos miedos, dejé de buscar afanosamente y empecé a utilizar todo lo que iba encontrando y aprendiendo (recordando) en el camino de mi búsqueda, para hacer con ese aprendizaje acumulado, una poción mágica que me sirva para regarla (cuando lo amerite) en el sendero que me queda todavía por andar, que siento no es tan largo, para tornarlo algo relajante, placentero, y poder vivirlo como una excitante aventura, en lugar de sentirlo como una obligación y una carga pesada. 


En fin, les puedo asegurar que esa colección de AVATARES, ha sido la que me ha ayudado a crecer al punto en el que me encuentro hoy, a ser más sensible y humana, más emotiva y espiritual que nunca, pero sobre todo, a estar más ligera de equipaje, con un aire de libertad, que he empezado a experimentar, que me ha devuelto la paz interior, la confianza y la tranquilidad de mi ser, además de la certeza de saber que estoy en el camino correcto, en la vía indicada y que voy a la velocidad exacta para llegar a tiempo a mi encuentro conmigo misma, con lo que verdaderamente represento y SOY, y por consiguiente a mi encuentro con el todo, del que formo parte y el que verdaderamente ES.

Harolina Payano. Fluyendo armoniosamente. 

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viernes, 18 de septiembre de 2015

Las creencias

Existen tantos mundos como cerebros hay, no en vano el dicho que reza: “Cada cabeza es un mundo”.
Gracias a nuestro enorme poder de crear y al libre albedrio tenemos la facultad de crear tantos mundos como necesidades se nos presenten. Vivimos en un solo planeta pero configurado por millones de mundos diferentes y para la creación de esos mundos solo se necesita el poder de la imaginación. Lo pensamos, lo creamos. 

Cada cual tiene sus propias creencias, necesidades, deseos y metas y sus propios miedos y fantasmas a enfrentar y vencer, por lo que cada cual necesita armar su mundo a su medida para satisfacer su realización. Si desconocemos algo porque en nuestro mundo (el que creamos), no existe, ya que no hemos tenido la necesidad de crearlo, este algo no tiene ningún tipo de interés, poder o significado para nosotros. 


Un claro ejemplo los famosos amuletos o cualquier herramienta o material con supuestos poderes de ayuda o protección, aunque los usemos y los llevemos puesto todo el tiempo, si no los conocemos o creemos en su poder, no nos servirán de ayuda o protección, nada alejará ni evitará que las energías negativas nos toquen.
Ahora bien, si creemos en su poder, es seguro que las alejará, pero no por su poder en sí, sino más bien por el poder que le imprimimos con nuestra creencia y nuestras energías transmitidas y absorbidas por él mientras lo usamos, las cuales pueden perdurar o permanecer por un tiempo razonable, en el material usado (sea mineral, vegetal o animal) como ser vivo que es, de la misma forma en que creemos en el mítico uso de los anillos, medallones, etc.

Todo lo que posee vida o está hecho de materia viva, contiene un tipo de energía conocida como energía potencial, pero permanece estática, al provocar su movimiento se convierte en energía cinética. Es similar a un martillo, que es una herramienta fuerte y puede tanto ayudar como dañar, pero por sí solo, no tiene poder, tenemos que imprimirle nuestra fuerza y energías para que cumpla su cometido. Podemos andar con un martillo en la mano para intimidar ante cualquier ataque, las personas saben lo peligroso que puede ser un martillo cuando se usa y se alejan, pero el martillo por cuenta propia no hace nada por nosotros, si no lo que este representa. Pero si un agresor no conoce un martillo y no tiene idea del daño que puede provocar, no se intimidará al vernos con uno en la mano y tratará de atacarnos. Pienso que estas herramientas y todas las cosas trabajan igual, con el poder que les da el conocimiento y la Fe, o sea, a través de nuestras creencias.

De la misma manera en lo que creemos eso vemos, está registrado en nuestro subconsciente. Muchos de los que han tenido experiencias del más allá, personajes que nos merecen respeto y admiración, han visto por ejemplo a Jesús esperándoles para recibirlos, esta es una visión enraizada en las creencias, pues ningún budista se topará con Jesús recibiéndole, así como ningún cristiano se topará con Mahoma esperándole para darle la bienvenida y ningún islamista tendrá a Siddhartha (Buda) por anfitrión, cada quien verá lo que quiera ver, en lo que crea, así de sencillo. 



Por esta razón estos testimonios, muy valiosos para el que los experimenta y para las personas que viven en un mundo similar a este, carecen de sentido para los demás. Cada quien con lo suyo y cada cual con el mundo que ha creado y en el que cree ciegamente. Dioses o Maestros Ascendidos que surgieron en el mundo material por la necesidad de enfrentar y contrarrestar miedos, por la necesidad de guía y dirección, por la necesidad de controlar…, por las inseguridades del ser físico y emocional  y su desconexión total del ser espiritual y poderoso que es, de la esencia primigenia del ser y de su gran poder intrínseco y natural, que sin duda no necesita de falsas creencias, amuletos ni profetas para manifestarse, solamente del autoconocimiento interior para permitirle expresarse y fluir junto al universo y al planeta, en sintonía con la fuente y fuerza omnisciente, omnipotente y omnipresente de la creación.   

Harolina Payano. Fluyendo armoniosamente. 

Esta entrada fue publicada en el periodico El Caribe:
http://www.elcaribe.com.do/2017/07/29/correo-los-lectores

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lunes, 14 de septiembre de 2015

La mirada

Queridos lectores, el amor me tiene atrapada, ¿Será septiembre con sus eclipses la razón?
Hoy quiero hablarles del amor que se expresa a través de una mirada.

¿Cuántas cosas se esconden detrás de una mirada?, podríamos hacer un libro dilucidándolo, pero prefiero hablar de lo que encierra una suave mirada; sutil, diáfana, que habla todos los idiomas, que se mete en el alma desplazándose ondulada, firme pero lentamente, como la ola que acerca a la orilla a una ostra que guarda celosamente su mejor tesoro, una hermosa perla.

Regálame una mirada, de esas que dicen más que 100 palabras, más que 50 suspiros, más que 20 abrazos, más que 10 besos tiernos, dulces o apasionados, más que…

Mírame y no te canses de mirarme ni por un instante, mírame de frente y dime, ¿Que es lo que ves? ¿Que descubren tus ojos en los míos?


Es difícil acertar, saber a ciencia cierta lo que encierra una mirada, pero para las almas que se conocen bien, que son afines o gemelas, que están bien compenetradas, descifrar el lenguaje de los ojos o del alma, es el más sencillo hacer. Conversan, se confiesan su amor, se acarician, se besan, se entregan, y viven la más grande aventura que jamás podrán tener, en el mágico instante de una mirada. 

Esto es así, porque la mirada más tierna y amorosa, más diáfana y profunda es esa que se da desde el interior del ser, que deja ver tu alma, esa que te hace creer y confiar, que te vuelve noble, digno, capaz de amar y trascender, para elevarte a un nivel superior del ser donde el rostro se esfuma y solo queda…, la mirada

Harolina Payano. Fluyendo armoniosamente. 

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jueves, 10 de septiembre de 2015

Amosolu

Siguiendo en la misma corriente del amor, quiero obsequiarles una de esas entradas que se me ocurren de vez en cuando, cargadas de un toque mágico de locura, pero que las siento tan importantes y necesarias como las demás.
Amor – Sol / Luna (Amosolu)

Un amor imposible existe entre la luna y el sol, ambos entregados a un continuo movimiento circular que les impide besarse y coquetear. 

Mientras uno está ardiente, vigoroso y radiante, la otra parece ausente, invisible y distante. 
Mientras uno sale de manera espectacular a la otra, cual si fuera un castigo la mandan a acostar. 

Dos fieles amantes platónicos cuyo amor han eternizado.

Uno se mantiene candente, enviando su llamarada solar, la otra romántica, luciendo complaciente su fase lunar.
Un  corazón en medio, en su latir pregunta desconcertado…

-¿Dime Luna donde esta mi Sol, que no siento su calor? / ¿Dime Sol donde está mi Luna que no veo su hermosura? 

La Luna contesta con su belleza, está calentando el otro lado del planeta y el Sol le dice con su brillar, está obsequiando poemas, del otro lado mar.

 ¿Este amor, será solar o será lunar? 
Sin duda ninguno de los dos y a la vez ambos, es Amosolu, un amor hermoso entre el Sol y la Luna que no necesita roce para materializarse, pues a pesar de mantenerse distanciados, lucen alegremente enamorados, como si estuvieran tomados de la mano. 

La conexión es tan perfecta, que nada impide que actúen y nos muestren su belleza cada uno por su lado, pero amorosamente sincronizados.

Un amor universal que tarde o temprano todos llegamos a sentir y que sin dudas es la razón de vivir.                                        

Harolina Payano. Fluyendo armoniosamente. 

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viernes, 4 de septiembre de 2015

La naturaleza del amor

¿En que pensamos fugazmente cuando vemos esta imagen? ¿Qué nos pasa de repente por la mente? ¿Y al observarla detenidamente, qué percibimos y sentimos? 



Particularmente yo, al verla fugazmente en su conjunto me dije ¡Que original!, pensé en la creatividad de la imagen, luego de repente pensé, bonita asociación de la naturaleza y el amor, enseguida me dije:
- ¡Que bella es “La naturaleza del amor”! y se me ocurrió como título para una entrada del blog.

Al observarla con más detenimiento y adentrarme en la imagen, sentí el olor de la lluvia y la frescura del agua en los pies y el otoño acariciándome con sus hojas, siendo cómplice y testigo de la ternura y el amor.  

En esa pareja vi proyectados a mis padres y a muchas parejas que caminan de la mano por la vida, se acompañan, se respetan, se comprenden, se aman y envejecen juntos y nunca dejan de tomarse de la mano, de ser galante él y ofrecer su confortable hombro para que ella al recostarse le transmita su cálida ternura, su delicioso olor y esa gratificante satisfacción de ir colgada de su brazo protector, ¡Mimada toda ella y orgulloso todo él!

A la mayoría de seguro que lo primero que les vendrá a la mente es el amor, ya que dan la impresión de caminar:
- ¡Felices!
Con la inocencia de dos niños.
- ¡Soñadores!
Como cuando eran novios y se sonrojaban por cualquier cosa.
- ¡Satisfechos!
Como cuando descifraron su complicidad y el amor de ser físico y pasional, pasó a ser sentimental y espiritual.
- ¡Gozosos!  
Como ahora, donde el silencio es quien habla, y la cercanía física no es para ser amantes, si no para estar juntos.

Qué hermoso poder sentir sus corazones latir con fuerza y que los recuerdos hagan sus piernas flaquear y exhalar un suspiro en ese mágico instante en que la emoción que los embarga los sostiene en brazos para hacer más ligero su andar, como si en ese intercambio de emociones se resumiera toda la vida compartida.


¡Sí!, esa es sin duda “La naturaleza del amor

Harolina Payano. Fluyendo armoniosamente. 

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