viernes, 26 de diciembre de 2025

Buen final e inicio

Soy creyente por decirlo así, pues creo en algo más fuerte que todo, que nos ha creado a su imagen y semejanza, nos ha dotado de vida, y de un cuerpo material temporal para manifestarla. Pero no lo soy al punto de seguir ninguna religión, ni doctrina especifica que se apoye en el temor a esa fuerza, llámese Dios o como lo quieran llamar. 

Si la filosofía, la ideología, la teología o la religión se fundamentan en el miedo, si predican y se alimentan del temor a sus preceptos, a su líder o a su Dios, no me inspiran confianza, y aunque respete la posición y el pensar de los que se consideren sus adeptos, la rechazo. 

Porque todo lo que se base en el miedo es una forma de manipulación y sometimiento a los pensamientos y caprichos de otros seres tan humanos y vulnerables como cualquiera de nosotros, pero con el deseo de dominar e imponer su criterio, valiéndose de artimañas insanas, de ese miedo ancestral que nos frena, nos hace dudar y cederle poder, formando un núcleo de temor que nos engulle y cual imán nos atrae hacia su centro y dominio, fortaleciéndose a costa nuestra, debilitándonos y adormeciendo nuestros sentidos.

Poseemos la grandeza y el poder de nuestro creador, lo único que nos impide dejarla ser y manifestarla, es el miedo ancestral que nos paraliza y empequeñece.




En este tiempo de navidad, los cristianos celebran algo trascendental para reafirmar su creencia y supuesta fe, la llegada de un representante de Dios de carne y hueso. El ser humano es tan incrédulo, que necesitaba tener algo material, palpable, o al menos imaginable como tal, para creer en ese Dios que catalogan de invisible.
 
No creo en la navidad como tal, pero sí en el espíritu navideño que ha forjado. En ese tiempo donde el amor, la generosidad y empatía tiene el protagonismo y el corazón se viste de nobleza. 

Creo con firmeza que a Dios nos lo han mostrado y vendido de manera equivocada. 

Dios es perceptible, no invisible. 
Amoroso, no vengativo. 
Bondadoso, no justiciero. 
Generoso, no avaro. 
Creador, no destructor. 
Es libertad, no esclavitud. 
Absolución, no condena. 
Gratitud, no indiferencia. 
Amor, no temor ni dolor…

Hay que deshacerse de una vez por todas del miedo. No seguir fomentando el temor a Dios. 

Por eso mi relación con Dios es directa, lo cierto es que no necesito intermediarios para establecer comunicación y conexión con esa maravillosa fuerza universal divina, altamente poderosa y amorosa que muchos llaman Dios. 
Y no creo que nadie los necesite, solo hay que estar conscientes de ello para abrir ese canal de amor que nos une a su inmensidad divina. 

Lo único auténtico que debemos tener en nuestro corazón y en la vida, es AMOR y FE. 
Lo primero porque te engrandece el espíritu y te colma la vida de gozo. 
Lo segundo porque te infunde confianza y serenidad frente a las adversidades y las incertidumbres del día a día, dejando espacio para la gratitud y la certeza de que todo está bajo un orden divino que nos traerá plenitud y felicidad.


No nos empeñemos en desear lo que no tenemos, mejor es agradecer lo que ya es parte de nosotros, valorarlo, aprovecharlo, compartirlo y multiplicarlo. 
Lo que ha de llegar vendrá... 
Mientras, disfrutemos lo que la vida nos pone a la mano, con aceptación verdadera, alegría interior y agradecimiento sincero.

DICHOSO, VALIOSO Y GRATIFICANTE 2026 PARA TODOS.


Idalia Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

Pedimos excusas si alguna imagen usada tiene derecho de autor, al avisarnos la retiraremos.

8 comentarios:

  1. De acuerdo, pero si no hay arrepentimiento algunos se saldrían siempre con la suya. Un beso

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    1. Susana muchas gracias por venir y dejar tu firma aquí. Creo que con reglas o sin ellas siempre habrán quienes se saldrán con la suya, y que el arrepentimiento sucede cuando algo te hace sentir mal por tu manera de actuar y te hace ver lo que es correcto o no, es una sabiduría intrínseca que hemos ido perdiendo y que seria bueno recuperar por nosotros mismos, no por temor a castigos.
      Otro beso y que el 2026 nos pueda devolver esas claridades perdidas.

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  2. ¡Hola, querida Idalia!
    De nuevo, una entrada llena de verdades, de inspiración y reflexión, ¡con tu claridad habitual!

    Como tú, creo que el temor no es necesario... en almas que ya han pasado por muchas experiencias y por lo tanto son conscientes del mal que provocan en otros. Por eso mismo, no necesitan un castigo; su propia consciencia los guía y corrige. Pero comprendo, que en todas las religiones el temor es necesario para una cierta cantidad de personas, quizá más de las que quisiéramos, pero necesario. No sé si me explico:

    Las almas más infantiles o menos evolucionadas necesitan una guía, al igual que los niños. Hay, por supuesto, niños muy maduros que cambian su conducta con sólo una explicación constructiva de los padres, pero lamentablemente, no son la mayoría. Si al niño no le pones un castigo (y no hablo de castigos físicos, por supuesto, sino que le privas de algo que le gusta para que reprima esa conducta equivocada por ejemplo), crecerá creyendo que sus actos malos son buenos, se desarrollará consentido, egoista, y en definitiva, creyendo que todo lo que hace está bien.

    Bueno, me he extendido más respondiendo a Susana que a ti, porque tú ya habrás pensado en todo esto de sobra, y seguramente en lo que haces hincapié es en ese exceso de temor que nos impide desarrollar la confianza y el amor (en definitiva, un desequilibrio).
    Pero mi opinión es que si son así las religiones, es porque están adaptadas a una humanidad donde predomina un nivel moral bajo.

    Como digo, no es lo más elevado, es sencillamente eso: religión. Algo creado para una gran mayoría y adaptado a cada pueblo e historia. Quizá cuando la humanidad evolucione más, exija otras creencias superiores, a su altura.

    Precisamente, el cristianismo se aleja del judaísmo en la figura de Cristo; es decir unifica deber y amor, y da un paso por delante a las anteriores religiones. Pero definitivamente, la teología cristiana aplica la condena eterna o la salvación si no sigues los dogmas: ideas rudas y, bajo mi juicio, también adaptadas a una mentalidad infantil.

    Si vas al hinduismo, también verás castigos tremendos, como encarnar en un bicho, etc. De nuevo, se cumple ese “castigo” por el miedo. Y en todas las grandes religiones es así. Cabe preguntar... si los delincuentes no tuvieran miedo al castigo, ¿habría menos?
    La respuesta está en las guerras. Cuando se rompen las normas que controlan por el temor a la cárcel (y en una guerra ocurre, puesto que no hay control) aumentan violaciones, robos y asesinatos sin medida.

    En fin, me extiendo por lo de las religiones, pero me alejo de tu entrada que resalta esa madurez espiritual en la que la libertad va acompañada de amor y de juicio. Que destaca los valores más elevados: el amor, la gratitud, la confianza... Y también comparto esa identificación directa, esa comunión que no necesita ser dictada por reglas. Pienso igual, y me encantan tus palabras...

    Yo no soy cristiana tampoco; veo las religiones en conjunto (todas) y comprendo que fueron creadas para distintos fines, buenos y no tanto, y que al menos para mí, no son el camino mejor porque te encapsulan en dogmas completamente arbitrarios, humanos, y sujetos al símbolo, la tradición, momento histórico, etc. Para colmo, cada una de ella excluye a las demás...

    En fin, perdona el super rollo, ¡ya se nota que tu artículo es inpirador! ¿eh?
    Y además, aprovecho porque sé que a ti te encanta tirar de nuestras lenguas ;)

    Un beso enorme, y por supuesto todas la bendiciones posibles para ti y tu familia en este año que se aproxima.

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  3. Querida Maite, muchas gracias por tu maravillosa exposición, en la que dejas ver claro el objetivo de la reflexión, y las dos caras de la implementación del castigo que conduce definitivamente al miedo, y este, a frenar un poco (no tanto como quizás fue concebido) el desenfreno de la mente humana.
    Si bien es cierto que las almas muy jóvenes no tienen muy claro lo del bien y el mal, cada alma está guiada por un espíritu consciente que sí conoce de eso, incluso un niño cuando hace algunas travesuras inapropiadas, tiene algo en su mirada y su manera de buscar sentido de aprobación que te deja ver que el sabe que no estuvo bien lo que hizo.
    Creo que establecer reglas que todos sin excepción debamos cumplir, con la finalidad de guardar un orden, de mantenernos en una convivencia de respeto y consideración es necesario, pero implementar el miedo a castigos, severos, drásticos o no, como única fuente de entendimiento y sometimiento, me parece que es más dañino que beneficioso, de hecho, aún siendo así mayormente, el mundo va por caminos cada vez más indignos y violentos.
    Pero está claro como bien señalas, que no todos estamos al alcance de esos entendimientos, porque la humanidad lleva demasiado tiempo sometido al yugo de la esclavitud del pensamiento ajeno y se ha mutilado psicológicamente hablando el desarrollo cognitivo, adaptándolo al aprendizaje por enseñanza ajena (no por convicción propia), la repetición de lo que oímos y vemos, y una ausencia de criterios propios que se reprimen por temor a ser desaprobados, rechazados o castigados. En el fondo es la causa de tanta infelicidad, amargura y descontento, que se traduce en sumisión, depresión y enfermedad mental, o en un ataque de locura que nos lleva a cometer actos fuera de nuestro control.

    Maite, agradezco infinito que lo hayas desmenuzado tan explícitamente, las religiones supongo que nacieron con buenas intenciones y gracias a ellas muchos se sienten reconfortados y otros aparentemente superan sus crisis existenciales (aunque sea bajo un manto desvirtuado de la realidad), eso en apariencia los hace ser mejores personas. Otros se aferran a ellas como tabla de salvación y se aprovechan para hacer y deshacer con el consuelo de que serán perdonados... hay de todo en la viña del Señor.

    Mil gracias de nuevo por todo lo que expresas y no es ningún rollo, al contrario, has desenrollado el tema de manera muy elocuente y me has hecho tirar de la lengua también, ja, ja.

    Mis deseos de dicha y bienestar emocional y espiritual para ti y los tuyos, además de salud a granel para disfrutar de todo lo que la vida aun tiene para obsequiarte, bella y delicada Volarela. Besos y muchos abrazos llenos de magia y amor.

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    1. Gracias por tu respuesta, y por desarrollar más el tema. ¡Y por tus buenos deseos que te devuelvo multiplicados!
      Te dejo esta frase de Hesse que te gustará:
      "La mayoría de los hombres son como una hoja que cae, que flota y revolotea por el aire y cae al suelo. Pero otros son como las estrellas, que siguen un camino fijo, donde ningún viento los alcanza; llevan en su interior su propia ley y su propia meta". (Siddhartha)
      Amor, Paz, y Lo mejor de lo mejor para ti, ¡siempre!

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  4. Las gracias son para ti, alma hermosa.
    La frase es excelente y me gustó mucho su trasfondo, gracias también por eso querida Maite. Que la vida nos conceda a todos esa paz y amor tan necesarios y anhelados. Besos.💜🍀

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  5. I believe that fear is not a motivator, rather a manipulator. Fear should never be used as a tool for any training, be it a human or animal. You are so talented at writing and expressing yourself, and I really appreciate your post. Thank you so much for sharing, and Happy New Year to you from a retired lady living in Montreal, Canada.

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  6. Muchas gracias Linda por tu visita y comentario tan consciente acerca del miedo y su forma de uso. Gracias también por tus alentadoras palabras, las recibo con humildad y aprecio.
    Que tengas un año repleto de buenos momentos y mucha salud para compartirlos y disfrutarlos. Lo de jubilada creo que todos de alguna manera lo somos, ya que según vamos llenando etapas de vida nos vamos jubilando de todo lo que ya no nos reporta crecimiento, aprendizaje o sabiduría. Yo estoy jubilada también de las profesiones que ido ejerciendo a lo largo de mi vida y celebro el tiempo que puedo emplear en libertad.
    Gracias y agradables días venideros.

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VALORAMOS Y AGRADECEMOS TUS HUELLAS.