martes, 7 de mayo de 2024

La culpa

Hace unos días que vengo cantando el estribillo (coro) de una canción del grupo cubano Buena Fe, que dice así: “Ay, la culpa, la maldita culpa no la tiene nadie…” La cuestión es que no había forma de que no surgiera este estribillo en cualquier momento del día en mi cabeza y mi voz. 

Para colmo me topé con la película "The Guilty" titulada en español “La culpa”, un remake de la versión original danesa del mismo nombre, que desde su inicio me parecía haber visto pero no la tenía muy claro y la volví a ver. Un policía atormentado por la culpa a la espera de un juicio, está temporalmente trabajando en el centro de llamadas del 911...

Al día siguiente por recomendación de mi hija Emilia, vi la película “Anatomía de una caída” (por cierto, muy buena película) y ¿qué creen?, también se trata de culpas y culpables, y ahí vuelve el estribillo a la cabeza. 
Entonces me puse a escuchar la canción con atención, pues a veces tarareamos pedazos de canciones que nos resultan contagiosos sin prestar atención a la canción completa. 
Sin captar el contenido y su mensaje podríamos estar entonando quién sabe qué atrocidad o basura musical. 

Les cuento que las letras de la canción son muy buenas, hay frases certeras como estas:

Huérfana culpa vuela sin dueños. Donde se pose, nunca crecerán los sueños…

Que es preferible quien lo intenta y ha perdido, que quien blasfema, pero nunca va intentado. Culpa sin rostro como incentivos...

Denme la culpa de estallar, cuando se arrime la cobardía con disfraz de tolerancia. Culpa coraje, culpa valiente…

Si corre el llanto
Si no resulta
Me duele tanto
Cuando la culpa
Ay, la culpa, la maldita culpa
No la tiene nadie…


Todas estas cosas que les he relatado, me han dado pie para abordar el tema de la culpa. Y es que esta la llevamos muy grabada en la médula y aunque, como lo dice la canción, no siempre es tan negativa, sí que tiene sus fuertes secuelas en la humanidad, ya que desde hace miles de años nos han hecho cargar con culpas inexplicables, ajenas e injustificables.




La frase de Frida le va como anillo al dedo a la culpa, pues esta es como una jaula que nos impide sentirnos libres y cuyos límites se van achicando, aprisionándonos más y más.

Cada cual elige un camino buscando sentirse libre, pero siempre se siente reprimido y juzgado ante todo por él mismo, debido a que los juicios y prejuicios de la sociedad y de los demás le hacen presa fácil de la culpa. 
Incluso, por la tanta infelicidad que hay a su alrededor, no se da el permiso de ser totalmente feliz sin sentir culpa. Y esta no es más que ese germen amorfo del ego, que ataca de lleno la conciencia, impidiéndonos transitar por la vida con real libertad y autenticidad.




Una de las peores consecuencias de la culpa es que nos debilita y despoja de nuestro poder interior, ya que va minando la mente, invadiendo de temor a la autoestima, restándole valor, y sin darnos cuenta nos convertimos en verdaderas víctimas lastimeras, cavando nuestra propia tumba. 
O en horribles opresores vengativos por culpa de una culpa (valga la redundancia) heredada o adquirida a base de engañarnos y de envidias ajenas, que sin darnos cuenta nos envenenan.

Existen muchas interrogantes que se pueden plantear sobre lo que en realidad se define y se entiende como culpa. 
Y si lo sopesamos bien, nadie en particular tiene la culpa de nada, y todos en general tenemos la culpa de todo. 
Unos por hablar y otros por callar. Unos por saber, otros por ignorantes. Unos por descubrir, otros por asombrarse. Unos por hacer demasiado, otros por perezosos. Unos por maliciosos y otros por bondadosos…

De culpas y culpables está lleno el mundo, pero nadie es totalmente culpable, ni totalmente inocente, y como cuentan que dijo Jesús, “El que esté libre de culpa que lance la primera piedra”. Por eso la culpa se nos acerca, nos mira de reojo y nos abraza dejando su semilla en nuestro interior. 

Lo cierto es que el sentirnos inconformes por percibirnos defectuosos, incompletos y desafortunados, sobre todo muy poco amados y respetados, hace que la semilla germine y empiece a crecer y si no la eliminamos de cuajo, pronto acabaremos atrapados entre sus marañas.




No te atormentes ni te culpes de nada que hiciste sin tener plena conciencia de lo que hacías, más bien libérate de todas las culpas que has ido albergando en tu corazón, estas son un mal innecesario, causan muchos pesares e infelicidades y nos sumergen en nuevas culpas, como un bucle sin fin.

Porque en definitiva, la vida está para vivirla y como no tenemos un mapa escrito de como hacerlo, nos vemos en la necesidad de improvisar. Así que toda acción tiene su razón de ser, por lo que nadie tiene el derecho de culpar, juzgar, castigar o lo que es peor, condenar a nadie sin haber calzado sus zapatos. 

Sí, sé que hay muchos males en este mundo y mucha perversidad, pero si miramos bien a fondo las raíces de esos ejecutantes del mal, veremos que más que culpables, son víctimas, y muchos dignos de compasión, y al menos tienen el derecho de liberarse internamente de la culpa, aunque las leyes los obliguen a pagar su delito. 

La culpa que todos cargamos a cuestas y que nos martillea constantemente, no la tiene nadie en particular. Todos somos víctimas de una inexistente culpa universal.

Les dejo el video de la canción del grupo Buena Fe.

"La culpa, la maldita culpa, no la tiene nadie" 





I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

Pedimos excusas si alguna imagen usada tiene derecho de autor, al avisarnos la retiraremos.

miércoles, 1 de mayo de 2024

Misión imposible

Por más que quisiéramos hacer desaparecer las normas de exigencias de esta sociedad mundial, resultaría agotadoramente insoportable lograrlo, ya que su base principal, y en la que siempre se sostiene, es invisible, intocable e indestructible. 

Por si no lo han entendido, hablo del tiempo, ese implacable tirano, gobernante de nuestros días y noches, de nuestras etapas de vida (crecimiento y envejecimiento), incluso en nuestras horas de sueño suele marcar el compás, interrumpiendo el espacio onírico sin ningún tipo de consideración. Y por si fuera poco, toma el control hasta de nuestra muerte.



Pues bien, en esta ocasión El Tintero de Oro ha convocado a escribir un microrrelato de no más de 250 palabras, tomando como eje central el tiempo.

Tentada por el tema, aquí les dejo un micro, espero les agrade.

Misión imposible  250 palabras.


                                                      

Nunca acepté con agrado el mote de olvidadizo que desde niño me asignaron. Tenía seis años cuando mis tres hermanos empezaron a llamarme así, decían que era porque todo se me hacía más lento que a los demás y siempre estaba retrasado en los deberes. Mis padres solían decir que no me preocupara, que conmigo el tiempo era más escurridizo de lo normal. 

Como no entendía nada de eso siempre me despreocupaba. Ajustarme a las exigencias nunca fue un propósito en mí, prefería tomarme las cosas con calma y llevar mi propio ritmo de vida, sin importarme el tiempo. 

Esto hizo que me pusieran otro mote en mi adolescencia, el lento. Para un chico que empieza a experimentar sus albores amorosos, este mote no ayudaba mucho, las chicas se reían de mí...  

A mis veinte años me llamaban el sin tiempo, tenía una pequeña colección de todos los relojes que me habían regalado como insinuación de mi despiste y lentitud, pero yo seguía viviendo a mi ritmo. Eso sí, sufrí varios desplantes amorosos, porque cuando por fin me decidía a cortejarlas, después de mucho ensayar, ya iban de novia con otro. 

Me propuse acelerarme más, para no seguir perdiendo en el amor. Luego de un mes llevando una velocidad que no podía aguantar, colapsé. Desistí y retomé mi velocidad natural. 

Aunque conservo todos los relojes aún, el tiempo sigue sin importarme mucho, controlarlo es misión imposible, mi mote definitivo. Y voy de novio, de todas y de ninguna, pero feliz... 
 

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

Pedimos excusas si alguna imagen usada tiene derecho de autor, al avisarnos la retiraremos.

lunes, 15 de abril de 2024

Fraseando de nuevo

Las frases célebres o inspiradoras, sean del tipo que sean y provengan de quien provengan, han sido referentes sociales y personales que han acompañado al ser humano en su tarea de encontrar mejor calidad de vida y una óptima visión de las cosas, para poder llevar una vida más placentera y hacer del mundo un mejor lugar si puede lograrlo.


Desde tiempos inmemoriales se han extraído enseñanzas breves de discursos, libros, consultas con maestros espirituales etc., que han trascendido en el mundo del arte y la literatura a nivel global.

En el blog, ya he hecho gala de este recurso en varias ocasiones, especialmente cuando las musas se ponen muy haraganas y me dicen al oído, las frases llegan más rápido y se quedan por más tiempo en la mente que los escritos con contenido reflexivo, pues parece que sermonean al lector. 

Sí que son sinceras y evasivas las musas, además de cooperadoras, ja, ja.

Pues siguiendo sus consejos aquí les dejo un grupo de frases de Sadhguru Jaggi Vasudev, a menudo referido como simplemente Sadhguru, quien es un yogui indio, místico, y autor. Enseña la ciencia del yoga adaptada a las necesidades de este siglo, sus frases contienen mucha sabiduría.

He recolectado unas cuantas frases suyas que, a mi humilde entender, tienen mensajes certeros, profundos y eficaces para llevar una vida más tranquila y plena, o para como siempre digo, fluir mejor con la vida.
 
En esta ocasión las he colocado en esta imagen de un libro abierto para facilitar su lectura y memorización, así la imagen no los distrae del contenido y hasta se hacen la idea de estar leyendo un libro. 

Cada página del libro contiene una frase, menos en la última imagen, que es solo una ocupando las dos páginas, así que en total son diecisiete frases. 

He tratado de que las frases colocadas en cada libro guarden cierta relación y de darle un sentido de continuidad a estas para que lleven un mensaje completo, cual si fueran parte de una misma reflexión y he puesto su nombre solo en la página de la derecha por cuestión de espacio.


Frases de Sadhguru


Espero les sean de provecho.


I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

Pedimos excusas si alguna imagen usada tiene derecho de autor, al avisarnos la retiraremos.

sábado, 6 de abril de 2024

Abril, un mes inspirador

Abril, es un mes muy emocional, en su nombre se han escrito muchos poemas y canciones, además de que el amor florece en los corazones como en los jardines lo hacen las flores obsequiándonos sus agradables olores. 

Aunque en el hemisferio sur es otoño, eso tampoco deja de ser motivo de inspiración, recuerden que esta estación es un precioso estallido de colores con un clima fresco, lo cual convida a saborear la naturaleza antes de que llegue el frío invierno. 



También en este mes, el espíritu guerrero y con deseos de libertad se ha manifestado en muchos países, la Republica Dominicana es uno de ellos entre otros, y aunque la sangre derramada pone una nota triste al mes, también deja un buen sabor el saber que el ser humano defiende su libertad a toda costa.

El día 8, mañana, habrá un fenómeno muy particular, un eclipse solar total y será insólito esta vez porque se verá en lugares donde hace muchos años no ha sido posible su visualización, como en México y Canadá. Que según las fuentes científicas noticiosas, será el único eclipse solar total del siglo XXI donde la totalidad se verá en esos países que mañana lo podrán disfrutar. 
Esto traerá muchos desplazamientos de personas a esos lugares y se prevé que muchos inconvenientes también, debido la gran afluencia de vehículos y personas que allí se concentrarán. Esperemos que todo pase en calma.

El 22 de abril se celebra el día de la Madre Tierra, y es muy significativo que sea especialmente en este mes, donde florece la tierra, la alegría es contagiosa y la naturaleza es más generosa en su deslumbrante belleza en ambos hemisferios. Ojalá y tomemos conciencia de una vez por todas de lo mal que nos estamos comportando con ella.




Abril es apertura, renacer y ternura, también es locura y aventura.
 
Pero sobre todo, es un recordatorio de que el amor a la vida es la cosa que nos une, sosteniendo la esencia de la vida misma con alegría desmedida, especialmente.

Y para terminar esta inusual entrega les dejo una hermosa canción del cantautor español Joan Manuel Serrat, Especialmente en abril, me fascina esa canción… 


Que tengan un maravilloso mes de abril.




I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

Pedimos excusas si alguna imagen usada tiene derecho de autor, al avisarnos la retiraremos.

domingo, 31 de marzo de 2024

La amabilidad

Sin ir muy lejos años atrás, el ser amables era parte de todos los ciudadanos del mundo, bueno, para no caer en exceso, debo decir de casi todos, pues siempre hay sus excepciones. Cuando en el mundo imperaban otros valores y estilos de vida, era fácil ser amables y amistosos, además de condescendientes y respetuosos. 

Hoy por hoy, predominan otros estados de conciencia basados principalmente en el miedo y la ambición, el deseo de poder, protagonismo e individualidad suprema, lo cual ha hecho que cambien nuestros valores y prioridades, por ende, nuestra manera de pensar y actuar.



De un tiempo acá se nos ha entrenado en la lucha por alcanzar un cierto estatus personal y social, por lo que vivimos en franca competencia, en un eterno forcejeo por tener, por adueñarnos siempre de la razón, justificando así nuestras acciones. Esto es agotador y crea conflictos. 
Lo extraño es que en un mundo que supuestamente se ha globalizado, las personas nos hayamos alejado unos de otros, convirtiéndonos en islas.

Amabilidad se escribe con A de Amor, y me gusta decir que es la mezcla de estos dos vocablos 
Amor habilidad, por lo que la amabilidad es la habilidad de amar…

Aunque no podemos cambiar la actitud mundial, si podemos cambiar nuestra actitud ante las situaciones de la vida y los acontecimientos personales. 
Ese ligero cambio se irá expandiendo a través de nuestras vibraciones energéticas y creando un ambiente menos hostil y más amable. 
Esto se logra permitiendo que tu corazón guíe amablemente a tu cerebro, de lo contrario tu cerebro pateará a tu corazón cuantas veces quiera hacer su voluntad por encima de tu bienestar y el de los demás.



Por eso, finalizada la temporada de pascua (independientemente de que creamos en esto o no), hagamos un compromiso con nosotros mismos de ir por la vida con un enfoque diferente al actual. 

En lugar de estar tensos, vayamos relajados, sin oponer resistencia al libre fluir de la vida, escuchando la guía interior, actuando con ligereza, con una sonrisa a flor de labios, dispuestos a brindar cooperación armoniosa, para así vencer y disolver ese imperio de angustia y competición en el que nos desenvolvemos, creando un ambiente tóxico que corroe la mente y el corazón y acabará destruyéndonos.

Seamos amables de corazón, no por mero interés, y hagamos de eso un estilo de vida, el cambio empieza en uno, y como una reacción en cadena al cambiar, observaremos el cambio en los demás. 

Comencemos con un paso a la vez, con una sonrisa, un gesto de cooperación, una determinación de perdón, y una serenidad espiritual que esparza quietud por doquiera que vayamos.

Y hablando de quietud, permítanme compartir este hermoso poema que publica La Palabra Diaria de este mes de marzo Es precioso, reflexivo y aleccionador. Al menos, así lo creo.


En quietud
Por Karen Nowicki

En la quietud encuentro fuerza para soltar,
el control sobre lo que creí que debía plantar.
Ya no cargo el peso de la prisa implacable,
mi actitud lo permite, sin ser vulnerable.

Observo con quietud en mi corazón,
y hallo en ese instante una nueva dirección.
En vez de enfocarme en las carencias,
agradezco cada aliento, cada momento,
con reverencia.

El mundo quizá exija y grite con urgencia,
mas aquí, en el silencio, respiro mi esencia.
En esta pausa sagrada, el tiempo dejaré ir,
pues aquí observo la belleza de
simplemente existir.


Aprovecho para dejarles una antigua entrada relacionada La costumbre de reaccionar y el siguiente vídeo que contiene un introspectivo mensaje de Victoria Lusson Caballero titulado ¿Cuál es tu adicción? 




I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

Pedimos excusas si alguna imagen usada tiene derecho de autor, al avisarnos la retiraremos.

martes, 19 de marzo de 2024

Silbando un bossanova

Con este microrrelato pongo la nota musical al reto de este mes del Tintero de Oro, que precisamente se trata de hacer un micro con la música como tema central.



El microrrelato está inspirado en la buena música y de fondo con la canción de Tony Ávila “Silbando un bossanova”. En un vídeo la interpreta junto a Ivette Cepeda, ambos cantautores cubanos y muy talentosos. Al final les dejo el vídeo, espero lo disfruten tanto como yo.

Silbando un bossanova     250 palabras



Siempre me sentí atraída por la música, podría decir que nací en medio de ella, si algo no faltaba en la casa era esta. Sin importar las circunstancias se hacía presente a diario y cuando no había luz, era normal escuchar a mi madre tararear y entonar alguna melodía conocida y a mi padre silbando, como acompañamiento musical.

La música se me hizo tan entrañable e indispensable, que nunca imaginé que no escucharla sería el fin de la vida como la conocía. De repente las cosas cambiaron mucho en mi país y se prohibieron muchas cosas, entre otras la radio y televisión.

Las manifestaciones de alegría desaparecieron como por arte de magia, la gente estaba muy triste y escondían su dolor bajando la cabeza en señal de sumisión. 
A mis ocho años, si me atrevía a entonar una canción era sermoneada por mis padres, no entendían que yo nada de esas cosas sabía y anhelaba la música para sentirme viva y feliz.
 
Sé que ellos también la extrañaban, ahora entiendo que para ellos la música era una señal de alegría y complicidad, para mí era diferente, era la vida misma y lo sigue siendo. Por eso me conformé con aprender a silbar, mi padre me enseñó y se me permitió hacerlo siempre que fuera discreta. 
Creo que esa fue la razón para que mis padres soportaran mejor ese cautiverio, que por suerte no duró tanto, y al término de esta opresión política, salimos juntos a la calle silbando un bossanova.


Silbando un bossanova, Ivette Cepeda y Tony Ávila  





I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

Pedimos excusas si alguna imagen usada tiene derecho de autor, al avisarnos la retiraremos.

viernes, 8 de marzo de 2024

¿Soñando o despierto?

Desde hace unos días en mi cabeza ronda un pensamiento reiterativo que me ha llevado a hacer esta interrogante 

¿En realidad estamos despiertos o solamente vivimos soñando un sueño dentro de otro en un bucle sin fin, sin poder despertar nunca?




Y es que al menos en mí, los sueños, en especial los lúcidos, son una constante y parecen tan reales que no me acabo de convencer si es que estoy despierta y sueño, o si por el contrario, solo sueño todo el tiempo. 
Aunque quizás podría ser también que nunca esté soñando y solo viva una realidad tras otra, o mejor dicho realidades simultáneas que me hacen creer que estoy soñando, cuando la verdad es que siempre estoy despierta, y soñar es solo una ilusión de la mente para hacer presencia en esas otras realidades.

Aunque no lo crean, no he fumado, ni bebido, ni consumido nada fuera de los estándares normales de conducta, nunca lo he hecho (sí, que aburrida soy, ja, ja).

Lo cierto es que de un tiempo acá, ya no sé de qué va toda esta vida y cuál es la parte en que Soy y me reconozco, y cuál la que creo estar soñando fuera de mí y del Ser que me habita, como un simple observador.




Es bien sabido que los sueños siempre han sido un misterio, y aunque se ha estudiado, investigado y escrito mucho al respecto, aún queda mucho por descifrar y entender, lo que me lleva a preguntarme 

¿Por qué el estar despierto no encierra también misterio y se da por sentado que es la realidad? 

Creo que podríamos estar despiertos dentro de un sueño terrenal, pero en realidad estamos durmiendo eternamente. Sumidos en un estado de hibernación constante, creando diferentes mundos alternativos y vidas donde podamos desplegar nuestra capacidad de movimiento mientras permanecemos inertes. 

Por poner un ejemplo, en la película Avatar, donde el protagonista mientras está en la máquina, vive a toda intensidad otra vida muy diferente a la suya, y aunque esto sea una fantasía, quién quita que no sea así en realidad. Que seamos como zombis, caminando dormidos en busca de aventuras…




Lo que ocurre en los sueños produce las mismas sensaciones y emociones que en la realidad, el miedo, el placer, el dolor, la vergüenza, etc., son experimentados al igual que cuando estamos despiertos, incluso con la misma intensidad fisiológica según los experimentos realizados. 

Entonces ¿Cómo saber si estamos despiertos en realidad, o simplemente soñamos que estamos despiertos? 

Una frase del escritor portugués Fernando Pessoa, que me hace sentir identificada con él, es la siguiente:

“Estoy casi convencido de que nunca estoy despierto. No sé si es que no sueño cuando vivo, o es que no vivo cuando sueño, o si es que el sueño y la vida no pasan de ser en mí intersecciones de cosas mixtas, de las que mi ser consiente se forma por interpenetración.”

No sabía de la existencia de este peculiar escritor portugués, pero definitivamente por lo que pude encontrar de sus escritos y vida, era todo un personaje polifacético, excéntrico y sobre todo muy inteligente. Muchas de sus frases nos ponen a pensar a profundidad.



La cuestión es que a ciencia cierta no sabemos si vivimos en una realidad, si estamos viviendo en los sueños de otros soñadores, o si solo soñamos creando el mundo en nuestros sueños y todo resulte ser una fantasía onírica. 

Sea como sea, y aunque nada vayamos a resolver con saberlo, es muy agradable la idea de ser soñadores creativos que se mantienen bien despiertos en una realidad inexistente. 
Si estuviéramos bien seguros y conscientes de esto, nunca temeríamos a nada ni a nadie, pues todo no sería más que un sueño, y como dijo Calderón De La Barca, «Los sueños, sueños son». 

Se dice que “Somos luz”, y de acuerdo a esto, nuestra única manera de vernos de forma física es mediante las proyecciones, ya que el ojo humano no es capaz de ver la realidad energética tal cual.

¿Y qué, si sólo somos ondas eléctricas cuya proyección crea este cuerpo humano tan imperfectamente perfecto y capaz de soñar?

Mejor lo dejo aquí, pues creo que terminaré dándome cuenta de que la que aparentemente soy, no existe y que más bien vengo a ser un holograma. Desde luego existo como energía que soy, y esa energía se proyecta de múltiples formas y colores, una mezcla de elementos químicos revueltos en leyes físicas para su desarrollo terrenal y evolución existencial.

¿Y qué, si sólo hemos estado soñando vidas imaginarias y cual videojuego, escalando mundos alternativos con diferentes personalidades y las mismas inseguridades?

¿Vivimos gracias a que estamos soñando o despiertos?



Comparto una antigua entrada que en su momento causó mucha impresión, Usando comodines

Otra entrada relacionada Realidad y fantasía. 


I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

Pedimos excusas si alguna imagen usada tiene derecho de autor, al avisarnos la retiraremos.

viernes, 16 de febrero de 2024

La llegada

Todos partimos de algo para emprender cualquier cosa que deseamos en la vida, siempre hay un origen inmediato conocido, aunque existe también otro origen más lejano que generalmente desconocemos, ya sea por falta de interés, de información o de tiempo, o por estar más enfocados en la llegada que en la partida.

Hay frases muy sabias respecto al caminante y su destino…

El poeta Antonio Machado, dijo 
 
«Caminante no hay camino, se hace camino al andar».

También un sabio proverbio africano dice:

«Sólo los pies del viajero saben el camino».
 
Una muy parecida que imagino se ha derivado de esta última:

«El que sabe, es el que hace el viaje»
 
Esta es muy usada para justificarnos ante las tardanzas e impuntualidades, desde luego los embotellamientos son un desastre, pero salir tomando en cuenta estos, es una opción para evitar los retrasos. Está claro que no siempre se puede cumplir o programar la salida, y menos la llegada… 

Pero bueno, no quiero salirme del tema, en realidad la idea es reflexionar con algunas frases relacionadas con el caminante y su andar por la vida.




Veamos otras más:

«Si no sabes a dónde vas, cualquier camino te llevará allí». Lewis Carroll

«No todos los que deambulan están perdidos». JRR Tolkien

«Un buen viajero no tiene planes fijos ni la intención de llegar». Lao Tse

«El verdadero valor se encuentra en la capacidad de enfrentar los desafíos y seguir adelante». Ernest Hemingway

Los humanos, al igual que las olas del mar nos balanceamos en un vaivén cadencioso y sorpresivo. Pero puede que no siempre estemos en esa sintonía armónica, recordemos que también el mar a veces está totalmente en calma y otras veces se convierte en un torbellino. 
La vida se compone de movimiento y descanso, es cuestión de tiempo saber esperar y saborear la llegada de cada momento.

Pero si por alguna razón que desconocemos sentimos que la angustia se apodera de nosotros y no estamos disfrutando el andar, la siguiente frase puede ser válida para encontrar el rumbo.

«Si no sabes a dónde vas, regresa para saber de dónde vienes». Proverbio Zen

Las señales, son unas de las razones que más nos inspiran a movernos en diferentes direcciones, nos hacen un guiño, a veces en sueños y otras bien despiertos.


                        
                                        fotografía de Brian Kravitz, tomada de su página web.

Esas señales son como un imán o una especie de portal que nos atrae enigmáticamente y nos impulsa a atravesarlo, ya sea por lo que esconde detrás o lo que reluce su entrada, por los recuerdos que nos despierta, o porque el alma sabe que atravesándolo, encontraremos respuestas a preguntas que nos hicimos mucho tiempo atrás, y que nos permitirán seguir avanzando en nuestro largo y eterno peregrinar.

«El camino hacia la felicidad está abierto para todos». Sigmund Freud

Pero Buddha dijo lo siguiente

«No hay camino hacia la felicidad, la felicidad es el camino». 


«Asegúrate de que tu reserva de aventuras y peligros no está llena, y verás cómo cualquier cosa te parece bien, cualquier camino te lleva a donde deseas ir y cualquier lugar te parece el mejor para vivir». El Quijote


«No elijas el camino más fácil, elige el camino que te haga crecer y evolucionar como persona». Buddha

En la vida todo es ir y venir, partir y llegar a algún lugar, lo mismo nos pasa a nivel espiritual. 

Nuestro tránsito por la vida nos hace mantenernos firmes en el propósito de la misma, y nos insta a movernos, guiándonos por una fuerza interior para poder alcanzar un estado de consciencia superior que nos permita trascender a otro plano de la existencia, donde las limitaciones no existen, donde el caminar se convierte en vuelo y donde la luz y la oscuridad, se funden en un mismo destello parpadeante y hermosamente luminiscente. 




 «La vida es un viaje de autodescubrimiento y crecimiento espiritual. Aprovecha cada momento y aprende de cada experiencia». Buddha

Para terminar esta andadura literaria, deseo compartir una vieja entrada con las enseñanzas recibidas en mi primera escalada al Pico Duarte, el primero de tres viajes que realicé y que han sido las mejores experiencias vividas plenamente en la naturaleza, con personas ajenas a mi entorno y a una edad ya bastante madura (56 años).


Me despido con este video de Joan Manuel Serrat interpretando “En la vida todo es ir”, del poeta Juan Antonio Corretjer Montes y música del cantautor Roy Brown Ramírez, ambos puertorriqueños. 



Entrada similar
Sabiduría ancestral.


I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

Pedimos excusas si alguna imagen usada tiene derecho de autor, al avisarnos la retiraremos.

miércoles, 31 de enero de 2024

Cambiemos de papel...

Hace unos días me topé con esta frase de Rabindranath Tagore, dice lo siguiente:

“Qué pequeña eres brizna de hierba. Sí, pero tengo toda la Tierra a mis pies”.

Es una frase que nos pone a reflexionar a fondo, por un lado, en la grandeza de tener lo necesario y mucho más, y por otro, en la responsabilidad de cuidarlo como muestra de agradecimiento, respeto y condescendencia. 


 
fotografía de Brian Kravitz, tomada de su página web.


La frase también nos lleva a pensar y cuestionar, al menos a mí... ¿quién está a los pies de quién?

¿Será cierto que la tierra está a nuestros pies y merced, o será lo contrario? 

¿La tierra nos pertenece o nosotros le pertenecemos a ella? 

¿Podemos hacer algo sin contar con su favor? ¿Puede ella hacer cosas sin contar con nosotros?

¿Nos necesita la tierra para vivir? ¿Se alimenta de nosotros? ¿La necesitamos nosotros para hacerlo? ¿Nos alimentamos de ella?

¿Es la tierra 100% autónoma y libre de hacer lo que quiera?

¿Lo somos nosotros? ¿Quién está a expensas de quién?

¿Hasta cuándo la tierra soportará nuestros abusos y torturas?


En este contexto claramente veremos las respuestas, ojalá valoráramos lo que gratuitamente teníamos y por ambición, empezamos a cobrar y pagar por ello. 

Les invito a hacer el siguiente ejercicio de visualización.


Imaginen que la tierra fueran partes segmentadas en pequeñitas porciones de vida y que el conglomerado humano fuera un todo, un enorme y gigantesco cuerpo humano del tamaño del planeta. 

Luego visualicen que esas pequeñas porciones de vida nos agujereen con todo tipo de perforaciones tal cual lo hacemos (nos martillen y golpeen con fuerza en la construcción de sus casas, industrias, etc.), que nos perforen hasta que hagan brotar la sangre de nuestro interior (como hacemos en busca del petróleo), que rompan nuestros huesos y se alimenten de nuestras entrañas (como cuando talamos los árboles, eliminamos los bosques y praderas, extraemos el material de los ríos, los minerales de las rocas y minas), que por ser abundantes dan la impresión de que no se agotarán, y que nos sigan torturando sin importarle, aún viendo cómo nos vamos desmejorando y entristeciendo. 

Además, imaginen que esas pequeñas porciones vivan peleando entre sí por ser dueños absolutos del gigante humano y causando más daño con su ambición desmedida... 




Si fueron capaces de hacer esa visualización sintiéndose parte de ese gigante humano al que estaban torturando sin piedad, de seguro que sintieron algún fuerte dolor, tristeza o llanto y hasta rabia interior por lo que nos estaban haciendo a nosotros... 
Si fue así, hagan una pequeña introspección y lleven esas generalidades a las pequeñeces que a diario hacemos y que de alguna manera causan daño también.

Entonces, pregúntense si de verdad lo estamos haciendo bien, si merece la pena ese calvario que estamos viviendo y haciendo vivir, porque en este teatro de la vida moderna, todos sufrimos por una cuota también. 

Alardeamos que descubrimos el fuego frotando dos piedras, pero la tierra lo produce por sí sola, arde por dentro del volcán, y con la sequía los bosques se encienden, pero se regeneran y renuevan pasado el tiempo. 
Los fenómenos naturales son su manera de podar, limpiar, sacudir y anular los excesos y las deficiencias, los malestares y las cargas pesadas que solo le restan vida y brillo. No la cuestionemos por eso, ella estuvo primero aquí y de seguro no contaba con nuestra invasión y exterminio.




La tierra y toda la naturaleza que la conforma es un ser tan vivo como el humano, que siente y padece, con derecho absoluto a deshacerse cuando lo desee de nosotros, porque nunca le hemos reportado ningún tipo de beneficio, sino todo lo contrario, daño, y a pesar de los pesares, todavía nos conserva aquí.
 
Generosa, amable y amistosa es ella, que se complace con ofrecernos un hermoso paraíso y vernos felices. 
Con un pequeño cambio de pensamiento y actitud, lograremos un gran cambio en el entorno que se reflejará en el mundo…


P.D. Esta entrega guarda relación con otras tantas que he escrito en el blog. Deseo con todo mi corazón que esta toque alguna fibra sensible de cada ser que la lea y comparta, en especial de aquellos que no consideran al planeta como un generoso ser vivo, dueño de si y de toda su vasta extensión. 


I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

Pedimos excusas si alguna imagen usada tiene derecho de autor, al avisarnos la retiraremos.

martes, 16 de enero de 2024

Aceptar y remediar

La vida nos mueve a emprender viajes de descubrimientos, unos pueden ser cortos y otros muy largos, en el camino vamos conociendo y aprendiendo del entorno, de las personas con las que nos cruzamos momentánea o temporalmente, de aquellas con las que convivimos por un buen tiempo, de nosotros mismos a través de nuestras aptitudes, de las reacciones y actitudes ante las cosas, y de los acontecimientos mundiales y el colectivo humano en general. 

En esos viajes que emprendemos casi vacíos, a diario nos vamos llenando y cargando emociones y sentimientos, fabricando las alegrías y tristezas que con el paso de los días, meses y años van tejiendo nuestro pasado, el cual se mantiene siempre latente en el presente, y nos persigue como la sombra que proyectamos, impidiendo que el futuro sea diferente. 


Año tras año vamos cargando las mismas penas y los mismos anhelos. Nos quejamos de la vida, del trabajo, los gobiernos, de la gente, la pareja, los hijos, de todo…, y anhelamos bienestar, riquezas, felicidad, amor y paz. 
Queremos cambios inmediatos, ya que la vida parece muy corta, pero mientras sigamos enarbolando la bandera del pasado, y viviendo bajo la influencia de lo sucedido, con actitudes perniciosas y egoístas, no conseguiremos ver cambios positivos en nosotros, ni en la sociedad global humana.

Permítanme convidaros a hacer este ejercicio mental de visualización…

Si cada cual hace de cuentas que el mundo solo lo conforma su entorno y el medio en que se desenvuelve, y reflexiona en cómo se comporta con los demás y con él mismo, se va a hacer consciente de cuál es su parte en el conflicto que generamos a nivel mundial. Como bien dicen, la regla debe empezar en la casa, pero la gran mayoría solo ve la paja en el ojo ajeno, y no hay un solo ser humano que no infiera una cuota de daño por sus actos, todos cargamos a cuestas con una piedra al menos, que arrojamos injustamente.

Es hora de aceptar nuestra cuota de permisividad, apoyo e indiferencia, y replantearnos hasta qué punto podemos revertir el mal causado. 
Pongamos un alto a ese tren imparable y demoledor del progreso, que se detiene en determinados lugares momentáneamente a dejar las ganancias económicas que son fruto de la opresión y esclavitud humana de gran parte de la sociedad mundial. 
No seamos cómplices de esa maquinaria consumista que últimamente deja más muerte y dolor a su paso, que beneficios colectivos. 

Si nos esforzamos de corazón por remediar cualquier daño causado y pedimos ese perdón consciente y verdadero, aún sea de forma silenciosa, es seguro que encontraremos alguna manera de enmendarlo, con alguien o con algo, y nos liberaremos de esa carga que nos impide avanzar y estar en paz interiormente, lo cual suma discordia al colectivo.



Después de haber pasado cuatro años de esa terrorista y nefasta pandemia, fuera creada o no, real o implementada por el miedo colectivo generado, definitivamente nos dio qué pensar, y aunque alejó a muchos por un miedo natural y egoísta a morir, también acercó, conmovió al mundo removiendo cimientes significativas el en corazón humano. 

No dejemos pasar esta oportunidad de reinventarnos, de dirigir nuestras fuerzas internas a un verdadero cambio de actitud, de integración y comprensión de vida… Mientras sigamos cargando culpas y rencores en nuestro interior, seguiremos viviendo con angustia y sufrimiento, por ende, creando conflictos.

El 2024 me parece que es un buen momento para cambiar todo esto, dejar de ser entes sumergidos en el egoísmo, la ambición y la indiferencia. Con esto no pretendo decir que permanezcamos lamentando las guerras y viendo todo el lado negativo de la vida, sino todo lo contrario, sabiendo que aún hay mucho dolor, guerras y hambre, pensar en su desaparición como algo factible y cercano, no como imposible o muy lejano. 
Lo que piensas con toda tu energía puesta en ello, lo creas y se convierte en una realidad palpable. 



Sembrando optimismo, perdonando y pidiendo perdón vamos disolviendo esos conflictos menores que a diario nutrimos en nuestros corazones (envidias, juicios a priori, desvalorización del prójimo, riñas, celos, maltrato, abusos de confianza y poder, etc.) y que son peccata minuta comparados con los grandes conflictos bélicos que están masacrando los pueblos, y con los que de alguna manera hemos contribuido, por formar parte de un mundo ambicioso que desea la comodidad y el progreso sin importar el precio que están pagando muchos por esto. 
     
Despertemos, la vida no es un juego de niños, tampoco de tontos ni borregos, usemos todo nuestro poder intrínseco de intuición y sabiduría para discernir y descubrir lo verdaderamente hermoso y valioso de esta existencia, que nada tiene que ver con dinero ni ambiciones materiales superfluas, esto se trata de algo infinitamente colosal, puramente gozoso, místico..., divinamente espectacular.    

Me despido con esta hermosa melodía y voz. Ángel, por Sarah McLachlan.



I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

Pedimos excusas si alguna imagen usada tiene derecho de autor, al avisarnos la retiraremos.