viernes, 22 de mayo de 2026

Descubrir y descubrirnos al unísono

Exactamente a un mes de mi última entrega las musas me han hecho sentarme de nuevo a escribir, de seguro que es más de lo mismo, pero aquí estoy tratando de hilvanar las ideas y mirando al mundo con ojos nuevos y tanto desde el exterior como desde el interior de mi Ser.

Descubrir las maravillas externas de este hermoso planeta es increíblemente emocionante, nos produce alegría, asombro, emoción y una felicidad temporal que nos llega al alma. 

Pero descubrir las maravillas internas de nuestro hermoso Ser es más increíble aún, más maravilloso, nos provoca alegría duradera, una satisfacción placentera que va más allá del asombro y la emoción, y un gozo interno que no se pierde jamás, abriendo nuevas posibilidades y cada día se avanza más en nuestro descubrimiento. 




Ahora bien, poder fusionar esas maravillas internas del Ser con las maravillas externas del planeta, conectar, hacer la conexión de esos dos estados, el físico del planeta, nosotros en él y nuestro Ser con su mundo interior, que es más grande que el planeta y parte del universo y del todo, es lo más grandioso. 

Establecer una comunicación directa mediante esa fusión, sentir toda la fortaleza física y espiritual que genera, es algo increíblemente sorprendente, impactante, incomparable e indescriptible, generando un estado de plenitud, un éxtasis y un gozo dual (interno y externo) profundo, valioso y duradero, una contentura que no se escapa de nuestro Ser, y sobre todo, una claridad que nos deja saber que vamos en el camino correcto, haciendo lo que vinimos a hacer, agradeciendo la vida, celebrando nuestra existencia y regando amor por doquier. 

Ese despertar espiritual que se logra a profundidad, es lo que nos traslada a esa otra dimensión casi desconocida para los humanos, impenetrable, donde los espíritus se reconocen, se conectan... 
Y es tan fácil acceder a ella mediante nuestra introspección verdadera, pura, libre de todo condicionamiento, juicios y rechazos, con el suficiente entendimiento y sabiduría para aceptar lo esencial, que nos suma, y cambiar lo superficial, que nos resta.

Lograr ese despertar donde nos descubrirnos y reconocemos, identificando nuestro verdadero poder. 

Esa fuerza y belleza interior, esa firme voluntad de armonizar, de amar, y esa divinidad sublime que nos envuelve, se conjugan a través del espíritu que nos habita, logrando una fusión magnifica y maravillosa, que es quizás, lo que más se acerca a la definición de Dios. 


Salmo 91:1 El que habita al abrigo del Altísimo. Morará bajo la sombra del Omnipotente.

No soy profesante religiosa ni leo la biblia, pero me vino a la mente este versículo, no sé el por qué, pero me ha llevado a la siguiente reflexión.




Entre lo alto y lo bajo existe un punto medio donde se fusionan, dejando de ser dos conceptos para convertirse en uno. 

Y precisamente ese punto medio donde desaparecemos como individuos y nos convertimos en una sola entidad, es donde surgimos con una belleza incomparable y una fuerza indestructible. 



I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

Pedimos excusas si alguna imagen usada tiene derecho de autor, al avisarnos la retiraremos.

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