El Tintero de Oro nos ha tentado con una propuesta que me ha gustado tanto que el mismo día de la publicación las musas dieron rienda suelta a la imaginación y me susurraron este relato.
En estos retos que van para concurso he participado en escasas ocasiones, pero en la modalidad fuera de concurso, así que, aunque debo esperar la fecha estipulada (a partir del 16 de abril) para publicar el enlace en el Tintero, debido a lo poco que están cooperando las musas, lo he colgado con antelación en el blog.
Espero les agrade y cumpla con lo pedido, imaginación y un acertijo.
El reloj sin tiempo 806 palabras
La semana se me había hecho eterna, el entusiasmo por llegar al lugar conocido como El bosque encantado, me tenía tan ansioso que no paraba de mirar mi reloj. Lo compré una semana antes, ya que tenía todas las herramientas necesarias para cualquier cosa: hora, fecha, clima, localizador, alturas, millas andadas, registros de temperaturas corporales, aplicaciones médicas y hasta venía con un kit y un manual en caso de emergencias.
Llegamos a eso de las siete de la mañana, éramos un grupo de ocho adolescentes y un adulto que nos serviría de guía. Equipados con todo lo necesario emprendimos el camino hacia el bosque, allí pasaríamos cinco días.
Aunque nos dijeron que era un sitio hermoso y tranquilo, no tuve esa sensación al adentrarnos en él. Su espesura y la escasa claridad que dejaban pasar sus árboles, me daba un poco de miedo, pero tenía que mostrarme valiente, los demás no parecían estar intranquilos, aunque yo presentía que algo no estaba bien del todo.
A pesar de mis dudas el día había transcurrido entre risas, asombros y cuentos, tomamos muestras de la forestación, fotografías, vimos unas cuantas especies animales, el guía era muy amigable y conocía bien el lugar, así que ya no sentía esa preocupación inicial.
Comimos, nos bañamos en el rio, descansamos un poco y seguimos camino adentro, a otro tramo del bosque más espeso aún, en el que pasaríamos la primera noche.
Llegamos a eso de las seis a preparar el campamento. Ya cenados y acomodados nos acercamos a la fogata a hacer cuentos y compartir impresiones del día.
Nuestro guía nos recomendó no pasar mucho rato afuera, debíamos descansar y no alborotar a la naturaleza, dijo unas palabras en un extraño idioma y un diferente tono de voz. Se retiró y confió en que pronto lo haríamos también.
Como adolescentes y muy jóvenes, reconozco que nos pasamos de tiempo, hicimos muchas bromas pesadas entre nosotros, acerca de lo que el guía pronunció y que no entendimos para nada. Que, si fue un conjuro, que si estaba borracho o drogado, o que tal vez solo trataba de asustarnos para que le obedeciéramos... Seguimos un rato más en esas elucubraciones, y tuvimos la ocurrencia de llamar al espíritu del bosque para acompañarnos, y si no, que al menos viniera a defenderse si lo estábamos molestando. Reímos burlones al ver que no contestaba.
De repente, sopló un viento tan fuerte que apagó el fuego, nos miramos asustados y el viento nos elevó a todos, cual si fuéramos simples hojas de los árboles nos dispersó por el bosque. Traté de encontrar el camino de vuelta y sin darme cuenta cómo ocurrió, me llevó a un lugar inimaginable, en el que nada me parecía familiar y a pesar de eso, me sentía como en mi hogar. Pasaron dos horas sin entender lo que yo hacía ahí, tampoco aparecía nadie que pudiera explicármelo, solo estaba yo, con esa extraña sensación de haber estado antes allí y sobre todo, sentía que era ahí a donde pertenecía.
Al cabo de unos minutos más, la sensación de paz que me inundó me hizo quedar dormido tan profundamente que al despertar, el reloj decía que habían pasado dos días completos. Lo inexplicable es que todo había cambiado, como si ahora estuviera en un lugar muy distinto y esto me infundió un miedo terrible, pues la atmosfera se sentía muy cargada y todo daba vueltas a mi alrededor, como si alguien me estuviera girando adrede con mala intención.
Me armé de valor y grité tan alto como pude ¡Detente! ¡Me estás enloqueciendo!
Una sonora y horrible carcajada salió de la nada, se esparció por todas partes, pensé que había enloquecido ya, y cansado y aturdido de nuevo caí sumido en un profundo sueño.
Al despertar me vi en mi habitación y mi cama, estaba algo soñoliento y mareado, cuando pude reponerme vi el reloj, decía que de nuevo había dormido dos días más. Así que mi aventura había terminado sin saber bien donde había estado, ni qué diablos fue todo eso que pasó esa noche y que hice en esos cuatro días que dormí.
He preguntado por el guía, nadie lo conoce, no saben nada de él, y mis amigos no regresaron, aún los siguen buscando.
No he podido dar ninguna ayuda, mi mente está en blanco, solo he recordado unas palabras que como un acertijo se han quedado grabadas y que aún no he podido descifrar.
Eres el orden dentro del caos
Lo insípido de cada sabor
La pregunta sin respuesta
La risa con malhumor.
Si te pierdes no te encuentran
Porque de nada estás hecho hoy.
Tampoco he comentado a nadie lo del acertijo, me sigo preguntando su significado, pienso que pueden ser las palabras que pronunció el guía y que en ellas está la señal que nos llevará a encontrarlos.
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