miércoles, 28 de septiembre de 2016

Apegos o adoctrinamiento

Siempre se ha dicho que los humanos somos reacios al cambio a pesar vivir en un mundo de inevitables cambios constantes, una gran contradicción, seres mentalmente estáticos en un mundo en constante movimiento. Pero lo ideal y para lo que estamos hechos es para fluir junto con ese cambio y cambiar nosotros también. Ese cambio no es tan solo de apariencia física o de lugar, más bien el cambio primordial y más importante es el que se ejecuta en el interior del Ser, en su manera de pensar, sobre todo, y de actuar, sentir y ver la vida, en su forma de madurar y evolucionar, tanto física como emocional y espiritualmente hablando.

Muchas veces ese cambio de personalidad y manera de pensar y ver la vida no se realiza nunca porque nos apegamos a estándares de vida tradicionales, a realidades ilusorias que se fijaron una vez en la mente y quedaron frisadas en el tiempo a pesar de las cosas haber cambiado considerablemente. La estrechez mental y tozudez no nos permiten verlas diferentes, unas veces es el orgullo de vanagloriarnos y no dar nuestro brazo a torcer y otras veces la causa es por nuestra forma cuadrada de ver el mundo, los mismos lados y las mismas aristas siempre y para colmo con los mismos cristales que olvidamos limpiar con frecuencia y nos empañan mas la visión.   


Pero en la mayoría de los casos creo que ese cambio no se presenta o ejecuta por miedo a soltar lo que tenemos bien agarrado y creemos es la mejor opción. Sin apenas intentar otras, las descartamos y no le damos ningún crédito ni valor, mucho menos confiamos en su efectividad, el solo hecho de soltar, ya en sí para muchos es un fastidio tanto interior como externo. Pero más que nada se debe al temor a fallar y dejar camino “supuestamente real” por vereda, aunque muchas veces descubrimos luego, cuando por fin por alguna razón u otra nos vemos obligados a soltar y cambiar, que el camino era solo un comodín o un callejón sin salida, que no era el camino a seguir. 

El hecho de ser animales domésticos tiene sus ventajas, pero lamentablemente también tiene sus grandes desventajas, es difícil soltar la domesticación, nos crían y educan a base de infundirnos temores, sugestionarnos con unas que otras mentiras atroces “supuestamente piadosas”, y crecemos con miedo a probar que también otras alternativas resultan y dan hasta mejores resultados. Por eso es mejor guardarse un cierto grado de rebeldía interior y antes de acatar órdenes y convertirnos en soldados, analizar al menos si vale la pena, el por qué y el para qué formar parte de un escuadrón suicida que termina acabando con nuestras propias vidas sin llegar a saber el verdadero sentido de su existencia.  




Creo que el miedo en grado superlativo, es el mayor enemigo de la humanidad. La mejor noticia es que tarde o temprano por alguna razón que generalmente desconocemos, la vida nos hace tomar el sendero correcto, nos encausa, aunque tenga que ser ruda y dura para lograr que soltemos los apegos y dejemos de aferrarnos a incomodas “zonas de confort”, a conductas y actuaciones automatizadas más perjudiciales que beneficiosas, que lo único que hacen es esclavizarnos mas y mas hasta hacernos esclavos de nuestra autoimpuesta esclavitud. 



La realidad es que así sean apegos o adoctrinamientos, procedemos como pelotones de fusilamientos, que nunca se detienen a pensar en la razón por la cual obedecen y fusilan a personas que generalmente son más inocentes que culpables, lo hacen por simple obediencia a un lavado de cerebro que definitivamente les impidió pensar y razonar por cuenta propia, o por miedo a su propia reacción al confrontar sus temores ancestrales y su falta de control mental y autoridad.

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

Esta entrada fue publicada en el periódico El Caribe:
ww.elcaribe.com.do/2017/03/18/correo-los-lectores

Pedimos excusas si alguna imagen usada tiene derecho de autor, al avisarnos la retiraremos.

viernes, 23 de septiembre de 2016

Discípulos y Maestros

Hace unos días que observando a un señor que desde hace años religiosamente hace ejercicios de artes marciales en el parque donde camino, lo escuché explicándole a uno de los vigilantes del orden como se hacen estos ejercicios, le decía que las artes marciales no son un juego (algo muy real), y que los movimientos deben de hacerse estrictamente como manda la disciplina yoga o de la que se trate, sea yoga, tai chi o cualquiera de las tantas que existen.

Eso que escuché, seguido resonó en mi interior y me acompañó durante un tramo de mi caminata, ya que vino a mí el recuerdo de cuando practicaba tai chi hace unos años. Ese recuerdo y lo escuchado me hicieron preguntarme por qué los humanos tenemos siempre que regirnos necesariamente por un líder si cada uno debe de ser su propio líder y además internamente somos diferentes, y lo que le resulta y equilibra a unos, no es lo mismo que necesariamente le resulta y equilibra a otros. 
De hecho las diferentes disciplinas, religiones, partidos políticos, culturas, etc. se derivan de esas diferencias, de ahí que se hayan proliferado tanto y cada uno se engancha o somete a la que más le acomoda. 

Este me recuerda un  cuento clásico de la india que recientemente leí, aquí se los comparto:

Cada hombre una doctrina
“Era un discípulo honesto y de buen corazón, pero todavía su mente era un juego de luces y sombras y no había recobrado la comprensión amplia y conciliadora de una mente sin trabas. Como su motivación era sincera, estudiaba sin cesar y comparaba credos, filosofías y doctrinas. Realmente llegó a estar muy desconcertado al comprobar la proliferación de tantas enseñanzas y vías espirituales. Así, cuando tuvo ocasión de entrevistarse con su instructor espiritual, dijo: --Estoy confundido. ¿Acaso no existen demasiadas religiones, demasiadas sendas místicas, demasiadas doctrinas si la verdad es una? Y el maestro repuso con firmeza: --¡Qué dices, insensato! Cada hombre es una enseñanza, una doctrina. 
El Maestro dice: Aunque haya muchas vías, en última instancia sigue tu propia senda interior”.


Pero vuelvo y me digo por qué tenemos que seguir a un movimiento artístico, social, cultural, deportivo, político, religioso o lo que sea, con especificaciones que surgieron porque alguien las determinó y le dio buenos resultados. Por qué enmarcarnos en una militancia y acogernos y atenernos estrictamente a ella, sin poder implementar nuestros propios cambios intuitivos, por qué todo tiene que ser tan mecánico y preestablecido, tan cerrado y limitante, por qué no simplemente seguimos libremente nuestra intuición y buscamos por nuestra cuenta nuestro punto de equilibrio interior. Que si bien se trata del mismo equilibrio, no es el mismo punto para todos, y cada uno lo consigue de forma diferente.
 
De ahí imagino que surgen los descontentos, amarguras y frustraciones, al no poder tener paz interior haciendo una cosa que a otros les produce tanta paz interior, nos sentimos impotentes, fracasados, nos dicen que lo estamos haciendo mal, que no es así, que debemos estar infringiendo las reglas, ya que tiene que resultarnos, las estadísticas no se equivocan,  a fulano, a mengano, a zutano y a muchos más les resultó así, los que estamos mal somos nosotros, no hay por qué modificarle nada, y una larga retahíla mas de justificaciones absurdas.
 
Jesús improvisó y le funcionó a su manera, y es muy probable que sí haya caminado sobre las aguas y superado la muerte. A Buda le funcionó de otra manera, y también es muy probable que sí haya alcanzado la iluminación y desarrollado ciertas virtudes, a ciencia cierta solo ellos lo podían saber, a muchos otros de una u otra forma les funcionó también para sus propósitos y trascendieron.
El problema no necesariamente son los antiguos maestros ni sus metodologías, ellos hicieron la suya propia y la usaron bien, el problema estuvo en que los antiguos discípulos no entendieron, no hicieron su tarea bien ni implementaron su metodología propia, solo se conformaron con repetir las mismas enseñanzas y las mismas metodologías de sus maestros ancestrales.


Las instituciones, religiones, las iglesias y sus representantes, etc., se han encargado de transmitirnos el mismo error de los antiguos discípulos de generación en generación, todavía hoy en día nos hablan de los mismos escasos maestros, los de siempre, y se dedican a inculcarnos que hay que imitarlos y seguir sus métodos, parece increíble que a tantos siglos y supuestos avances y desarrollo a “todos los niveles”, se olviden de que tanto ellos como todos nosotros tenemos el potencial necesario para ser nuestros propios maestros y crear nuestras metodologías libremente, y también trascender. 


¿O tal vez lo descubrieron hace muchos años y les conviene que sigamos sin saberlo para poder ejercer un mayor control? Esto es algo que apunta a estar más cerca de la verdad que todo lo demás. 

Mientras seguimos como el papagayo o el loro, repitiendo para ser aceptados en la manada humana, sin saber en realidad por qué ni para qué lo hacemos, haciendo de discípulos cuando podemos ser maestros.       

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

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domingo, 18 de septiembre de 2016

El océano y el humano

Quiero iniciar esta entrada con este párrafo tomado de “La Palabra Diaria” del día 4 de agosto, ya que de ahí surgió mi reflexión.

“En un día claro, la superficie del océano solo nos muestra un destello de la actividad debajo de ella. Bajo el agua existe un sinfín de expresiones de vida. Tal como las profundidades del océano, mi corazón está lleno de innumerables energías, amor, compasión y mucho más”.


Esta lectura me llevó a pensar en las similitudes del océano y el ser humano. Siempre dejando ver solo lo superficial, reservando sus profundidades para los que deseen explorarlas o los más intuitivos y curiosos, las cuales están llenas de misterios y sorpresas. Generalmente tranquilos y apacibles por fuera, pero con mucho poder y fuerza interior, las mareas vienen y van al igual que los sofocones nos causan subidas y bajadas de ánimo. 

A veces el océano deja salir un poco de esa fuerza y sus aguas se vuelven violentas y peligrosas por causas aparentemente exteriores, lo mismo ocurre con nosotros, por causas aparentemente externas, nos volvemos violentos y peligrosos, pero tanto en el interior del océano como en nuestro interior, subyacen esas causas, que a diferencia con el mar, las podemos controlar y equilibrar con mayor facilidad.

Así como bajo el agua existe un sinfín de expresiones de vida, de la misma forma bajo nuestra piel también subyacen y existen un sinfín de expresiones de vida, tanto vida material como vida espiritual. Mientras el océano es un inmenso manojo de gotas de agua en eterno movimiento, nosotros somos un inmenso manojo de emociones en eterno fluir. El océano tiene su equilibrio en su interior y esto controla y mantiene en equilibrio a la superficie, nosotros también somos así, y si perdemos el equilibrio interior nos desbordamos.


Observar el océano invita a moverte a su compás, o mejor dicho a sentir como te mueves a su compás, con el mismo vaivén de las olas, con el mismo cambio de la marea bajo la influencia de la Luna, nos invita a brillar con los primeros rayos del Sol, a respirar el aire como el respira en cada ola que se rompe o se pierde en la orilla, a ser solidarios al igual que lo hace el océano soportando el peso de los barcos y sustentando la vida, y a ser humildes y agradecidos como él es, al permitir que su vastedad y poder pasen desapercibidos y queden sumidos en las tinieblas al llegar la noche.

Otra lección o semejanza que nos da esta lectura y el océano, es que no debemos juzgar por la superficie de lo que vemos, debajo de las apariencias se esconden un sinfín de condiciones, emociones, situaciones, vidas y sobre todo realidades que no somos capaces de ver ni mucho menos entender.

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

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lunes, 12 de septiembre de 2016

Danzando con la vida

Armonizar con la vida y el universo, es una especie de danza hermosa y cadenciosa que pocos consiguen bailar y perfeccionar. No existe una escuela donde aprender esta danza ni maestros que puedan enseñarte, tu eres esa danza, así que debes saber manifestarla ya que eres tu propio maestro, y cada cual debe sentir y ejecutar los pasos desde el centro de su Ser, y dependiendo del grado de soltura, flexibilidad y entrega con que se hagan estos, será la belleza y cadencia de nuestra danza (esa danza que Somos) y el gozo que nos proporciona (el gozo de Ser). 


Bailar lo hace cualquiera, se trata de dar unos pasos sincronizados y aprendidos mecánica y rítmicamente y disfrutarlo, se baila con el cuerpo, pero danzar solo se hace con el alma y el espíritu, no se enseña ni se aprende, se siente y se deja fluir ese sentir, se armoniza con la naturaleza del Ser y con la existencia misma, con la música del universo, no se disfruta, sino que la danza en sí es el disfrute mismo, porque es la música, el baile, el bailador y al mismo tiempo el espectador, a eso se le llama danzar, a conectarse con estas cuatro esencias al mismo tiempo y fluir con la vida y SER, de seguro que no existe un gozo mayor. 


¿Alguna vez te has preguntado para qué haces lo que haces, y porqué no abandonas lo que no te satisface? 
Si lo has hecho 
¿Has encontrado una respuesta satisfactoria o simplemente lo has dejado ir y seguido tu vida adelante a pesar de los pesares y de la infelicidad?

¿Alguna vez has mirado bailar y ver lo jocoso y hasta ridículo que se ve el baile?, siempre dando los mismos pasos y saltos, haciendo movimientos bruscos y suaves, movimientos mecánicos sin sentido aparente, cuerpos sin alma en aparente diversión.

Pero… ¿Alguna vez has ido al teatro o has visto una danza clásica, como el Lago de los Cisnes o el Cascanueces? ¿Has notado la diferencia con el baile?


Aquí más que los cuerpos los que danzan son el alma y el espíritu, te entregas al papel que representas, lo haces tuyo y lo vives a plenitud, entonces tu cuerpo, tu alma y espíritu se funden armónicamente en una danza espectacular que llega a lo profundo del Ser y del espectador. 


Por más que practiques y ensayes, en el momento decisivo simplemente te dejas Ser y la danza fluye de ti por sí sola, por supuesto esto es así, si de verdad vives a plenitud esa realidad que estas representando y consigues fundir tu cuerpo con tus entidades del Ser y fluir con la música y los espectadores, si no solo eres un simple actor o actriz representando una papel más bajo el telón y no provocas ningún tipo de emoción ni en ti ni en el espectador. 

Lo mismo pasa con la vida, si eres solo un simple actor o actriz y no fluyes con ella y sientes lo que haces con cada fibra de tu Ser, lamentablemente no estás viviendo, solo estas actuando bajo el telón mas hermoso que hay, el cielo y sus diferentes tonalidades y en el escenario más fantástico y deslumbrante del universo, el planeta tierra.

¿Y todavía necesitas un aliciente más para imbuirte en la obra de tu vida y gozarla y colorearla a gusto por el resto de tus días? 

Cuentas con el mejor guión, lo escribiste tú, con el mejor escenario y con una pieza invaluable que no la puede tener nadie más, "Tu Ser"

Entonces ¿Qué esperas para protagonizar tu mejor obra, "Tu vida", y gozarla a plenitud?


Danza con la vida, conviértete en la danza: en el escenario, en el protagonista, en la música y el baile, en el espectador, en el guión y el guionista, en el maestro…, en tu Ser verdadero, y deja salir y fluir a quien realmente Eres y de esa manera… ¡Sé feliz!

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

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lunes, 5 de septiembre de 2016

Con el tiempo...

Aunque el tiempo es un elemento relativo y hasta cierta forma inexistente, en ese plano es casi vital, nos regimos básicamente por el tiempo y de él dependen la mayor parte de nuestras relaciones y evoluciones, trabaja como una guillotina, certero, demoledor, imparable, muchas veces es implacable y otras veces misericordioso, depende de las circunstancias y el tipo de emociones. 
Pero no voy a hablarles del tiempo, ya le dedique hace un “tiempo” (valga la redundancia) una entrada, la pueden  leer aquí: La medición del tiempo.


Esta imagen es muy didáctica, de ella podemos tomar más de una enseñanza: Primero, como trabaja el tiempo, segundo, el amor y respeto a la naturaleza, su cuidado y el aportar buenas cosas para el futuro de las siguientes generaciones. Además dice un dicho que: “De tal palo, tal astilla”, lo que resuena que de tal padre, tal hijo, por eso el buen ejemplo de los padres es primordial a la hora de criar y educar a los hijos, para al menos contribuir con el ejemplo, a que sean personas útiles y sanas para la sociedad y el mundo. 
Algo muy importante que también nos enseña la imagen es el ser agradecidos y saber reconocer los méritos y los aportes de los demás. 

Sembramos una semilla, abonamos la tierra, la regamos y cuidamos, con el tiempo crece y se convierte en un gran árbol, de esa misma forma nacemos, nos alimentan, educan y cuidan, con el tiempo crecemos, pero nuestro crecimiento va más allá de lo físico y lo personal, abarca lo emocional, intelectual y espiritual. 

Junto con el crecimiento del cuerpo, crecen y se desarrollan otros niveles de comprensión y entendimiento, estos aun cuando el crecimiento del cuerpo se ha detenido, continúan creciendo y nos hacen capaces de trascender como especie y evolucionar en el tiempo, con la finalidad de mejorarnos y perfeccionar la naturaleza humana. 




Al pasar de los años somos más selectivos para confiar por los desengaños sufridos, aprendemos a querer menos o mejor, con menos imposiciones y exigencias, menos morbo o malicia, de manera menos obsesiva y posesiva, de forma más serena, sana y afectuosa, aunque continuamos sopesando en la balanza la reciprocidad. 

Eso es en cuanto al cariño y el afecto, pero en cuanto al amor es diferente, el amor no conoce preferencias ni rencores, el verdadero amor no es selectivo, ni vengativo, surge y se da de manera incondicional y con el tiempo llegamos a amar mas y a más personas, ya que se supone que con los años ese amor que llevamos dentro y somos, madure a un nivel de expresión que nada lo amilane o aniquile.

Eso se consigue con la madurez que da la vida, con el desapego, así aprendemos a amar con libertad, conscientes de que nadie es dueño de nadie ni es mejor que nadie, y que la mejor forma de dar y recibir amor es liberándonos de falsos juicios y ataduras mentales y sociales, de intereses bajos y mezquinos.


Con el tiempo, aprendemos primordialmente a amarnos y aceptarnos tal como somos, esto nos abre las puertas para amar y aceptar a los demás y para que a su vez, estos nos amen y nos acepten, todo se vuelve recíproco e ideal, más simple, más moldeable y manejable, armonizamos con la vida y con los demás. 

Creo que así es como debería de ser, la madurez de los años y experiencias vividas a consciencia, nos dan más entendimiento y empatía para llevar una vida tranquila y plena, más apacible, más amorosa. Con el tiempo… si maduramos, todo esto se hace realidad. 

Al menos a mi me está pasando así, personas que antes me eran indiferentes y desconocidas, como decimos en mi país, que no eran de mi reino, ahora me es imposible sentirlas lejanas, mirarlas y no sentir una especie de cariño y ternura hacia ellas, otras veces compasión cuando percibo su rabia interior y su infelicidad. 

He aprendido a quererme y me he puesto muy querendona con los años, siento que mi corazón ha hecho más espacio para el amor hacia los demás, que caben muchas más personas en él, y que atraigo a más personas a mi vida, los veo como realmente son, almas buenas y conectadas a mi alma, quizás menos afortunadas o menos enfocadas en las bendiciones que reciben y más atentas a las carencias que creen tener, pero al fin de cuentas almas que de alguna forma buscan trascender.


I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

Esta entrada fue pubicada en el periódico El Caribe:
https://www.elcaribe.com.do/2020/03/02/correo-de-los-lectores-21/

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lunes, 29 de agosto de 2016

!Buen viaje por la vida!

Mayormente andamos por la vida en busca de la supuesta felicidad. Para muchos no es más que una utopía, para otros el tesoro mejor guardado y para la gran mayoría es algo pasajero, viene y va, lo asocian a los buenos y agradables momentos de la vida.

Pero en sentido general felicidad es andar alegre y despierto por la vida, viviendo de lleno cada momento sin hacer dramas rememorando un pasado ya pasado y sin hacer crisis angustiosas por un futuro que no llega aún. Felicidad es simplemente estar presente en su vida, sentirla, palparla, saborearla, vivirla y disfrutarla tal cual llega, tanto en los buenos como en los malos ratos. En los buenos disfrutamos con risas y algarabías y en los malos con llanto y lamentaciones, pero disfrute al fin y al cabo, pues ¿Quien no disfruta llorar cuando esta triste y lamentarse cuando se ha equivocado o fracasado?, ese es el verdadero disfrute y la verdadera felicidad, no reprimir las emociones, sino dejarlas salir y ser.


La felicidad no está en ningún lugar, es un regalo que llevamos con nosotros siempre, solo que pocas veces lo abrimos, agradecemos y apreciamos. Así de rápido y fugaz como nos lleva la muerte, también se nos va la vida, en vacíos existenciales, en nada concreto. Somos fantasmas jugando a estar vivos, pero incluso los fantasmas poseen emociones y hacen lo posible por transmitírnoslas, así que, honremos el privilegio que es tener una vida a nuestra disposición para hacer lo que deseamos fervientemente, sin justificarnos, sin excusas ni reservas, sin demoras ni vacilaciones eternas, simplemente ¡Vivamos!

No sé a qué se deba que mayormente nos pasemos la vida buscando un norte, un eje que nos sirva de soporte o de referencia para girar y girar al igual que los astros celestiales y planetas giran en el mismo centro y lugar sin aparentemente avanzar, pero les diré que no necesitamos un norte ni un eje, ya que nosotros mismos somos el norte o el eje, de nosotros parte todo lo que hemos creado y existe y a nosotros regresa crecido y multiplicado.


La vida es un viaje en el que muchas veces nos sentimos solos y a oscuras, pero trata de aprovechar ambas sensaciones siempre, deja que la oscuridad te inunde y te deje usar otro tipo de visión más clara, esa que te permita ver lo que te impide ver la luz que tanto anhelas, y reconoce que la soledad es una condición mental, no física, pues nunca estamos realmente solos y muchas veces se hace tan necesario estarlo que…

Plantéate y proponte disfrutar ese viaje como de niño disfrutabas de tus juegos y golosinas y en tu adolescencia de tus vacaciones de verano. Disfruta de tu vigor y candidez en tu temprana juventud; de tus hijos y tu familia si la has creado, de tus momentos de satisfacción y plenitud en la madurez; de tu sabiduría, tus capacidades y tus limitaciones en la vejez y de tus recuerdos y emociones nuevas en la ancianidad, cuando vuelvas a ser niño otra vez. 


Cada etapa tiene colores y matices diferentes pero cada una es bella y especial, con motivos sobrados para sentirte feliz, alegre y agradecido de haber vivido una vida plena. Enfócate de lleno siempre en el presente que vives, esto será el mejor regalo que atesorarás para resarcirte con tus recuerdos en tu ya bien avanzada vejez.

Los exhorto a que sientan plenamente su vida y vívanla sin mendigar ni postergar la dicha de existir, de disfrutar cada momento como si fuera el único y el último. 



Deseo de corazón que puedan ser felices en todo momento y lugar y que tengan un buen viaje por la vida.

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

Esta entrada fue publicada en el periódico El Caribe:
http://www.elcaribe.com.do/2017/03/25/correo-los-lectores

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miércoles, 24 de agosto de 2016

Sentirse mimado, todo un privilegio




Queridos lectores, les advierto desde ya que esta entrada será un poco extensa (me chocan estas contradicciones que usamos como una frase, “un poco extensa”, ja, ja). 



Les decía que van a tener que leer mucho, ya que el universo se ha esmerado este año en particular conmigo y ha sido muy generoso al complacerme con la realización de un sueño más, ir a conocer Las Cataratas del Niágara, imposible no sentirme mimada y aunque suene con algo de arrogancia quiero creer que en realidad lo he ganado con los años y es un regalo muy merecido.

Dicen que nunca hay felicidad completa y lamentablemente nuestros dos hijos mayores (Viola y Félix) no pudieron acompañarnos, Emilia, la menor, sí que le sacó ventaja al viaje. Estuvimos de paseo por la ciudad de New York unos días antes de ir a las cataratas compartiendo con los familiares y amigos, haciendo algunas que otras compras, paseando y sobre todo caminando mucho, es lo que más se hace en esa gran ciudad. 



Aprovechamos para ver un juego en el Yankee Stadium, caminar por Times Squart y sus alrededores, visitar el renovado World Trade Center, conocido como zona cero, donde todavía se trabaja en el monstruoso proyecto comercial y turístico en que se ha convertido la zona, que abarca un gran Mall, sí leyeron bien, un Mall dentro de un enorme cementerio, con un diseño estructural muy particular y ultra moderno justo al lado del museo en cuya entrada puedes constatar el grado de locura, masoquismo, aberración o adoctrinamiento de las personas, que pagan y hacen una gran fila para entrar y revivir momentos dolorosos y trágicos y al mismo tiempo de impotencia y rabia ante la cruel verdad.

                      

     

Recién hemos llegado de las “Cataratas del Niagara”, un sueño al fin hecho realidad, trataré de encontrar las palabras para describir este hermoso e impresionante espectáculo de la naturaleza, se que será difícil hacerles sentir lo que sentí y viví, es casi imposible describir tantas emociones y satisfacciones.
Vocablos como: admiración, belleza, grandeza, imponencia, majestuosidad, fuerza y poder, son algunas de las expresiones que definitivamente se quedan cortas para describirlas, el gozo de sentir tantas energías contenidas y liberadas en esas aguas maravillosas que gozan de libertad y gracia a granel en su alegre andar es algo indescriptible. 


Aguas prodigiosas que fluyen con magia y encanto, exhibiendo una cadencia y danza armónica perfecta, impresionante, exuberante, energizante, generosa y alucinante, arrebatadoramente atrapante y seductora, ya que no puedes quitarle los ojos de encima, aguas que invitan a saltar, en esos momentos agradeces que exista el miedo porque de lo contrario te lanzarías sin pensarlo como han hecho algunos ya. 
Aguas vivificantes, intranquilas y revoltosas que te dan alas y las sobrevuelas con la imaginación, y te detienes frente a su majestuosa y violenta caída a admirarlas, observando cómo te pierdes entre las espesas nieblas y brumas producto de la fuerza de la caída y la energía tan ferozmente liberada, la cual captas en toda su densidad.

    
    

Llegar un poco antes del atardecer fue un maravilloso regalo, disfrutar de ese recibimiento que desde el bus divisas al entrar, percibiendo a través del parque las rápidas aguas como van vertiginosas y audaces, atraviesan el puente y siguen aguas abajo deslizándose con tanta gracia rumbo a las grandes cascadas o cataratas, ávidas por llegar y hacer el gran salto, una emoción que de entrada te sobrecoge y te infunde una sensación de alegría y euforia, como si estuvieras en esas aguas esperando por el gran momento también. 


   



Te adentras de lleno en el lugar, en el parque, el centro de visitantes… y por último el observatorio y desde allí vislumbras un mundo completamente desconocido pero a la vez tan familiar, es como el reencuentro con el hijo pródigo, cuantas cosas tienen que contarse dentro del silencio y el ruido de la gente y de las aguas, que por un instante las observas dentro de un silencio total, te aíslas a pesar de estar rodeado de una gran multitud y sientes que solo están las cataratas y tú, solo sus aguas, su hermoso canto y tu bello silencio y paz interior. 

Aguas que presumes frías como el hielo pero que plenas de armonía te reciben y abrazan con una calidez casi humana, es como si te hicieran una enorme reverencia y a través de su espesa niebla te enviaran besos cálidos y húmedos de amor maternal y al miso tiempo pasional. 
Luego sales del trance y te ves rodeada de gente y a pesar de ser tan grande la multitud te das cuenta de que hablan muy poco, están tan absortas como tú, no son capaces de articular palabras, solo son capaces de escuchar con reverencia el sonido del agua y mirar y admirarlas con vehemencia al igual que tú. Un espectáculo que no te deja apartarte del lugar, y menos si divisas un atardecer hermoso, en poco tiempo va a oscurecer. 

Especialmente en la noche, la espesa niebla por un instante nos recuerda las escalofriantes imágenes de tenebrosos pantanos de agua hirviente o helada de famosas películas de terror, pero el espectáculo de luces y colores que un sin número de reflectores ofrecen a las cataratas, hacen que alejes esa idea casi enseguida y te maravilles con tanta magia y esplendor, sobre todo si ves como se acerca un bote desde las tierras canadienses repleto de personas a disfrutar de esa experiencia en plena noche, bajo el brillo de la luna que se asoma imponente sobre las cataratas, lo cual aumenta recíprocamente la majestuosidad de ambas, en contraposición a la vista que ofrecen las tierras canadienses y su imponente torre Skylon. Les dejo un corto video para que aprecien mejor el espectaculo.

Como si fuera poco para ponerle un sello de fantasía a la noche llena de magia y color, llega la hora de disfrutar de cinco minutos de fuegos artificiales, algo que aunque ya estas cansado de ver, en este momento y lugar lo observas y disfrutas como si fueras un niño en su primera vez. Maravilloso y espectacular es poco para describirlo, agradeces infinitamente el haber esperado ahí extasiado por tanto tiempo, ya que sabias que este espectáculo vendría a las diez de la noche. les dejo una pequeña muestra en este corto vídeo.

     


Sigues sin moverte del lugar a pesar del cansancio de 8 horas en bus para llegar (con hermosos paisajes naturales, mucho verdor y lagos durante casi todo el trayecto) y de haber hecho antes varias paradas entre ellas una visita a otro increíble tesoro de la naturaleza que me dejó fascinada, fue algo sensacional, es el Watkins Glen State Park, comparto varas fotos y un enlace para que lo conozcan un poco mas http://nysparks.com/parks/142/
       

 


Les decía que sigues sin moverte, no quieres apartar la vista ni irte a dormir al hotel, deseas amanecer ensimismada, recorrer todo el lugar, hasta el último rincón del parque, pero el cuerpo que es bien sabio te dice que debes descansar, ya que al día siguiente vivirás la mayor de las experiencias, verte cara a cara con las cataratas desde el bote y debes estar totalmente despierta y alerta para disfrutarlo al máximo. 

No sé si se debió al éxtasis del espectáculo de todo el conjunto y a la delicia de realizar este sueño, a saber lo intenso que sería el día siguiente, al cansancio y calor extremo que ya traía de los días que llevaba andando en la ciudad de N.Y., sumado al largo viaje y la emocionante y extenuante visita al Watkins Glen State Park, pero debo decirles que no recuerdo la ultima vez de mi vida que dormí tan placenteramente, sin interrupciones de ningún tipo, solo cerré los ojos y desperté de un sueño intensamente reparador con una sensación de paz y relajación justo un poco antes del amanecer, para deleitarme con ese paisaje desde la ventana de la habitación.
FOTO A TRAVÉS DEL CRISTAL
Salimos temprano bajo lluvia, hicimos dos interesantes visitas, una al Whirlpool State Park, un bello parque lleno de enormes arboles desde donde se aprecia otra parte de las aguas que conforman las cataratas, su más estrecha garganta, la que se puede atravesar por un teleférico, lo cual no pudimos hacer por la lluvia y la gran niebla. Aquí les dejo unas fotos y el enlace para más información: https://en.wikipedia.org/wiki/Whirlpool_State_Park  


 

    

La segunda visita fue al Viejo Fuerte Niagara, un lugar histórico muy interesante, con hermosos paisajes y donde se recrean las actividades propias de aquella época de guerra, aquí se puede apreciar el enorme lago Ontario, cuyas aguas semejan al océano por su gran extensión y caudal. Les comparto algunas fotos y un enlace para mas información: http://www.oldfortniagara.org/





De vuelta a las cataratas para vivir nuestro momento más espectacular, el famoso paseo en bote para admirarlas de frente y muy de cerca y luego subir todas esas escaleras para poder estar más cerca aun de ellas y gozar de un refrescante baño (además del que nos proporcionaba la lluvia). El mojarme con estas aguas benditas y maravillosas fue como una bendición para mi, quede extasiada observando esta enorme caída de agua y por un breve momento la vi venir y sentí que todo ese torrente me bañaba y se desparramaba sobre mí, cerré los ojos y me deje llevar del momento tan especial. Junto a las fotos les dejo como muestra este corto vídeo.

   

 


 

El bote empieza a retroceder y a retornar para dejarnos nuevamente en tierra y permitirnos vivir la siguiente experiencia, subir por las escaleras y acercarnos más aun a sus aguas y llevar a un nuevo grupo a vivir esta inenarrable aventura, ya que con palabras resulta casi imposible de explicar, las indescriptibles emociones que se sienten. Me costó mucho apartarme de ellas, quería pasar todo el día en el bote, la emoción de subir esas escaleras me ayudó a descender con entusiasmo, para disfrutar más cerca de sus aguas, que irresistiblemente te bañan a pesar de la capa que recibes antes de subir al bote. Al subir cierta distancia como si fuera poco lo ya vivido hasta el momento, nos sorprendió un hermoso arcoíris, imposible pedir nada más, aprovechamos para hacernos una foto, pero la maestría de Emilia no le alcanzó para quedar por encima del arcoíris, haciendo alusión a esa bella canción que todos saben cual es "Somewhere over the rainbow", aunque no les niego que emocionalmente nos sentimos muy por encima, ja, ja.





Emilia y yo seguimos subiendo hasta donde se permite llegar y literalmente nos bañamos, una lluvia torrencial caía sobre nosotras, pero esta vez era la furia del agua de las cataratas que debido a la cercanía, a la gran caída, al enorme caudal y al ímpetu del viento nos daban el mejor de los recuerdos que podíamos llevar, nos bendecían con sus abundantes aguas. Vivir esta experiencia fue el punto culminante de un sueño del que no quería despertar. Di mil gracias en cada momento al supremo, al universo, a la madre tierra, a la vida…, a mi esposo Félix por proporcionarme esta inolvidable aventura y a nuestra hija Emilia por ser parte de ella.

Ya despojados de las capas y algo menos mojados, posamos de nuevo junto a las cataratas desde lo alto del observatorio y nos despedimos de ellas, no les dije adiós, sino más bien un hasta luego, hasta nuestro próximo encuentro, quedaron muchas conversaciones mudas, silencios por sentir, muchas cosas que contar y lugares por visitar, pero mi anhelo era llegar a ellas y se cumplió de manera satisfactoria, me sentí grandemente mimada por el universo, un grato privilegio que de seguro muchos tenemos y pocos sabemos apreciar y agradecer dándolo todo por sentado. 


 





Esta foto de Emilia refleja lo que les cuento del momento de la despedida y las conversaciones mudas. 


Si fueron capaces de llegar hasta aquí les obsequiaré con esas ultimas fotos, son del hermoso parque Niagara Falls, quiero decirles que me enamoré locamente del árbol de la primera fotografía. 

Les agradezco de todo corazón el haber sido espectadores de tanto gozo, espero les haya salpicado un poco de alegría a sus vidas esta increíble aventura, cuya narración no le hace honor al delicioso banquete espiritual y emocional que se vive, pero deseo que les sirva de motivación a quienes tienen la intención de algún día visitar las cataratas, y a los que nunca les paso por la mente, sopesen la posibilidad de este encuentro con la grandeza y belleza de la creación en un mismo lugar. 

Mis respetos y admiración para vuestra maravillosa grandeza.


 



 

 



I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente.