domingo, 30 de octubre de 2016

Diez actitudes del hombre actual

Hoy les quiero compartir lo que a mi juicio serian las 10 actitudes relevantes del hombre actual. 

Esta muy bien eso de aceptar nuestra cuota de responsabilidad en la vida y saber cómo afectan nuestras decisiones, ya que definitivamente, todos somos actores en el drama o comedia de la vida, cada papel que representamos debemos hacerlo con dignidad y sinceridad, sintiendo cada emoción que representamos, sin avergonzarnos del papel de turno.


1. Amarte y respetarte por sobre todas las cosas.

2.- Creer y confiar en ti con el corazón puesto en ello.

3.- Mirar más allá de las apariencias y andar con cautela.

4.- Domar a tu fiera interior y apaciguar tus ansiedades e inseguridades.

5.- Saber que por sobre todo, de tu vida, eres dueño y señor. 

6.- Llevar la alegría y paz interior como tu estandarte universal.

7.- Hacerte consciente de que eres un ente cósmico único y especial.

8 - Reconocer que como humano, eres una especie en extinción.

9.- Integrarte de lleno al propósito de la evolución.

10.- Fluir a conciencia y trascender sin perder tu esencia.

¡LES DESEO BUEN FLUIR A TODOS!

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

Pedimos excusas si alguna imagen usada tiene derecho de autor, al avisarnos la retiraremos.

martes, 25 de octubre de 2016

Auxiliares del blog

Una querida compañera y amiga bloguera, +Mila Gomez, me ha convidado en la siguiente publicación de su blog: Escritorio de nuevo ocupado, a darles una idea de cómo surgen mis escritos, o más bien, a mostrar el lugar donde me siento a escribirlos, porque surgen en cualquier momento y lugar. La idea orinal de mostrar el lugar donde elaboramos nuestras entradas del blog, si mal no recuerdo es de otra querida amiga bloguera, +Julia C. y los que lo hicieron, la titularon “Mi escritorio” o algo así. 
Les confieso que no me hacía mucha gracia escribir y compartir esta entrada, y menos incluirla en el blog, pero luego me dije: ni me resta ni me suma, si llego a escribirla, lo más justo sería incluirla, ya que precisamente es para el blog que las escribo mayormente. Y aquí la tienen amigos.


Esta entrada va, para hacerle un justo reconocimiento a lo que he llamado auxiliares del blog, que no son otra cosa, como lo muestra la fotografía, que las herramientas que hacen posible que estas reflexiones estén al alcance de ustedes, mis queridos lectores. 
Sin más preámbulo, aquí  les doy una idea del lugar donde me siento a escribir lo que ustedes tan amablemente leen, comentan y comparten. Nada de especial ni tampoco de envidiar, simple y sencillamente mi lugar temporal. Y digo temporal porque soy amante del cambio, no me gusta que las cosas permanezcan por mucho tiempo en el mismo lugar, ni verlas ancladas por tiempo indefinido acumulando energías y atrapando y obstruyendo el libre fluir de estas. Soy amante de la libertad incluso de los objetos y cosas materiales. ¡Que circulen y fluyan!


Empecé a escribir en el blog en la planta baja de la casa, en la sala, con la laptop sobre el regazo, en el sofá o donde me acomodara mejor con la ella. Luego sobre un pequeño escritorio el cual permaneció por varios meses cerca de la sala (arriba les muestro una vieja foto del lugar en que estaba), pero cuando llegaba visita o los amigos de mis hijos, me sentía que molestaba su intimidad y subía con mi laptop o lo dejaba a medias, hasta que pudiera volver a bajar y sentirme a gusto. 



Hace unos largos meses (casi dos años ya), decidí subir al segundo piso, y estoy justo al subir las escaleras. Después de varios cambios, tanto de escritorio como de lugar dentro de la misma área, ahora estoy con apenas un pequeño escritorio y un abanico pequeño bien pegado a mí, pues el de techo no da abasto, ja, ja, el calor suele ser abrazador arriba, pero aquí solo interrumpen los de la casa y los de mucha confianza que suben. 



Bueno no tengo nada lindo que mostrar en derredor, solo fotos de la familia y libros, en el escritorio apenas cabe la laptop, y unas cuantas cosas más (lapiceros, cámara, disco externo y memorias, algún libro y libreta de notas, nada en particular). Tampoco tengo nada de exclusividad, ni de velas y ambientes aromáticos que de seguro me vendrían bien, pero no soy tan detallista.



A mi lado, una maquina elíptica que para serles sincera se usa poco, quizás es más bien un elemento de apoyo mental a mi firme propósito de volver al Pico Duarte, ya que por alguna razón que desconozco, le hace más mal que bien a mis rodillas. 

Pues bien, creo que de alguna manera, el lugar donde me instale no aporta mucho a mi inspiración, al igual que cuando estaba abajo (allí sentía que cohibía a los que llegaban de tener privacidad, pero ellos nunca me molestaron a mí), porque en realidad estoy en medio de todas las habitaciones y estancias del segundo piso y me concentro bien y hasta me olvido del lugar, es como si solo estuvieran mis pensamientos, mis manos y mi laptop, lo demás sale sobrando. 

Aunque mi esposo esté viendo el televisor (a buen volumen) en el área contigua a la mía, donde está también su laptop y generalmente se encuentra cuando llega del trabajo, no me molesta, y aunque mis hijos estén en la casa, no me interrumpe su presencia. Mi hija mayor y el varón son bastante silenciosos, aunque la menor…, ese es otro tema, siempre tiene música puesta en su habitación que nos hace escuchar a todos, ja, ja, ella, muy parecida a mi hasta en los gustos, dice que no pude vivir sin música. Pero aún así, no me molesta. Al menos, y eso ya es bastante obvio, que el volumen, tanto del televisor como de la música, sobrepasen los límites permisibles del respeto al derecho ajeno. Por suerte hay bastante amplitud y ventilación en las áreas para disipar los ruidos.




Aunque pasen diez veces por detrás de mí, aunque se escuchen movimientos y los ruidos acostumbrados, ni me entero, solo vuelvo en sí, cuando algo fuera de los ruidos comunes del hogar, me saca de concentración. 




Por ejemplo (aunque que en verdad ya también es común), cuando “Puchi”, el bello gato que se empeñó en que lo adoptáramos, sube a pedirme comida en un lenguaje casi humano (no maúlla, conversa como quien reclama), ja, ja.






Lo acaricio y se acuesta tranquilo a dormir a mi lado y continúo, pero luego sigue insistiendo y me saca de concentración y tengo que bajar a alimentarlo. 



Las musas no soy muy exigentes, en realidad, se presentan a cualquier hora, momento y lugar, creo que tampoco son muy respetuosas, me invaden sin avisar, violando mi privacidad. A veces hasta me quieren impedir tomar una llamada telefónica, en ocasiones las complazco para que no me abandonen, pero son pocas, no me gusta que nada ni nadie me imponga su voluntad, ja, ja. Antes eran especialistas en aparecer en mis largas horas de insomnio, que por suerte, son escasas ya, aunque duermo con un sueño interrumpido, al menos lo recobro casi en seguida.





"Es mejor escribir para uno mismo y no encontrar público, que escribir para el público y no encontrarse uno mismo".





Algo que tengo bien claro, es que cada reflexión que escribo encierra sobre todo una enseñanza para mí misma. Cuando una idea hace aparición, trato de tener a mano lápiz y papel, o si dispongo de tiempo, me voy a la laptop y empiezo a elaborar la reflexión. No siempre las ideas se plasman tal como originalmente surgieron, una cosa es el monologo fluido que se desarrolla en la mente en determinado momento y otra cosa lo que se queda, surge y se plasma en el papel o documento de word, a la hora de redactar y de publicar la entrada.

Como todo aspirante a buen escritor hay que hacer uso de los borrones, cambios e intercambios de párrafos e incluso de ideas, pues en medio de la idea original surge otra mejor que inevitablemente la desplaza. También suelo hacer uso de viejos apuntes, de ideas guardadas hasta encontrar la forma de hacerlas florecer o de conceptos expresados por mí (que resonaron), en algún comentario hecho a una publicación de un compañero, y otras veces, muy escasas por cierto, surgen de algo que viví o presencié que llamó mi atención.

Como han podido apreciar mis amigos lectores, en mi caso, escribir no es cuestión de forma ni de fondo, y mucho menos de fama, ni el entorno, ni el lugar, ni el silencio o el ruido me aportan o afectan mucho a la hora de sentarme a escribir, todo eso es secundario, sino más bien es cuestión de: VIBRACIÓN INTERIOR, de inspiración, disposición y concentración, una tripleta que no me defrauda, al igual que esta otra tripleta, los pensamientos forjadores de ideas, mis manos eficientes y mi laptop obediente, las herramientas auxiliares del blog, por el momento, no necesito mas. 








del alma a todos


Luego, la mejor parte la hacen ustedes, al acercarse a leer, compartir y fluir, y hacerme sentir una humilde y sincera satisfacción, al saber que ha valido invertir de mi tiempo, para regalarnos una forma de ver las cosas, desde otra perspectiva, consciencia y objetividad, y con esto, granito a granito de arena, poner un bloque en la construcción de un mundo mejor.

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

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jueves, 20 de octubre de 2016

Defiende tu paz interior

De todos es sabido que actualmente vivimos tiempos muy difíciles, las personas andan rumiando sus angustias y pesares producto del acelerado mundo en el que nos ha tocado desenvolvernos y desarrollarnos como individuos y como colectivo humano. En vista de ese acelerado curso de la vida, mayormente nos vemos en la necesidad de protegernos y salvaguardarnos de las embestidas humanas y de las propias, producto del miedo a perder lo que con mucho esfuerzo hemos logrado y que entendemos es nuestra tabla de salvación aunque en realidad no lo sea.

Esto lo hacemos sin reparar mucho en lo que es lo mejor para nosotros, ya que una gran mayoría de la población mundial está actuando por impulso, como una reacción en cadena, sin detenerse a pensar en las consecuencias inmediatas y a largo plazo. La neurosis colectiva ha generado pánico a todos los niveles y en todos los estratos sociales.


Producto de esa neurosis el mundo está convulso y ese estado de nervios que se respira en casi todo el planeta, ha dado origen a grandes catástrofes humanas, lo cual ha llevado a que revisemos nuestro accionar y comencemos a pensar diferente, a actuar diferente y a tratar de vivir diferente. Muchos están cambiando de actitud, se están dando cuenta de que las prisas solo engendran catástrofes y que la violencia solo trae violencia.


Cuando algún evento externo te roba la tranquilidad y la paz interior, tu mundo se vuelve caótico y tormentoso. Si eres de los que están actuando por impulso, al ritmo de la moda y los tiempos modernos, sería bueno que sopesaras tus días y tu vida, que tan feliz o infeliz te sientes y cuales crees que son las causas inmediatas.

Aunque creas que el mundo se te está cayendo encima, existe un orden establecido en el universo que difícilmente permita que esto ocurra, de ninguna forma lo hará, solo es tu impresión, es tu aturdimiento mental el que te hace creer eso, debido a que la velocidad a la que te estás moviendo, tanto interna como externamente, no se ajustan con la velocidad que se necesita para mantenerse armonizados y equilibrados en conjunto con el planeta, el cual ha tenido que bajar la marcha y desacelerarse para poder mantenerse en equilibrio. 


Trata de estar y mantenerte en control, no permitas que nadie ni nada te robe tu paz interior, no la negocies ni le des autoridad a nadie para que la dirija, ya que es a ti y solo a ti, a quien directamente le afecta, y seguirá afectando por generaciones futuras. 


Si permaneces en paz internamente, es seguro que tu vida y tu entorno serán más llevaderos y agradables, le sonreirás a la vida y esta te sonreirá a ti, no le quedará de otra. Recuerda que tanto la alegría como la tristeza son contagiosas, procura que si vas a contagiar algo, sea alegría, es el mejor antídoto contra la desarmonía. 


Defiende tu paz interior conservando tu estabilidad emocional, trata de doblegar y vencer a ese mal genio que habita en ti, la mejor manera de hacerlo es visualizándote sonriente y feliz ante cada provocación que recibes  o crees recibir, veras que no tiene nada que ver contigo, tan pronto como la desvíes, se desvanecerá. 

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

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sábado, 15 de octubre de 2016

Mil maneras de morir

A propósito de un concurso que en estos días se está haciendo en el blog
El circulo de Escritores, entre los compañeros blogueros que gustan de escribir historias, se me ocurrió escribir la siguiente reflexión, espero les pueda aportar algún beneficio emocional o espiritual.


La vida va estrechamente relacionada con su compañera la muerte, así como los ojos miran hacia un mismo lado y las piernas caminan jutas hacia un mismo lugar, de esa misma forma lo hacen y conviven la vida y la muerte. Diariamente se turnan para ocupar un lugar preferencial. Con un código de respeto mutuo, cuando una está, la otra debe ocultarse, desaparecer de la vista de los demás, para lo cual una se esconde muy dentro de la otra para pasar desapercibida, pero en el fondo, es algo que no se consigue jamás.

A veces violentan el trato de respeto y  durante un tiempo, en ocasiones muy corto, otras veces muy largo, hacen su aparición al mismo tiempo las dos y se disputan la supremacía y victoria final, esto ocurre cuando pasa un accidente o nos viene una grave enfermedad. 

Cada día vivimos una serie de acontecimientos, una nueva travesía, con la incertidumbre de no saber si será la última, y nos entregamos en los brazos de la muerte a cada instante, sabemos que ella es nuestra verdadera sombra, que irremediablemente está al acecho, a la espera de cualquier descuido. Cada noche morimos un poco, un día más de vida, significa un día más cerca de la muerte. 

Cada día es un nuevo comienzo, es vivir para de nuevo morir. El sueño es el turno preferencial de la muerte, aunque pocos mueren estando en ese trance, ella se mantiene muy cerca, en vigilia, como queriendo seducirnos aprovecha ese momento de inconsciencia para susurrarnos al oído que mañana, podría ser el día del final…, la vida mientras tanto, debe permanecer inmóvil, a la espera de ver lo que puede pasar. 
No le pertenecemos ni a la vida ni a la muerte, ambas se disputan nuestra pertenencia, pero en realidad somos hijos de la eternidad, de la libertad de espíritu, jugamos a estar muertos estando vivos y nos vanagloriamos de estar vivos siendo unos simples muertos.  

Al despertar y sabernos vivos empieza cada día una nueva oportunidad de vivir y mil maneras de morir, las horas transcurren sigilosas y por momentos olvidamos al inseparable amigo mortífero, pero sin falta, al terminar el día e irnos a descansar y luego a dormir, allí donde yacemos sumidos en el más profundo sueño, la muerte, hace alardes de asomar, y morimos temporalmente sin saber si volveremos a despertar mañana y experimentaremos de nuevo otra oportunidad de vivir y mil maneras de morir. 

P.D. Tal vez les interese leer una entrada anterior sobre este tema:

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

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domingo, 9 de octubre de 2016

¿Quién dice que somos perdedores?


Desde que ganaste tu primera carrera siendo un minúsculo espermatozoide, te declaraste ganador.



Uno de los mayores lineamientos de la humanidad es que estamos divididos en dos grandes grupos, ganadores y perdedores, de ahí que el mundo se haya vuelto tan competitivo hoy día y se pierda hasta la vida por quedar en el primer grupo. Pero en la rueda de la vida, se gana o se aprende, nunca se pierde. No hay forma de perder aun pierdas la vida, pues si esto te ocurre, eres una vida potencial a la espera de tu próxima encarnación y con las mejores posibilidades de ser exitoso.

¿Cuántas veces creíste perder y luego al dar la vuelta la rueda, te diste cuenta de que eras más ágil, experto y sabio? ¿De dónde piensas que te vino esa destreza o sapiencia? ¿De la escuela, el hogar o algún consejo recibido? 

No mis queridos lectores, en esos lugares y mediante las personas, solo adquirimos conocimientos, pero el conocimiento no se aprende, solo se almacena en algún lugar del cerebro, en la memoria cognitiva; se envasa, etiqueta, registra y almacena al igual que cualquier producto alimenticio del mercado a la espera de ser necesitado y usado. Nadie aprende en cabeza ajena, solo obtenemos pinceladas teóricas y abstractas en el lienzo en blanco que es la vida.


Esa sabiduría que poseemos vino de la experiencia, es el resultado de supuestas derrotas de esta o de otras vidas, las cuales nos hicieron aprender, ser más cautelosos (arriesgados o conservadores según lo amerite el caso), en fin, ser más despiertos. Fíjense que no dije más inteligentes, la inteligencia es necesaria para registrar y almacenar los conocimientos (que son energía estática) y usarlos cuando sea debido, la sabiduría (que es energía cinética) va de la mano con la propia experiencia sensorial y extrasensorial, y para recordar la sabiduría aprendida, solo hay que ser sagaces e intuitivos y permanecer despiertos, ya que la tenemos que usar casi todo el tiempo.

Los conocimientos son como esas letras de tu canción favorita, a fuerza de repetirlas, las registras y dices de memoria y casi nunca te equivocas, pero no las escribiste tú, son prestadas y son más de lo mismo.

La sabiduría son esos poemas que nacieron de ti, los escribiste tú, aunque a veces no recuerdes exactamente donde va cada palabra, forman parte de tu esencia y te dicen cosas que nadie más te podrá decir.

¿Quieren saber cómo andamos de despabilados y como es que aprendemos en carne propia? Pues es muy simple; Imagina que entras en una oficina que por defecto de construcción tiene el dintel más bajo de lo normal, al entrar, a menos que te adviertan o seas de baja estatura, es muy probable que te des un golpe en la cabeza y con suerte sigas en pie, el dolor te durará un par de días si no pasó de ahí.

Ahora imagina que en un tiempo no muy largo, vuelves a visitar esa oficina, ¿Crees que volverás a recibir otro golpe en la cabeza?, bueno si ocurre es porque ya eres un caso perdido, pero si eres una persona promedio no te volverás a golpear, así se aprende.



Ahora bien, si al entrar la primera vez fuiste advertido y no llegaste a golpearte, puede que registres la altura del dintel en el cerebro, pero como no tendrás ningún recuerdo desagradable, será un recuerdo dormido y habrá que volverte a advertir, o de lo contrario, te golpearás, nadie aprende en cabeza ajena.

Parafraseando a Confucio lo diría así: Me lo dijeron, lo olvidé; lo viví, lo aprendí. Esa es la gran diferencia entre saber (aprender), y conocer (almacenar), entre moverse y estar en reposo. 

También, existe la posibilidad de que seas una persona observadora, de esas muy escasas que andan por la vida atentas a todo lo que gira y ocurre a su alrededor, personas que son parte del paisaje, se integran y viven en él, personas despiertas, no que se meten con un papel protagónico dentro del paisaje o del entorno por un par de horas y solo lo usan y lo perciben con visión borrosa. Siendo así, ni habrá necesidad de advertirte, ni te golpearás la cabeza. 

Conocer, es ir almacenando información, y saber es canalizar aprendizaje. Estar despierto es ser consciente, es sacarle provecho a esos conocimientos y a esas sabidurías, ya que son las herramientas que nos ayudan a seguir siendo ganadores. 
Los únicos perdedores son aquellos que no aprovechan ni los conocimientos ni el aprendizaje para desarrollar su verdadero potencial y fluir con la vida, los totalmente dormidos, que van a diario a la oficina antes mencionada y todos los días se dan un golpe en la cabeza... No se rían, que de seguro los hay, toda regla tiene su excepción. 

De ganadores está repleto el mundo, y no sé a qué se deba, pero últimamente, una gran mayoría, está apostando a perder.


I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

Esta entrada fue publicada en el periódico El Caribe:
https://issuu.com/elcaribe/docs/periodico20171118

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lunes, 3 de octubre de 2016

El trabajo, ¿En verdad dignifica al hombre?

Luego de una conversación aparentemente trivial con mi hijo Félix, me detuve a pensar en el por qué encasillamos con tanta facilidad a las personas y el trabajo que desempeñan. No se imaginarán de donde surgió el tema pero tampoco viene al caso, lo importante es la reflexión a la que me llevó. 

Todos los que trabajan por un sueldo o para obtener dinero a cambio, sin excepción y me incluyo aunque mi trabajo es ocasional, alquilamos nuestros cuerpos de la misma manera que lo alquilan las trabajadoras sexuales, aunque nos creamos que no es así. Quizás en la forma no sea igual, pero en el trasfondo si lo es, y la diferencia aunque visible en apariencia, en el fondo no es tanta si lo pensamos bien. 


Dicen que el trabajo dignifica al hombre pero creo que más bien lo esclaviza, al menos como se trabaja hoy en día, en exceso, sin tregua y mayormente con mala remuneración. Antes se trabajaba la tierra y cada cual tenía su pequeño feudo o conuco, con algunos que otros privilegios unos y alguna que otras desventajas otros, que mayormente eran la servidumbre de los primeros, pero todos tenían sustento y cobijo, hoy día, aun trabajando, muchos no tienen el sustento necesario y primordial y son un pequeño grupo los que tienen todas las riquezas en su poder.

Supuestamente se abolió la esclavitud pero lo que se hizo fue pasar a otro tipo de esclavitud, antes los esclavos eran maltratados y no les reconocían derechos ni les daban pagas, solo la comida y el cobijo, eran pertenencia de sus amos. Ahora que todos “somos libres”, queremos y ansiamos trabajar y recibir remuneración para gastarlo en nuestras necesidades y en cosas superfluas, para esto trabajamos como esclavos, pero solo conseguimos enriquecer y satisfacer a nuestros empleadores. 

Es una deshonra no tener trabajo, la esclavitud pasó a ser un privilegio muy deseado, la diferencia es que te hacen creer que eres dueño y señor de tu vida, pero en realidad sigues bajo su yugo, y para vivir la vida como dicen hoy, con dignidad, debes estar bajo sus órdenes casi a tiempo completo, pues muchas veces hasta te instan a llevar el trabajo para seguirlo en la casa, con la excusa de que no se te acumule, consiguiendo así que se te acumule el stress de vida, las malas relaciones familiares y de pareja, el escaso tiempo con los hijos y ni que decir del cuidado y visita a los padres y los amigos. 
Incluso hasta te hacen pensar que la familia es un estorbo para tu desarrollo personal.

 !Ay de los que no puedan ver con claridad esta manipulación y lavado de cerebro!, sus días de felicidad están contados, la amargura y soledad les consumen el sueldo y los consume a ellos también.

Trabajo es una palabra que a mí particularmente me parece que tiene el siguiente significado etimológico:

Traba- Cosa que impide o retrasa el desarrollo de una acción gratificante. Impedimento, estorbo o dificultad para que seas feliz.

Jo- bueno para mí está muy claro, viene de Joder.

En este caso la palabra “Trabajo”, viene de todas las trabas habidas y por haber que se presentan en el transcurso en el que realizas determinada labor con un escaso grado de libertad y poder de decisión personal para tu beneficio (no te perteneces), y por la que recibes, generalmente, muy poca remuneración económica y consideración y respeto, y que casi siempre lo único que hace a la corta o a la larga es joderte la existencia. 

Y definitivamente si a algo venimos al mundo, no creo que sea precisamente a pasar trabajo.

Perdonen la irreverencia pero es tan común asociar esta palabra a todo lo que sea fastidio y mal humor que no se me ocurre escribir nada mejor. 

Pero para que no se queden con esa impresión de ser trabados por todos y por nadie, y jodidos por todos y por nadie en particular, les diré que el trabajo se puede sustituir perfectamente por diversión.

Sí, sí, amigos lectores, leyeron bien “Diversión”, si te gusta lo que haces, lo disfrutas y te produce gozo interior, definitivamente no es trabajo, aunque recibas paga económica por él, el beneficio es tu verdadera satisfacción. 


Esto se consigue de la siguiente manera: 

- Dirigiendo tu propia versión de la vida y las cosas.

- Defendiendo tu libertad y tu poder de decisión.

- Manteniendo tus principios y tus intereses.

En fin, todo aquello que eres en esencia y que va acorde contigo, no pensando solo en el dinero y lo que se puede obtener a partir de él, sino pensando en tu felicidad interior y el gozo de vivir una vida plena, sin apegos ni estándares sociales enfermizos y competitivos y a la vez agotadores y superfluos. 

Se consigue siendo dueño y consciente de tu vida y tus emociones, de tus triunfos y fracasos, de tus alegrías y tus penas, que no dependan de nadie que no seas tú.

No permitas que ninguna persona te ponga a pasar trabajo (te ponga trabas y te joda), solamente fluye con las necesidades de tu verdadero Ser. 
Ese que necesita muy poco para sentir felicidad y dejarla salir, ese que sueña con una hermosa puesta de sol después de un día pleno de satisfacciones espirituales, de dar y recibir amor incondicional a y de la naturaleza, a y de los seres amados y cercanos y del mismo universo interior. 


Agradece a ese universo interior y a la fuente que representas y Eres por las peticiones cumplidas. Por las que aparentemente no se cumplieron, da las gracias también, porque en realidad esas peticiones carecían de validez, ya que habías hecho otras peticiones antes de venir al mundo físico y en ellas pedías que cuando hicieras algunas peticiones que no iban a contribuir con tu propósito de vida, no se cumplieran. 

Agradece tu libertad manteniendo tu espíritu libre, no lo esclavices ni permitas que tu ambición o falta de carácter lo haga, simplemente...
“Sé tú mismo y sé feliz” 

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

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miércoles, 28 de septiembre de 2016

Apegos o adoctrinamiento

Siempre se ha dicho que los humanos somos reacios al cambio a pesar vivir en un mundo de inevitables cambios constantes, una gran contradicción, seres mentalmente estáticos en un mundo en constante movimiento. Pero lo ideal y para lo que estamos hechos es para fluir junto con ese cambio y cambiar nosotros también. Ese cambio no es tan solo de apariencia física o de lugar, más bien el cambio primordial y más importante es el que se ejecuta en el interior del Ser, en su manera de pensar, sobre todo, y de actuar, sentir y ver la vida, en su forma de madurar y evolucionar, tanto física como emocional y espiritualmente hablando.

Muchas veces ese cambio de personalidad y manera de pensar y ver la vida no se realiza nunca porque nos apegamos a estándares de vida tradicionales, a realidades ilusorias que se fijaron una vez en la mente y quedaron frisadas en el tiempo a pesar de las cosas haber cambiado considerablemente. La estrechez mental y tozudez no nos permiten verlas diferentes, unas veces es el orgullo de vanagloriarnos y no dar nuestro brazo a torcer y otras veces la causa es por nuestra forma cuadrada de ver el mundo, los mismos lados y las mismas aristas siempre y para colmo con los mismos cristales que olvidamos limpiar con frecuencia y nos empañan mas la visión.   


Pero en la mayoría de los casos creo que ese cambio no se presenta o ejecuta por miedo a soltar lo que tenemos bien agarrado y creemos es la mejor opción. Sin apenas intentar otras, las descartamos y no le damos ningún crédito ni valor, mucho menos confiamos en su efectividad, el solo hecho de soltar, ya en sí para muchos es un fastidio tanto interior como externo. Pero más que nada se debe al temor a fallar y dejar camino “supuestamente real” por vereda, aunque muchas veces descubrimos luego, cuando por fin por alguna razón u otra nos vemos obligados a soltar y cambiar, que el camino era solo un comodín o un callejón sin salida, que no era el camino a seguir. 

El hecho de ser animales domésticos tiene sus ventajas, pero lamentablemente también tiene sus grandes desventajas, es difícil soltar la domesticación, nos crían y educan a base de infundirnos temores, sugestionarnos con unas que otras mentiras atroces “supuestamente piadosas”, y crecemos con miedo a probar que también otras alternativas resultan y dan hasta mejores resultados. Por eso es mejor guardarse un cierto grado de rebeldía interior y antes de acatar órdenes y convertirnos en soldados, analizar al menos si vale la pena, el por qué y el para qué formar parte de un escuadrón suicida que termina acabando con nuestras propias vidas sin llegar a saber el verdadero sentido de su existencia.  




Creo que el miedo en grado superlativo, es el mayor enemigo de la humanidad. La mejor noticia es que tarde o temprano por alguna razón que generalmente desconocemos, la vida nos hace tomar el sendero correcto, nos encausa, aunque tenga que ser ruda y dura para lograr que soltemos los apegos y dejemos de aferrarnos a incomodas “zonas de confort”, a conductas y actuaciones automatizadas más perjudiciales que beneficiosas, que lo único que hacen es esclavizarnos mas y mas hasta hacernos esclavos de nuestra autoimpuesta esclavitud. 



La realidad es que así sean apegos o adoctrinamientos, procedemos como pelotones de fusilamientos, que nunca se detienen a pensar en la razón por la cual obedecen y fusilan a personas que generalmente son más inocentes que culpables, lo hacen por simple obediencia a un lavado de cerebro que definitivamente les impidió pensar y razonar por cuenta propia, o por miedo a su propia reacción al confrontar sus temores ancestrales y su falta de control mental y autoridad.

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

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ww.elcaribe.com.do/2017/03/18/correo-los-lectores

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viernes, 23 de septiembre de 2016

Discípulos y Maestros

Hace unos días que observando a un señor que desde hace años religiosamente hace ejercicios de artes marciales en el parque donde camino, lo escuché explicándole a uno de los vigilantes del orden como se hacen estos ejercicios, le decía que las artes marciales no son un juego (algo muy real), y que los movimientos deben de hacerse estrictamente como manda la disciplina yoga o de la que se trate, sea yoga, tai chi o cualquiera de las tantas que existen.

Eso que escuché, seguido resonó en mi interior y me acompañó durante un tramo de mi caminata, ya que vino a mí el recuerdo de cuando practicaba tai chi hace unos años. Ese recuerdo y lo escuchado me hicieron preguntarme por qué los humanos tenemos siempre que regirnos necesariamente por un líder si cada uno debe de ser su propio líder y además internamente somos diferentes, y lo que le resulta y equilibra a unos, no es lo mismo que necesariamente le resulta y equilibra a otros. 
De hecho las diferentes disciplinas, religiones, partidos políticos, culturas, etc. se derivan de esas diferencias, de ahí que se hayan proliferado tanto y cada uno se engancha o somete a la que más le acomoda. 

Este me recuerda un  cuento clásico de la india que recientemente leí, aquí se los comparto:

Cada hombre una doctrina
“Era un discípulo honesto y de buen corazón, pero todavía su mente era un juego de luces y sombras y no había recobrado la comprensión amplia y conciliadora de una mente sin trabas. Como su motivación era sincera, estudiaba sin cesar y comparaba credos, filosofías y doctrinas. Realmente llegó a estar muy desconcertado al comprobar la proliferación de tantas enseñanzas y vías espirituales. Así, cuando tuvo ocasión de entrevistarse con su instructor espiritual, dijo: --Estoy confundido. ¿Acaso no existen demasiadas religiones, demasiadas sendas místicas, demasiadas doctrinas si la verdad es una? Y el maestro repuso con firmeza: --¡Qué dices, insensato! Cada hombre es una enseñanza, una doctrina. 
El Maestro dice: Aunque haya muchas vías, en última instancia sigue tu propia senda interior”.


Pero vuelvo y me digo por qué tenemos que seguir a un movimiento artístico, social, cultural, deportivo, político, religioso o lo que sea, con especificaciones que surgieron porque alguien las determinó y le dio buenos resultados. Por qué enmarcarnos en una militancia y acogernos y atenernos estrictamente a ella, sin poder implementar nuestros propios cambios intuitivos, por qué todo tiene que ser tan mecánico y preestablecido, tan cerrado y limitante, por qué no simplemente seguimos libremente nuestra intuición y buscamos por nuestra cuenta nuestro punto de equilibrio interior. Que si bien se trata del mismo equilibrio, no es el mismo punto para todos, y cada uno lo consigue de forma diferente.
 
De ahí imagino que surgen los descontentos, amarguras y frustraciones, al no poder tener paz interior haciendo una cosa que a otros les produce tanta paz interior, nos sentimos impotentes, fracasados, nos dicen que lo estamos haciendo mal, que no es así, que debemos estar infringiendo las reglas, ya que tiene que resultarnos, las estadísticas no se equivocan,  a fulano, a mengano, a zutano y a muchos más les resultó así, los que estamos mal somos nosotros, no hay por qué modificarle nada, y una larga retahíla mas de justificaciones absurdas.
 
Jesús improvisó y le funcionó a su manera, y es muy probable que sí haya caminado sobre las aguas y superado la muerte. A Buda le funcionó de otra manera, y también es muy probable que sí haya alcanzado la iluminación y desarrollado ciertas virtudes, a ciencia cierta solo ellos lo podían saber, a muchos otros de una u otra forma les funcionó también para sus propósitos y trascendieron.
El problema no necesariamente son los antiguos maestros ni sus metodologías, ellos hicieron la suya propia y la usaron bien, el problema estuvo en que los antiguos discípulos no entendieron, no hicieron su tarea bien ni implementaron su metodología propia, solo se conformaron con repetir las mismas enseñanzas y las mismas metodologías de sus maestros ancestrales.


Las instituciones, religiones, las iglesias y sus representantes, etc., se han encargado de transmitirnos el mismo error de los antiguos discípulos de generación en generación, todavía hoy en día nos hablan de los mismos escasos maestros, los de siempre, y se dedican a inculcarnos que hay que imitarlos y seguir sus métodos, parece increíble que a tantos siglos y supuestos avances y desarrollo a “todos los niveles”, se olviden de que tanto ellos como todos nosotros tenemos el potencial necesario para ser nuestros propios maestros y crear nuestras metodologías libremente, y también trascender. 


¿O tal vez lo descubrieron hace muchos años y les conviene que sigamos sin saberlo para poder ejercer un mayor control? Esto es algo que apunta a estar más cerca de la verdad que todo lo demás. 

Mientras seguimos como el papagayo o el loro, repitiendo para ser aceptados en la manada humana, sin saber en realidad por qué ni para qué lo hacemos, haciendo de discípulos cuando podemos ser maestros.       

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

Pedimos excusas si alguna imagen usada tiene derecho de autor, al avisarnos la retiraremos.

domingo, 18 de septiembre de 2016

El océano y el humano

Quiero iniciar esta entrada con este párrafo tomado de “La Palabra Diaria” del día 4 de agosto, ya que de ahí surgió mi reflexión.

“En un día claro, la superficie del océano solo nos muestra un destello de la actividad debajo de ella. Bajo el agua existe un sinfín de expresiones de vida. Tal como las profundidades del océano, mi corazón está lleno de innumerables energías, amor, compasión y mucho más”.


Esta lectura me llevó a pensar en las similitudes del océano y el ser humano. Siempre dejando ver solo lo superficial, reservando sus profundidades para los que deseen explorarlas o los más intuitivos y curiosos, las cuales están llenas de misterios y sorpresas. Generalmente tranquilos y apacibles por fuera, pero con mucho poder y fuerza interior, las mareas vienen y van al igual que los sofocones nos causan subidas y bajadas de ánimo. 

A veces el océano deja salir un poco de esa fuerza y sus aguas se vuelven violentas y peligrosas por causas aparentemente exteriores, lo mismo ocurre con nosotros, por causas aparentemente externas, nos volvemos violentos y peligrosos, pero tanto en el interior del océano como en nuestro interior, subyacen esas causas, que a diferencia con el mar, las podemos controlar y equilibrar con mayor facilidad.

Así como bajo el agua existe un sinfín de expresiones de vida, de la misma forma bajo nuestra piel también subyacen y existen un sinfín de expresiones de vida, tanto vida material como vida espiritual. Mientras el océano es un inmenso manojo de gotas de agua en eterno movimiento, nosotros somos un inmenso manojo de emociones en eterno fluir. El océano tiene su equilibrio en su interior y esto controla y mantiene en equilibrio a la superficie, nosotros también somos así, y si perdemos el equilibrio interior nos desbordamos.


Observar el océano invita a moverte a su compás, o mejor dicho a sentir como te mueves a su compás, con el mismo vaivén de las olas, con el mismo cambio de la marea bajo la influencia de la Luna, nos invita a brillar con los primeros rayos del Sol, a respirar el aire como el respira en cada ola que se rompe o se pierde en la orilla, a ser solidarios al igual que lo hace el océano soportando el peso de los barcos y sustentando la vida, y a ser humildes y agradecidos como él es, al permitir que su vastedad y poder pasen desapercibidos y queden sumidos en las tinieblas al llegar la noche.

Otra lección o semejanza que nos da esta lectura y el océano, es que no debemos juzgar por la superficie de lo que vemos, debajo de las apariencias se esconden un sinfín de condiciones, emociones, situaciones, vidas y sobre todo realidades que no somos capaces de ver ni mucho menos entender.

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

Pedimos excusas si alguna imagen usada tiene derecho de autor, al avisarnos la retiraremos.

lunes, 12 de septiembre de 2016

Danzando con la vida

Armonizar con la vida y el universo, es una especie de danza hermosa y cadenciosa que pocos consiguen bailar y perfeccionar. No existe una escuela donde aprender esta danza ni maestros que puedan enseñarte, tu eres esa danza, así que debes saber manifestarla ya que eres tu propio maestro, y cada cual debe sentir y ejecutar los pasos desde el centro de su Ser, y dependiendo del grado de soltura, flexibilidad y entrega con que se hagan estos, será la belleza y cadencia de nuestra danza (esa danza que Somos) y el gozo que nos proporciona (el gozo de Ser). 


Bailar lo hace cualquiera, se trata de dar unos pasos sincronizados y aprendidos mecánica y rítmicamente y disfrutarlo, se baila con el cuerpo, pero danzar solo se hace con el alma y el espíritu, no se enseña ni se aprende, se siente y se deja fluir ese sentir, se armoniza con la naturaleza del Ser y con la existencia misma, con la música del universo, no se disfruta, sino que la danza en sí es el disfrute mismo, porque es la música, el baile, el bailador y al mismo tiempo el espectador, a eso se le llama danzar, a conectarse con estas cuatro esencias al mismo tiempo y fluir con la vida y SER, de seguro que no existe un gozo mayor. 


¿Alguna vez te has preguntado para qué haces lo que haces, y porqué no abandonas lo que no te satisface? 
Si lo has hecho 
¿Has encontrado una respuesta satisfactoria o simplemente lo has dejado ir y seguido tu vida adelante a pesar de los pesares y de la infelicidad?

¿Alguna vez has mirado bailar y ver lo jocoso y hasta ridículo que se ve el baile?, siempre dando los mismos pasos y saltos, haciendo movimientos bruscos y suaves, movimientos mecánicos sin sentido aparente, cuerpos sin alma en aparente diversión.

Pero… ¿Alguna vez has ido al teatro o has visto una danza clásica, como el Lago de los Cisnes o el Cascanueces? ¿Has notado la diferencia con el baile?


Aquí más que los cuerpos los que danzan son el alma y el espíritu, te entregas al papel que representas, lo haces tuyo y lo vives a plenitud, entonces tu cuerpo, tu alma y espíritu se funden armónicamente en una danza espectacular que llega a lo profundo del Ser y del espectador. 


Por más que practiques y ensayes, en el momento decisivo simplemente te dejas Ser y la danza fluye de ti por sí sola, por supuesto esto es así, si de verdad vives a plenitud esa realidad que estas representando y consigues fundir tu cuerpo con tus entidades del Ser y fluir con la música y los espectadores, si no solo eres un simple actor o actriz representando una papel más bajo el telón y no provocas ningún tipo de emoción ni en ti ni en el espectador. 

Lo mismo pasa con la vida, si eres solo un simple actor o actriz y no fluyes con ella y sientes lo que haces con cada fibra de tu Ser, lamentablemente no estás viviendo, solo estas actuando bajo el telón mas hermoso que hay, el cielo y sus diferentes tonalidades y en el escenario más fantástico y deslumbrante del universo, el planeta tierra.

¿Y todavía necesitas un aliciente más para imbuirte en la obra de tu vida y gozarla y colorearla a gusto por el resto de tus días? 

Cuentas con el mejor guión, lo escribiste tú, con el mejor escenario y con una pieza invaluable que no la puede tener nadie más, "Tu Ser"

Entonces ¿Qué esperas para protagonizar tu mejor obra, "Tu vida", y gozarla a plenitud?


Danza con la vida, conviértete en la danza: en el escenario, en el protagonista, en la música y el baile, en el espectador, en el guión y el guionista, en el maestro…, en tu Ser verdadero, y deja salir y fluir a quien realmente Eres y de esa manera… ¡Sé feliz!

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

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