martes, 4 de abril de 2017

Ojo...

En esta ocasión quiero hablarles de un tema musical de Silvio Rodríguez, que a pesar de los años (40) sigue siendo de actualidad, se titula “Fábula de los tres hermanos”, aquí  les dejo el enlace para que lo puedan escuchar.



Este tema tiene la peculiaridad de estar abierto a todas las posibilidades de interpretación filosófica y que cada quien escoja la que más le acomode, desde “La unión hace la fuerza…, hasta vive el presente y nada más, sin fantasmas del pasado, ni metas que alcanzar”. 

A mi particularmente me habla de lo negativa que resulta la rigidez y fijación mental, el seguir sistemas y patrones de conducta preestablecidos, carentes de flexibilidad, sin darse la libertad de hacer cambios oportunos y necesarios. Esclavos de un objetivo fijo, como dicen “Con anteojeras y fuete”, sin mirar para otro lado, perdemos la perspectiva de todo lo demás (como los dos primeros hermanos), o con un ojo en el cielo y el otro en el suelo (como el hermano menor), perdemos la noción de la realidad. 

"Ojo que no mira más allá no ayuda al pie”
"Ojo que no mira más acá tampoco fue”
"Ojo puesto en todo ya ni sabe lo que ve"

Estas tres frases y una que varias veces se repite, “Para nunca equivocarse ni errar…” nos dan la clave que a mi entender es la siguiente:

“Ojo condicionado nunca ve, y ojo curioso, todo lo ve”.

Además de ser una lección para la vida personal, esta canción, precisamente por ser de Silvio, la veo más que nada como un mensaje de contenido político y social, me habla de tres países (hermanos) con distintos sistemas políticos, cada uno centrado en un ideal fijo muy focalizado, y a ninguno les funciona bien, cada uno tiene fallos y debilidades que les impiden avanzar como país libre y progresista, todos están faltos de alegría, y aunque estén cifrados en no equivocarse ni errar, precisamente ese enfoque es lo que atrae el error. 

Temerosos por no cometer las faltas que otros han cometido y tanto censuraron, usan estrategias focalizadas y fosilizadas, descartando lo bueno del otro, y terminan atormentados por sus propios fantasmas y demonios. 


No es ni un extremo ni el otro, los extremos nunca han sido solución convincente, tampoco estar vigilantes de un extremo a otro, o sea, en un vaivén, sin rumbo definido. 
Una vieja frase atribuida al gran filosofo Sócrates, dice lo siguiente: “El secreto del cambio, es enfocar toda tu energía no en luchar contra lo viejo, si no en construir lo nuevo”

Estar atentos y centrados, crear y organizar, sin ansias de destruir o desmitificar, sería la mejor opción. Los tres sistemas de esos países carecen de lo primordial, libertad, cada uno es esclavo de sus lineamientos, uno por no caer mira siempre hacia abajo, otro se olvida de mirar hacia abajo y con frecuencia cae, y el otro se disloca mirando constantemente hacia abajo y hacia arriba, y en definitiva termina por no mirar con atención para ningún lado. 

Tanto para lo personal como para todo lo demás, lo ideal y más sensato es actuar con libertad y atención en cada tramo del camino, no forzar las cosas, sino dejarlas surgir y fluir por sí mismas, el instinto nos dirá que hacer paso a paso, ya que cada ruta a andar es diferente, cada pueblo es diferente y cada historia es única. Nunca se pasa dos veces por el mismo lugar, siempre algo cambiado tiene o tenemos nosotros, y por ende ya no es lo mismo. 

De nada nos sirven los sistemas obsoletos y reglas inmutables y perdurables en un mundo en constantes cambios: de ideologías, pensamientos y mentalidad, de imaginación creativa, de objetividades y subjetividades, en constante búsqueda de armonía y libertad, en constante evolución y búsqueda de equilibrio, en constante guerra en búsqueda de Paz.

Moraleja: 
De tanto hacerle la guerra a los demás y a la vida, nos olvidamos de disfrutar y construir la Paz y acabamos exhaustos y amargados.

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

Pedimos excusas si alguna imagen usada tiene derecho de autor, al avisarnos la retiraremos.