viernes, 30 de enero de 2015

Carta de un adolescente

Mañana 31 de enero, en mi país se celebra el "Día Nacional de la Juventud", en honor a San Juan Bosco. Cura salesiano y trabajador incansable a favor de los jóvenes italianos. Con su ejemplo, su memoria sigue latente, trabajando a favor de los jóvenes del mundo, por esta razón, encuentro propicia la ocasión para hacerles llegar esta entrega.


Espero que esta inspiración que recibí y brotó de lo más hondo de mi corazón, sea para beneficio de muchos hijos que sufren y muchas madres que sufren doblemente, por los hijos y por ellas mismas, por causa de la situación familiar que nos está afectando a nivel mundial. 

CARTA DE UN ADOLESCENTE


Hola madre.

Disculpa que te escriba esta carta pero estoy tan confundido y no sé qué hacer ni por dónde empezar. Lo cierto es que guardo bellos recuerdos de la mujer que me tuvo por mucho tiempo en su vientre, sentía su calor y protección y me daba cuenta de cómo me mimaba y me alimentaba con agrado y satisfacción.
Al nacer, no abrí los ojos para verla, no era necesario, la sabia hermosa y su imagen ya la tenía grabada en mi interior desde que tuve memoria.
Tengo dudas sobre quien era esa mujer, hace tiempo que no la siento junto a mí, después de mi nacimiento la sentí en muchísimas ocasiones, pero con el tiempo, cada vez se hacían menos y ahora aparece muy pocas veces, no sé si es la misma mujer con la que vivo y he vivido todos estos años, o sea, tú, a veces me la recuerdas y tu olor es el mismo de ella, pero tengo dudas, porque de un tiempo acá, ¡Son tan diferentes!
Madre, necesito que me aclares si tú y esa mujer que me tuvo en el vientre y me parió con tanto dolor y trabajo, pero con tanta ilusión y alegría a la vez, que se dispuso con amor a criarme y de repente desapareció, son la misma persona. Si es así ¿Por qué has cambiado tanto, que no hice o que no fui, que esperabas que hiciera o que fuera? Dime, ¿Por qué te cuesta tanto ser amorosa y cariñosa conmigo y regalarme un poco de tu tiempo, escucharme y hablarme suavemente y sin gritarme, ser aquella otra mujer, por qué?
Sé que mayormente lo pasas trabajando para suplir mis necesidades, las que consideras primordiales, y lo agradezco de corazón aunque pienses que no lo hago, pero quiero confesarte que mi mayor necesidad es de ti, de aquella madre amorosa que tantas veces me arrulló y se desveló por mí, incluso cuando ya no era un bebé tierno y desvalido, si no un niño travieso, de la mujer que se llenó de amor y de ilusión con mi nacimiento, eras feliz y tu rostro se iluminaba tan solo con tocarme en tu vientre, sentía esa sensación de alergia, me la transmitías con fervor.
Madre dime la verdad, ¿En realidad ella y tu son las mismas? Pregunto por preguntar, porque sé que eres mi madre, la que me trajo a este mundo y una vez me mimo con amor, ahora si me mimas es con obsequios, los acepto con agrado, pero no sabes cuánto me gustaría cambiarlos por ti.
Te extraño mucho y a pesar de todo lo que me pasa, siento que te amo más que antes, porque sé que tú también me amas y te preocupas demasiado por mí, es solo que el hastío, la fatiga, la amargura y la soledad de tantas cosas que necesitas y no puedo darte, que deseas y mi existencia te limita, te fuerza y te obliga a dejar, ha hecho que cambies y te hacen ser mi verdugo, ya que hasta cierto punto me ves como el culpable de tu desdicha y del viacrucis que vives a diario para poder subsistir y cumplir con tantas responsabilidades, por eso madre te quiero mucho mas y siempre te querré, porque a pesar de tu dolor, sigues luchando por mantenerme contigo, por sacarme adelante, aunque ambos paguemos con un alto precio, con nuestra congoja, tristeza y soledad, con la ausencia de ternura y de tantas caricias deseadas y no recibidas, con el dolor de llegar a extrañarnos tanto “viviendo” bajo un mismo techo, con la única satisfacción de sentir que tu cumples con tu obligación y yo cumplo con la mía, tu trabajas y yo estudio.
Madre de mi vida, de mis recuerdos y mis sueños, de mi infancia, mi niñez y de esta complicada adolescencia, de mi tormento y mi dolor, de mis juegos y alegrías. Madre de mi corazón, regresa te lo ruego, despide a esa mujer que de ti se apoderó y ordénale que se vaya, porque te ha robado la risa, la ternura y la devoción.
Madre de mi corazón, devuélveme la fé perdida, regáleme un bello instante, mírame a los ojos, soy tu hijo, mírame nuevamente con amor.  

Te amo.


Harolina Payano. Fluyendo armoniosamente. 

Pedimos excusas si alguna imagen usada tiene derecho de autor, al avisarnos la retiraremos.

viernes, 23 de enero de 2015

La medición del tiempo

Se ha escrito mucho acerca del tiempo en sentido general, ya sea en obras literarias, refiriéndose a él como algo implacable que lamentablemente no hay forma de detener, en libros de motivación y liderazgo, aconsejándonos como aprovecharlo al máximo, libros didácticos de ciencias (naturales, sociales, filosofía, matemática y física) enseñándonos a realizar cálculos matemáticos y cuantiosas ecuaciones usando esa variable tan importante y precisa llamada “tiempo” y en importantes categorías más, como el clima atmosférico.

Tiempo es lo que más abunda y menos apreciamos, incluso lo desperdiciamos, para luego decir que no tenemos tiempo, justificarnos y culparlo de nuestra dejadez y falta de voluntad para hacer lo que verdaderamente deseamos o debemos hacer.


Al tiempo también le han dedicado poemas y canciones usando las más bellas estrofas y metáforas relacionándolo con el amor y desamor, un ejemplo de esto es la hermosa canción “Tiempo y destiempo”, de Renato Leduc, que ha sido interpretada por artistas de la talla de Marco Antonio Muñiz, José José, y Chavela Vargas entre otros, la canción empieza así:
“Sabia virtud de conocer el tiempo
A tiempo amar y desatarse a tiempo
Como dice el refrán, dar tiempo al tiempo
Que de amor y dolor, alivia el tiempo”…

Al final dice lo siguiente:
“Amar, queriendo, como en otro tiempo
Ignoraba yo aun, que el tiempo es oro
Cuanto tiempo perdí, hay cuanto tiempo
Y hoy que de amores, ya no tengo tiempo
Amor de aquellos tiempos cuanto añoro
La dicha inicua de perder el tiempo
Sabia virtud de conocer el tiempo”.

La canción es bellísima y como esta hay muchas más. Pablo Milanés escribió, “El tiempo el implacable, el que paso” que termina así:
“Cada paso anterior deja una huella
Que lejos de borrarse se incorpora
A tu saco tan lleno de recuerdos
Que cuando menos se imagina, afloran.
Porque el tiempo, el implacable, el que pasó
Siempre una huella triste nos dejó”.

En fin, el tiempo es la cinta magnética donde protagonizamos y grabamos la película de nuestra vida, sin él es imposible hacerlo. Acostumbramos a medirlo para poder establecer relaciones y contabilizar las cosas y hechos existentes, pero no debemos olvidar que es ilimitado, no lo podemos contener o abarcar, lo dividimos para llevar mejores registros y facilitarnos la memorización de los sucesos relevantes, lo colocamos dentro de un reloj y lo fraccionamos en segundos, minutos y horas, lo agrupamos por días, semanas, meses y años en un esquema denominado calendario o almanaque, así lo digerimos mejor y lo empacamos y etiquetamos con un rotulo llamado fecha.



Pero cada cual es dueño de establecer sus propios parámetros, pues existen países con calendarios y horarios diferentes y para muchos seres humanos hay horas que parecen un año y días que parecen una eternidad y para otros hay días que se esfuman como los segundos y años como días, o sea que todo va a depender de nuestro reloj biológico, del estado de ánimo y la intensidad que le pongamos al momento, pero su majestad “Tiempo”, no se deja influenciar por nada ni por nadie, es solo nuestra apreciación emocional. 




El tiempo es imparable, no se toma ni siquiera un receso, sin prisa pero sin pausa, al igual que gira el universo, siempre equitativo y constante, es más bien su respiración, tiene por alma gemela el “espacio” y mantienen una relación armónica y espectacular denominada “Espacio/tiempo”, por lo tanto el día que se detenga el tiempo no habrá espacio, se acabará todo lo que conocemos y lo que no conocemos, morirá el universo y todo y todos con él, será el tan anunciado, esperado y mal interpretado final de los tiempos.   

Harolina Payano. Fluyendo armoniosamente. 

Un extracto de esta entrada fue publicado en el periódico El Caribe:
http://www.elcaribe.com.do/2015/10/13/correo-los-lectores

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sábado, 17 de enero de 2015

Potencialmente somos mariposas

Es muy común tomar el ejemplo de la oruga antes de convertirse en una hermosa mariposa para hacer la similitud con los humanos y su crecimiento y desarrollo en diferentes aspectos de la vida. Lo cierto es que todos somos gusanos con el potencial para convertirnos en mariposas, la belleza dependerá de la fealdad del gusano, mientras más acepte su temporal fealdad, mas se acercara a la belleza.


Al igual que las mariposas, de ser insignificantes huevos pasamos a ser larvas o gusanos que se arrastran sin precaución y son mayormente rechazados y resultan desagradables, luego nos encerramos en una especie de capullo o coraza para enriquecernos, pasamos por un estado de pupa o crisálida, algo desagradable también y si no somos lo suficientemente fuertes, inteligentes y sabios, y no prestamos la debida atención y paciencia, para escuchar las sugerencias de nuestra guía interna especialmente y los sabios consejos de los demás, no pasaremos a convertirnos en la bella mariposa que se echa a volar libremente, luciendo su hermoso colorido y su habitual revoloteo feliz. Eso sí, sin olvidar ni desprenderse del gusano que todavía une sus alas y del cual se enorgullece y luce con dignidad. Sus alas pueden estropearse, quebrarse y perderlas pero en esencia ha cambiado, hizo la transición, será una mariposa con las alas rotas, pero jamás volverá a ser un simple gusano.




Tenemos una increíble tendencia a la falta de aceptación propia y aceptación de los demás, siempre queremos acomodarnos y acomodarlos a nuestro estilo y criterio individual, olvidando que somos parte de un todo y que cada cual tiene un rol diferente que cumplir. Nos empeñamos en establecer absurdas comparaciones y por lo tanto en sentirnos inconformes con nosotros mismos y con los demás. Cargamos encima un arma poderosa llamada “Critica”, la cual si es constructiva y cargada de buenas intensiones es inofensiva, pero comúnmente es destructiva y dañina, la cargamos de envidias, celos y ofensas personales y arremetemos contra todo lo que esta fuera del patrón establecido por nuestra mente programada, controladora y manipuladora.  

Esta es la lección que debemos aprender de dicha comparación. La aceptación total de nuestra individualidad y la de los demás, la belleza de la diversidad y lo importante de la imprescindible diferencia de unos entre otros y la dicha de sabernos únicos y especiales, iguales como un todo y diferentes por separados, va a marcar el punto final y de partida de nuestra transición, de nuestra existencia como gusanos rastreros a nuestro esplendoroso e ilimitado vuelo de mariposa orgullosa y feliz de su naturaleza y sus cambios tan necesarios para lograr su propósito final.


No lo olvides, si puedes ser una mariposa, no te conformes con ser un gusano, desarrolla tus alas y échate a volar libremente desafiando los obstáculos de la vida.

Harolina Payano. Fluyendo armoniosamente.

Esta entrada fue publicada en el periodico El Caribe:
http://issuu.com/elcaribe/docs/dn_20150727?e=1423128/3825453

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martes, 13 de enero de 2015

La necesidad de cambios relevantes

Se dice que los humanos tenemos una tremenda capacidad de adaptación y es muy cierto, pero también mayormente tenemos la tendencia a ser reacios a cambios drásticos, nos acomodamos muy fácilmente también y preferimos lo conocido a lo desconocido, a menos que seamos de espíritu aventurero nos aferramos a la rutina de nuestra zona de comodidad, aun resulte ser incomoda.


Al empezar un nuevo año, siempre es bueno hacer un inventario de estrategias y resultados para reajustar los cambios necesarios y relevantes que debemos hacer para garantizar buenos resultados o para optimizar los obtenidos y muchas veces para variar y salir de la rutina, recargar pilas y ver las cosas desde otra perspectiva de vida más interesante o al menos diferente.

El ejercicio de los opuestos es un excelente recurso para despertar nuestro cerebro y sacudirlo un poco para que no se debilite, cambiar algunos hábitos dañinos o perjudiciales por otros más acorde a estos tiempos de excesiva actividad física pero de menos actividad cerebral, debido a nuestras muletas tecnológicas que atrofian y aniquilan el mejor de nuestro Don, la sabiduría e inteligencia natural. Usar la mano izquierda en lugar de la derecha si somos diestros, caminar en lugar de andar en carro, pasear al aire libre en vez de visitar fríos museos y pasar largas horas  en recintos cerrados ventilados con aire acondicionado, leer un libro, escuchar buena música y no pasar tantas horas frente al computador o al celular, conversar cara a cara en vez de chatear, reír, cantar y bailar, en fin vivir plenamente en lugar de vegetar.


Necesitamos hacer cambios drásticos ya, sin darle más tregua, sin miedos, sin complejos, incluso sin vergüenza alguna, solo así saldremos a flote en este mar de incertidumbre, en este pantano fangoso y mal oliente y nadaremos hacia aguas limpias y claras, libres de impurezas y contaminación, solo así seremos lo que somos verdaderamente, maravillosos seres de luz y amor. 

Harolina Payano. Fluyendo armoniosamente. 

Esta entrada fue publicada en el periodico El Caribe:
http://www.elcaribe.com.do/2015/01/14/correo-los-lectores

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viernes, 9 de enero de 2015

Agradecimiento

Quiero aprovechar esta entrada para dar las gracias en primer lugar al supremo y en segundo lugar a la familia, familiares y amigos por las felicitaciones de cumpleaños que me hicieron, por sus buenos y hermosos deseos y sus manifestaciones de amor sincero.


Celebrar un año más de vida es más que una bendición, es un milagro, especialmente en tiempos tan difíciles y violentos como estos, celebrarlo con los seres que amas y te aman no tiene precio, pero celebrarlo y agradecerlo en una sintonía general de amor, alegría y satisfacción, es lo máximo.



Gracias del alma a todos los que dijeron presente con mensajes y llamadas o asistieron a darme un caluroso abrazo, gracias también a todos aquellos que solo pensaron en mí (que son los más), y me desearon en silencio cosas buenas, aunque no las expresaran igualmente las recibí y sentí en mi corazón y gracias a nuestro universo, en especial a este hermoso planeta, que cada día me hace el maravilloso regalo del amanecer y el insuperable obsequio del atardecer, con sus días y sus afanes y sus noches esplendorosas.

Mil gracias de corazón a todos y a todo, sin excepción, pues conectados y en armonía hacen de este planeta un mejor lugar manteniendo un equilibrio universal total.

Harolina Payano. Fluyendo armoniosamente. 

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martes, 6 de enero de 2015

El placer de realizar un sueño

La verdad es que no sé como agradecer a la vida este hermoso obsequio de fin de año y comienzo del 2015.  Un sueño anhelado por la mayor parte de mi vida es poder disfrutar ver caer la nieve, dejar que me toque, tocarla y hacer muñecos de nieve. Aunque solo fueron unos cuantos copos, el poder vivir parte de ese sueño, además deleitarme con el hermoso paisaje navideño y apreciar el enorme árbol del Rockefeller Center, para mí fue algo mágico.

Muchos pensaran que ojala y todos los sueños sean tan fáciles de realizar como este, pero lo que para unos es totalmente indiferente, para otros es algo importante. En mi caso, he soñado con vivenciar este espectáculo que ofrece la nieve, tan común en muchos países, pero imposible en el mío, y hasta el momento no había tenido la oportunidad de viajar al extranjero en época de invierno, solo en verano, al fin el universo se ha confabulado con mi gran deseo y lo hizo realidad a medias y créanme si les digo que me siento más que agradecida y regocijada al saber que todavía nuestra fuente de vida se esfuerza por mimarme y consentirme, a pesar de ya no ser una niña merecedora de mojigaterías y romanticismo.  
                                           
Aunque en realidad no me puedo quejar de lo bien que me ha tratado la vida, con tantas bendiciones e incontables privilegios, siempre queda una espinita por dentro de cosas que deseamos con mucho fervor y que a pesar de postergarlas por considerarlas superfluas o egoístas al ver tanto sufrimiento en el mundo, en el fondo no hay manera de que dejemos de desearlas, ver una nevada es una de esas cosas, tengo mis razones emotivas que surgieron en mi niñez, y a pesar de mi mediana edad, he disfrutado el avance que me dieron como si todavía fuera una niña, esperare con ansias la parte 2.

“Gracias Dios, universo, fuente de vida o como te llames”, igualmente te reconozco y admiro tu memoria para recordar nuestros deseos más íntimos, y la manera de manejarnos a todos, aunque no siempre entendemos tu forma de hacerlo (la tan deseada nieve cayó hoy, al día siguiente de venir, ya vendrá la ocasión ideal para completar ese sueño), en un momento determinado de nuestra existencia, sabremos, que fue lo mejor que nos pudo pasar.   

Harolina Payano. Fluyendo armoniosamente. 

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sábado, 27 de diciembre de 2014

Remojando sueños

Llego el tiempo de hacer inventario de los 365 días vividos, sacar lo inservible, obviar lo innecesario, reorganizar y priorizar las decisiones, reconsiderar acciones, sacar conclusiones y hacernos nuevos planteamientos para la consecución de las metas no alcanzadas y los nuevos proyectos para el 2015. 



Pero también es hora de retomar los sueños, esos que vamos postergando, a pesar de anhelarlos por tanto tiempo. Los colocamos en armarios de madera, con vidrios opacos y puertas cerradas con llaves perdidas o defectuosas y nos olvidamos de que existen, pero siguen ahí, vigentes, latentes en nuestro corazón, tocándonos las puertas del alma, pidiendo un poco de agua, están deshidratados y nos piden que los remojemos, pues se están resecando y envejeciendo, saben que todavía los deseamos y quieren recobrar su juventud aterciopelada y su encanto seductor, se saben nuestra ilusión.    

Este año haz un alto, olvida un poco las peticiones externas, siempre nos acaparan y no nos dejan tiempo para atender las peticiones internas de nuestro ser, no aplaces tus sueños más anhelados, estos son los que verdaderamente nos satisfacen y proporcionan una vida plena, con sentido. A pesar de la indiferencia ellos no se irán, sufrirán deshidratación y envejecerán, pero solo morirán contigo, son fieles y duraderos a pesar del aparente olvido. Llegó el tiempo de llevarlos a un Spa, se lo merecen. 

Comienza este nuevo año poniendo en remojo esos sueños tan arraigados e importantes para ti, dándoles una terapia intensiva con el agua más poderosa que existe, “el agradecimiento”, por perdurar. Luego báñalos con una buena dosis de “intención y decisión”, empápalos bien para hidratarlos totalmente, frótalos y aplícale un masaje excelente llamado “acción”,  enjuágalos con mucha “perseverancia” y sécalos suavemente con “amor”, y por ultimo con una sutil caricia, úntale una loción esencial llamada “triunfo”. A partir de su realización conocerás el día más placentero, el amor más duradero y la vida más plena, llena de verdadera satisfacción.

Cuando nos conectamos con nuestro interior, armonizamos con él y lo mimamos, sin importarnos mucho lo externo, pero por alguna razón que conocemos aunque no sepamos explicar, cuando lo hacemos nuestro exterior también se sintoniza y armoniza con nuestro interior, con nosotros, con lo que realmente somos y queremos, florece nuestra humanidad en todos sus aspectos y nos sentimos totalmente realizados y gozosos, es por eso que debemos empezar siempre por complacer nuestro interior, y mantener nuestros sueños bien humectados.

Harolina Payano. Fluyendo armoniosamente. 

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sábado, 20 de diciembre de 2014

Consumo excesivo de energia

Se entiende por energía, la capacidad que tiene un cuerpo o un sistema para realizar un trabajo o producir un cambio o una transformación, hay varias acepciones y definiciones relacionadas con esta. Significa vigor, fuerza, poder, dinamismo, etc. La teoría de la relatividad establece el principio de conservación de la energía, según el cual, esta ni se crea ni se destruye, solo se transforma.


La energía pulula en todo el universo, en todo lo que nos rodea, y los seres humanos la tenemos en demasía, aunque no siempre la usamos correctamente, y muchas veces hasta consideramos que la desperdiciamos, el término correcto sería que no la aprovechamos al máximo, ya que nunca se pierde, se transforma.

Ahora bien, algo que sí es una gran realidad es que la malgastamos, la usamos inapropiadamente y nos pasamos la mayor parte de la vida usándola en grandes cantidades en el tiempo incorrecto (o en el pasado, tratando de cambiar actuaciones que irremediablemente ya no podemos cambiar, o en el futuro, proyectando cosas en base a algo que no podemos asegurar que ocurra), o sea que, en lugar de distribuirla correctamente, la redirigimos a zonas incapaces de aprovecharla.

Ese consumo excesivo de energía que se realiza a diario, sobre todo en estos tiempos, donde la competencia y las prisas imperan, nos está desgastando física y mentalmente en detrimento de nuestra salud y bienestar. De la relativa inercia en que vivíamos, pasamos abruptamente a un dinamismo difícil de sobre llevar, las consecuencias las estamos sufriendo ya, nos agotamos energéticamente, sobre pasamos nuestra capacidad diaria de tanto renegar el pasado y planificar el futuro y nuestra energía va disminuyendo (como muestran las imagenes inferiores), se transforma en otros modos de energía no recuperables.


            
Aunque en realidad en el presente es donde consumimos esa energía, el gasto se siente mayor porque al producirla para realizar un trabajo, no la distribuimos uniformemente, invertimos una mínima cantidad para realizar el trabajo en el presente, la duplicamos para hacer cambios en el pasado y la triplicamos para conseguir transformaciones en el futuro. 
Pero la cantidad de energía que duplicamos y triplicamos y que invertimos erróneamente, al disiparla se transforma en agonía, ansiedad e inconformidad, por ende en amargura e infelicidad, y aunque aparentemente todavía estamos felices y encantados celebrando el cambio, como el niño con su muñeco nuevo que todavía no descubre que se trata de “Chucky, el muñeco diabólico”, tarde o temprano despertaremos a la verdad y ojala que tengamos aun la suficiente energía para sacudirnos. 


Harolina Payano. Fluyendo armoniosamente. 

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martes, 16 de diciembre de 2014

¿A quien crees que engañas?

No cabe duda de nuestra sabiduría y cantidad de recursos para salir adelante en la vida. Tenemos dones específicos para lograrlo, aunque muchas veces nos cuesta encontrarlos, reconocerlos, aceptarlos, usarlos, ejercitarlos y desarrollarlos.
En ocasiones nos queremos pasar de listos y actuamos de manera errónea, queriendo imitar, y así de esa forma disimilar, encubrir o negar nuestra falta de entereza para actuar correctamente utilizando nuestros dones de forma sana, útil y fructífera, tanto para nuestro bienestar como para el de nuestros semejantes.
Pero en el fondo… ¿A quién queremos engañar con este proceder?
¿A quién le rendimos cuenta? ¿A nosotros mismos? ¿O a la fuente de poder que nos creó, nos alimenta y espera nuestro regreso triunfante a ella?




Definitivamente que los únicos engañados somos nosotros.
Los sin rostro, nadie sufrirá las consecuencias de nuestras acciones como lo haremos nosotros, pues somos los dañados emocionalmente hablando. Por miedo a revelar nuestra verdadera identidad, la perdemos y nos quedamos sin identidad propia, convertidos en juguetes de la ocasión. 


No aplacemos por más tiempo ese sueño, ese deseo interior de ser auténticos, dueños de nuestra existencia, sin tapujos, excusas, ni caretas, simplemente seamos el guionista, director y actor de nuestra obra de vida y también ¿por qué no? seamos el público que se va satisfecho con el espectáculo. 







La idea no es ser egoístas, si no hacer como el conejo Bus, que jugaba todas las bases y también era el pitcher, el bateador y el cátcher.





Aunque esto es solo caricatura, la realidad es que cuando de nosotros se trate no debemos dejar que nadie sea el protagonista de nuestra vida, los extra solo deben ser eso, extras y nosotros la figura central todo el tiempo. Ahora bien, cuando de la vida de los otros se trate, solo debemos ser extras, esto es esencial que no lo olvidemos, pues dejando de cumplir nuestro papel o tomando atribuciones que no nos corresponden los únicos perjudicados somos nosotros.

Harolina Payano. Fluyendo armoniosamente. 

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miércoles, 10 de diciembre de 2014

Cada vez se dificulta mas

Por más que nos esforcemos en cambiar de actitud, en pensar en positivo y en crear y tomar iniciativas y medidas paliatorias, el problema persiste y se acentúa, cada vez se nos dificulta mas respirar, el aire puro escasea, los trabajos no son lo suficientemente remunerativos, uno solo no alcanza para vivir dignamente y a pesar de los avances tecnológicos, las cosas se nos complican más, nuestra existencia se ve en peligro, no gozamos de tranquilidad emocional ni espiritual, mucho menos física, las agresiones físicas y verbales se escuchan por doquier, la contaminación ambiental nos está consumiendo en vida y lo peor de todo, en la repartición de las riquezas, los derechos humanos de igualdad y respeto, son pisoteados a diario en todo el planeta.




Aun así, debemos seguir intentándolo, esforzándonos más para darle un giro a la historia mundial y sentar precedentes nunca vistos. La manera de hacerlo todavía está en proceso de estudio, pero tarde o temprano (ojala más temprano que tarde) daremos en el clavo, y cuando por fin consigamos descifrar la estrategia, no habrá vuelta atrás, se nos hará la luz en un abrir y cerrar de ojos, saldremos del dormitorio y conoceremos el resto de la casa, de esa maravillosa casa que nos está esperando con ansias de escuchar nuestras voces alegres y sonrientes, nuestros pasos que al unísono entonen un himno de gozo cuando correteemos felices por todas sus estancias, ansiosa de sentirnos dichosos, satisfechos y radiantes de felicidad, agradecidos de la vida que poseemos y poco a poco fuimos forjando en pos de un ideal común.  



Puede que estemos en el camino correcto, pero nos falta despojarnos de algunas cosas que nos impiden cargar otras que son imprescindibles para salir airosos del dormitorio.

Conocer el resto de la casa, abrir las puertas y ventanas, dejarlas bien abiertas para poder estar en contacto directo con el mundo que nos rodea y nos espera, es el verdadero tesoro.




Sé que encontraremos la forma de salir del cascarón en el que nos encerramos y al que alimentamos para endurecer y fortalecer su cubierta buscando seguridad y protección, pero imposibilitando cada vez más nuestra salida. Nos estamos aislando mas y mas físicamente, formando miles y miles de pequeñas islas, sufrimos una especie de big bang silente pero igual de expansivo y ni siquiera lo notamos, al contrario, nos creemos el cuento de que ahora estamos más comunicados y conectados que antes, cuando en realidad estamos más aislados y dispersos, desconectados de todo, ya que esa comunicación es virtual, engañosa y traicionera, no nos permite mirarnos cara a cara, sentirnos, tocarnos y ser auténticos, disfraza nuestro verdadero yo.

Decimos cantidades de mentiras y cumplidos para quedar bien y estamos sumergidos en las redes sociales, pero las relaciones virtuales son ficticias y falsas y jamás podrán ser reales y autenticas, lo falso nunca podrá ser verdadero, y aunque cada vez se nos dificulta mas, debemos seguir siendo entes físicos, no maquinas virtuales, ya que estamos hechos de materia orgánica, y por mucho poder mental que usemos y por muchas ganas que le pongamos al control del cuerpo a través de la mente, si no comemos morimos de hambre, aunque mentalmente devoremos el mejor de los manjares.




No nos resignemos a ser un ente productivo o un parásito del Estado, un producto de la mente, un número de cédula o ID, una dirección electrónica, una contraseña, un perfil,…, de hecho todos sabemos que somos mucho más que eso, somos seres maravillosos espiritual y materialmente hablando y con potencial suficiente para trascender y vivir más plenamente, tenemos inteligencia y poderes psíquicos y energéticos inigualables, además de una chispa divina llamada AMOR, capaz de encender la mayor oscuridad y darle luz al mundo que no se apaga por fuerte que sea la tempestad, solo se reduce un poco, descansa y se carga de energía, para renovarse con más ardor, brillo y esplendor.

Aunque cada vez se nos dificulte más por la fatiga, mantengamos esa llama ardiendo con la mayor nitidez posible.

                  
Harolina Payano. Fluyendo armoniosamente. 

Esta entrada fue publicada en el periodico El Caribe:
http://www.elcaribe.com.do/2015/01/24/correo-los-lectores

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