jueves, 30 de junio de 2016

El eterno verano

Empezaré por decir que este planeta que habitamos es tan diverso como son de iguales las arenas del desierto o las gotas de agua de un mismo río. Pero esa diversidad se puede apreciar en diferentes lugares, no en todos, ni al mismo tiempo.

En vista de que muchos países gozan parte de esa diversidad y experimentan cuatro estaciones al año, muchas de las personas que residen en ellos, aprecian y valoran el verano de manera significativa. 
Esto los impulsa a aprovechar al máximo los días de sol, el cielo azul, las tardes calurosas, la belleza del mar, los bosques y parques, los paseos en bicicleta y al aire libre, sin viento frio, sin nieve, solo un sol cantarín y radiante, convidándoles a disfrutar en grande los espacios que ofrece la naturaleza, el verdor del paisaje, la alegría de los animales, el colorido y el aroma de las flores, en fin, todo su mágico encanto y esplendor. 

Eso sí, tomando precaución de los rayos solares, que debido al cambio climático se han vuelto agresivos y algo perjudiciales. 


En contraposición a todo esto, mi país de origen, la Republica Dominicana, al igual que todo el Caribe y algunos otros países, gozan de un eterno verano y escasos indicios de invierno y otoño, muy pocos. 

El verano por estos lares es florido y colorido al igual que la primavera, pero sin un atisbo de frescura, más bien es caluroso a rabiar en algunos meses y refleja vestigios de otoño al refrescar un poco la atmosfera y dejar caer algunas hojas casi en noviembre, pero no se hagan ilusiones, que no les quepa la menor duda, sigue siendo verano todo el año, con algo menos de calor, pero con el suficiente sol para catalogarlo de verano. 

Algunos incluso, suelen hacer bromas y decir que contamos con dos estaciones al año, “INFIERNO y verano”, ja, ja, ¡Es tan cierto a veces!


A mi hermoso y caluroso país, con su exquisito y eterno verano y a esos compañeros blogueros que saben apreciar y valorar cada minuto del escaso verano que viven, va cariñosamente mi publicación; en especial a +Julia C. amiga y excelente escritora, quien motivó esta entrada a raíz de un comentario que hice en una publicación suya, en la que se despedía por unas cuantas semanas del ciberespacio, para vivir de lleno este verano que hizo ya aparición en su país, España.  


“El gozo es el combustible del alma y la libertad el alimento del espíritu”.

Con esta frase que le dediqué a Julia, hecha de palabras que dijo se llevaría prendidas del vestido para recordarlas y disfrutarlas, y que surgió como siempre, de la nada o del todo, les dejo un mensaje de amor y paz a todos los compañeros que al igual que ella hacen un alto en el camino para disfrutar del verano. 

Espero sepan defender por siempre en sus corazones y en sus vidas, ese llamado que hace el espíritu al alma, para que vuele alto y libre y solo se dedique a respirar aire puro y ser feliz. 

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

Pedimos excusas si alguna imagen usada tiene derecho de autor, al avisarnos la retiraremos.

martes, 28 de junio de 2016

A esas personas...

Para reforzar un poco el tema de mi entrada anterior, o para ver el otro lado de la moneda, como mejor les parezca, he escrito lo siguiente:

Existen muchas personas trabajando en pos del bienestar colectivo del planeta y la humanidad, pero que de ninguna manera, les interesa tener protagonismo y mucho menos aspiran a obtener beneficios económicos o fama mundial por ello. Personas que están dando lo mejor de sí, aportando beneficios a la humanidad y el planeta pasando desapercibidas, solo obrando silenciosamente con buena voluntad y amor incondicional.



A esas personas en particular, quiero dedicarles estas simbologías, ya que ellas son:

Como el preciado liquido que muchas veces no se ve, pero sabemos que está ahí dentro, como el agua del coco o el jugo en las frutas, no se ve a simple vista, pero si las agrietas, muerdes o aprietas sale generoso, rico y sabroso.

Como millones de árboles que se encuentran firmes alimentándose de la tierra y devolviendo a esta en agradecimiento, su cuidado, protección y respeto, su riqueza. Y prefieren ir por la vida dejando huellas invisibles de amor, aunque saben que el árbol que cae hace más ruido. 

Como ríos que sabiendo que tienen la fuerza para arrastrar todo lo que esté a su paso, prefieren ser remansos de paz y dejar que sus aguas sean tranquilas, respetando el reposo de todo lo que subyace en su trayecto.

Como montañas y rocas, firmes en su decisión de proveernos seguridad y permitirnos vivir bajo su sombra y apoyo, como guardianes del planeta y todo su esplendor.

Como pequeños duendes, invisibles, silenciosos, cautelosos y virtuosos, y al mismo tiempo, valientes, generosos, alegres, osados y valiosos.


Así son y actúan esas personas que saben y conocen la importancia de la vida y la maravilla y grandeza de la fuente que la crea, provee y conserva, la mantiene latiendo y vibrando, embelleciéndola y enriqueciéndola... Esas personas que viven para servir y aman de manera incondicional a todos.

A todas esas personas va mi homenaje y simbolismo, mis respetos para todos ellos y mi admiración por su maravilloso ser de luz y amor.

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

Pedimos excusas si alguna imagen usada tiene derecho de autor, al avisarnos la retiraremos.

viernes, 24 de junio de 2016

¿Cual es tu cuota diaria?

Queridos lectores, hoy vengo con algunas preguntas reflexivas invitándolos a hacerse una introspección, cada quien hágase las preguntas que encuentre oportunas según lo amerite el caso.



Si eres de los que siempre te estás quejando y señalando a los demás, y aún no lo seas…

¿Alguna vez te has cuestionado sobre cuál es tu contribución o cuota diaria en este mundo que tanto nos ofrece?

¿Qué haces para valorar y respetar al planeta?

¿Siendo el agua un elemento vital, has pensado qué cantidad usas diariamente y en qué medida la economizas o la malgastas y desperdicias?

¿No te duele ni afecta malgastar el agua a sabiendas de su escasez y de lo difícil que lo pasan muchos por la falta de este preciado líquido?

¿Cuántas plantas o árboles has sembrado y cuantas te ocupas de regar y cuidar?

¿A cuántos animales o especies respetas, admiras, valoras, cuidas y proteges?

¿Qué tan consumista y derrochador eres?

¿Para colaborar y evitar la contaminación ambiental, que tan consciente, considerado y organizado eres con relación a los desechos que produces, manejas y visualizas?

¿Estás al tanto del verdadero precio de las cosas, como por ejemplo, la tecnología, las investigaciones médicas y científicas y los conflictos bélicos?

¿Sabes bien todo el dolor y sufrimiento que hay detrás de toda esa ambición desmedida de poder y control?

¿Te has preguntado a cuántas personas irrespetas y desvaloras y a cuantas atropellas y dañas a diario, ya sea consciente o inconscientemente, directa o indirectamente, por tu indiferencia y egoísmo ante estas realidades?

 ¿Qué tan al tanto estas de tu contribución en los abusos y atropellos diarios al planeta y a la humanidad?

¿Estás consciente de que siempre estas sembrando energía y de que tus acciones y actitudes generan reacciones y resultados tanto inmediatos como a largo plazo?

¿Sabes que eres cómplice y parte tanto del orden como del caos, que con tu accionar dejas huellas en el universo de ciclo en ciclos, en el planeta de año en años y en las personas de generación en generaciones futuras?

Entonces, sabiendo todo esto...

¿Estarías dispuesto a responsabilizarte de tus actos, a crear conciencia de lo que generan y preguntarte si es eso lo que deseas aportar con tu existencia? 

Dependiendo de tus respuestas 

¿Intentarías al menos disponerte a cambiar y a enmendar en la medida de lo posible tus actos irresponsables y dañinos?
  

¿Te animas a intentarlo? 

Yo estoy subida en ese tren de cambios y enmiendas, en ese sembrar respeto y amor, en ese fluir de dar, sin esperar recibir a cambio, en ese amar sin importar si somos amados. 

Al final con esta actitud, esperemos recompensa o no, simplemente… 

¡Todos ganamos!

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

Esta entrada fue publicada en el periódico El Caribe:
http://www.elcaribe.com.do/2016/06/25/correo-los-lectores

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lunes, 20 de junio de 2016

La adicción

Cuando se habla de adicción, siempre o casi siempre, al menos en estos tiempos, pensamos ante todo en las drogas, y no es para menos, han minado la vida de nuestros jóvenes y adolescentes y han derrumbado las bases de una sociedad de valores, armonía y respeto, por lo rápido que se han propagado y lo mucho que se ha expandido su uso en todas los estratos sociales. Lamentablemente son muchas las vidas que han cobrado. 


Pero más allá de eso, la adicción, abarca muchas áreas diferentes de la cotidianidad, además de los conocidos vicios mundanos del alcohol, el tabaco, la compra compulsiva de vestimenta y sus accesorios, etc., está también relacionada con otras formas de desgastes mentales, como la falta de autenticidad, la debilidad de pensamiento propio, la falta de criterio y de identidad personal que nos convierte en adictos de celebridades del momento y de algunos personajes en particular.

Muchas personas son adictas y lo ignoran, creen que porque no son alcohólicas, ni fuman o consumen sustancias dañinas, no puedan ser consideradas como tal, pero exhiben un comportamiento adictivo. Existen muchos adictos o fanáticos dependientes a sociedades y culturas enfermizas, a posturas extremas y seguir lideres sin importar si son de fiar o no, a seguir a ciegas criterios, dogmas y toda clase de doctrinas o adoctrinamiento sin siquiera preguntarse de que va todo eso, y por qué razón son tan fieles a alguien que ni siquiera conocen bien en su interioridad, solo de manera muy superficial. Este es un peligroso tipo de adicción que no se trata clínicamente por no considerarse una patología como tal, pero su codependencia es altamente enfermiza.


Este tipo de adictos generalmente se colocan una venda en los ojos (se ciegan) y un bloque de cemento en la cabeza (se bloquean), son capaces de matar o hasta matarse por la adicción a esa persona o entidad. Se extirpan el cerebro, ya que automáticamente entran en un estado de dopaje que los hace perder el control de sus pensamientos y acciones, actúan como títeres o marionetas bajo el influjo de su droga favorita, y todo lo que esta expresa es palabra santa, y permanecen bajo un tipo de hipnosis letal.


Podemos admirar pero no idolatrar, es perjudicial hacerlo. No es lo mismo admirar a alguien y darle su justo y merecido reconocimiento cuando lo amerite, que rendirle pleitesía eternamente, en todo momento y lugar y endiosarlo constantemente, por muy inofensivo que parezca, el hacerlo termina convirtiéndonos en sus aduladores y siervos mediocres, o en su imitación barata, su falso clon, perdemos nuestra verdadera identidad para convertirnos en su sombra, todo respira, gira y vibra apegado a esa obsesiva y enfermiza dependencia. 

Si vemos con atención en diferentes ámbitos de la sociedad mundial, notaremos que este fenómeno adictivo se propaga como plaga por el mundo, ya que estamos en la era del vacío existencial, que se hace eco de lo primero que llegue con fines de instalarse y tratar de convencer. Cuando se carece de criterios y perspectivas propias, cualquier ideología o basura ideológica se aloja en la cabeza, allí se recuesta y acomoda, echa raíces y se entrega al sádico placer de envolver, someter, subyugar y corroer las entrañas mentales hasta que se llegue a perder la personalidad y solo quede cabida para ese vicioso estado lastimero, y andar dando asco y pena a la vez.

Hay que tener mucho cuidado para no caer en este tipo de adicción, es muy difícil desprenderse de ella una vez nos haya invadido el espacio interior, ya que al igual que todas cada vez demanda mas, y se propaga como plaga a gran velocidad. Es peligroso obsesionarse con las personas y bañarlas en un rio de oro, a la larga ese mismo rio nos puede ahogar.

 
La adicción, sea del tipo que sea, se caracteriza por tejer una tela de araña pegajosa y venenosa que inhibe la razón, se disfraza de manso cordero y redentora, de inocente, para seducirnos con su mortal disfraz y de repente, cuando menos lo esperamos, engullirnos por completo o dejarnos vuelto un guiñapo sin ninguna piedad.
 
I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

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martes, 14 de junio de 2016

Diferencias muy marcadas

Hola queridos lectores, en esta ocasión quiero compartirles la experiencia vivida en mi caminata vespertina del domingo 5 de junio (por cierto día dedicado  al medio ambiente).

No sé si les he comentado que no medito de la forma que generalmente lo hace la mayoría de los que ejecutan esta milenaria práctica, para mí meditar es una sensación o necesidad de paz y relajación que surge en un momento específico o indicado, no algo metódico y rutinario, así que medito en cualquier momento y lugar, cuando siento la necesidad, solo surge así no más, sin proponérmelo. Me enfoco y armonizo con energías que me conducen hacia una determinada corriente en el interior del cosmos, allí me instalo y me dejo Ser, sin necesidad de controlar o eliminar los pensamientos, los dejo fluir y encuentro respuestas, surgen ideas, elevo mi deseo de bendecir a la tierra y todo lo que en ella habita, siento amor y lo fomento a través de mis pensamientos amorosos a todo lo que Es, experimento una especie de conexión amorosa con todo lo que me rodea y puedo visualizar durante ese estado de paz interior, me conecto de corazón a corazón con el Todo.


Pues bien, es algo inevitable que esas caminatas vespertinas despierten esa necesidad o sensación de gozo y plenitud y me inviten a meditar, así que son una de mis meditaciones favoritas, en compañía del sol y en contacto con la naturaleza, el mar que puedo visualizar desde lo alto del parque, las aves y la gente, personas que se cruzan a mi lado dándome la oportunidad de conectar muy de cerca con ellas a través de una mirada o una sonrisa, de un hola o un intercambio de olores, o simplemente de energías y comunicaciones telepáticas muy directas. 
Suelo ir caminando al compás del viento, de las olas y el sudor que corre por mi cuerpo, del vuelo y el canto de las aves, sintiendo alegría de estar viva y activa, con la cadencia de una contagiosa canción que resuena en mi ser al unísono con todo, es como si todos los que estamos entonáramos a coro un hermoso himno, ahí me siento libre, ligera de equipaje y feliz de Ser, y de estar en el lugar correcto y a la hora indicada para fluir cual río juguetón, junto a todo ese conjunto armónico de vida y amor. 

Resulta que esa tarde en ese momento mágico de meditación, que puede durar casi la hora completa que más o menos suelo caminar o solo diez minutos que parecen una eternidad por el gozo que experimenta mi alma, presencié algo que me sacó del estado meditativo y siento la necesidad de compartirlo con ustedes, tal vez no entienda la razón de hacerlo, pero estoy segura de que al hacerlo habré cumplido el cometido de presenciarlo.

Les cuento que los domingos van muchos padres con sus hijos al parque donde camino, que en ciertas horas del día durante toda la semana es solo peatonal y para bicicletas. Un lado de la vía, la cual está dividida por una isleta es peatonal y para los patinadores, el otro es para que circulen las bicicletas, precisamente de este lado pude ver a una señora joven con sus tres niños montando bicicleta, el menor que posiblemente no llegaba a los 3 años, iba en la bicicleta de la madre en un asiento posterior, especial para llevar los pequeñitos. 


La madre iba alterada y hecha nervios, les llamaba la atención constantemente, especialmente al segundo como de 6 años, le insistía en que tuviera cuidado, que si no lo estaba haciendo bien, que fuera despacio, que si esto y lo otro… La mayor de más o menos 9 años, se veía muy insegura, iba sumamente despacio, fue abochornada de mala manera porque frenaba con los pies.
    

La forma de la madre distaba mucho de poder disfrutar la experiencia y hacerlos pasarla bien y alegrarles el momento, estaba alterada emocionalmente y los chicos iban sumamente despacio y muy temerosos pues no les permitía fluir, no demostraba su confianza en ellos y su accionar.  
Los acompañaba un joven que no se si sería un empleado del lugar donde se alquilan las bicicletas o alguien conocido que decidió acompañarla, iban conversando entre los gritos y nervios de la madre.

Como iban despacio en las bicicletas se podría decir que iban en paralelo con mi caminata, la ausencia de alegría y entusiasmo en esos dos niños me llamaba la atención.
En un momento el niño se distrajo diciéndole algo a la madre y se salió del carril en que iban, detrás venia una chica que iba a rebasarle al niño y al salirse este del carril la obligó a hacer un giro y frenar para no atropellarlo, la madre se puso más nerviosa de lo que estaba, le llamó duramente la atención al chico, se detuvo y decidió pegarle diciendo lo siguiente: “Para que te atropellen y te pase algo malo, prefiero darte yo para que entiendas”, la chica siguió su camino y solo sonrió.

Como se detuvieron y yo seguí mi caminata no los volví a ver, pero al minuto siguiente, a mi lado, en contraste con esa situación pude ver una pareja muy joven que venían caminado junto a su pequeño hijo que montaba bicicleta, les cuento que este niño era más pequeño, como de 4 años, iba solo delante y bastante rápido, me percaté de que la bicicleta no tenia ruedas pequeñas para ayudar a equilibrarlo y me sorprendió ver lo seguro y feliz que iba y la tranquilidad y confianza de sus padres, los tres lucían felices y sonreían.


Dos historias paralelas, pero con diferencias de comportamiento muy marcadas, es probable que si la señora de los tres niños hubiera estado acompañada del padre de sus hijos, la actitud de ella fuera diferente, ya no se sentiría la única responsable, delegaría parte de esta responsabilidad en el padre y hubiera estado en mejor control de sus emociones. Esto es una posibilidad, pero debo admitir que también hay personas altamente nerviosas y controladoras, desesperantes e irritantes, que no dejan que los demás se expresen y tengan cierto grado de libertad, esto muchas veces hace que sus compañeros busquen excusas para mantenerse alejados.

Si bien es cierto que estos últimos venían con su pequeño en la bicicleta por el área peatonal, en el carril para los patinadores, no es menos cierto que la actitud y comportamiento de los padres tiene una influencia muy marcada en la actitud y comportamiento de los hijos. Si los dejas Ser y les demuestras que confías en ellos y que pueden hacer lo que se proponen, de seguro que tendrás hijos desenvueltos, seguros de sí y emprendedores. Si haces todo lo contrario y los sobre proteges y no les permites desarrollar su potencial, es casi seguro que tendrás hijos temerosos, inseguros y perdedores. 


Y pensar que el parque es sumamente grande y dentro de él hay espacios especialmente para los chicos jugar y montar bicicleta sin ningún peligro ni riesgo, yo misma lo utilizaba cuando subía con mis hijos de pequeños. La avenida también es segura (ya que a esas horas es peatonal), pero no para madres histéricas, habían muchos niños circulando alegremente por ella en compañía de sus padres, disfrutando la ocasión, sin tanto control y nerviosismo.

Como podrán apreciar, cada quien con lo suyo ya que cada cabeza es un mundo, pero les cuento esta experiencia para que si por casualidad se ven en una situación similar, sopesen si están siendo lo suficientemente comprensivos, arriesgados, amorosos y confiados en sus hijos, hay que guiarlos y cuidarlos con amor, dedicándoles tiempo y estando presentes en sus vidas, esos primeros años son cruciales para desarrollar su personalidad y autoestima, sin necesidad de atrofiarlos o amargarlos y menos a tan temprana edad.

Muchas madres llevan demasiada responsabilidad sobre sus hombros, muchos padres no ejercen su rol con todas las implicaciones que conlleva y muchos hijos sufren estas situaciones tan dolorosas callados y resignados, pero...
¡Que infelices son!

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

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jueves, 9 de junio de 2016

Inteligente / Sabio


Queridos lectores como ya habrán captado al leerme, siempre estoy receptiva a la guía interior que recibo, es a veces sorprendente como se me da el sincrodestino. 

Ayer cuando almorzaba con parte de la familia, escuché la frase que contiene la imagen superior en una emisora de radio (por cierto una de las pocas emisoras en que se puede escuchar buena música y excelente conducción), nunca había escuchado la frase, me gustó y llamó mi atención, enseguida la digerí y capté la enseñanza y comenté en la mesa lo edificante de la frase y lo mucho que me resonó.

En la noche de ayer, cuando acceso a una las comunidades en que me suscribí, ¿adivinen qué?, uno de los integrantes había compartido la frase, así que es la segunda vez que me topé con ella en el día. Algo muy típico en mí, entendí que el meta mensaje era que debía escribir y desarrollar alguna idea con esa frase y compartirla, ya que para mis adentros la había asimilado, así que, aquí me tienen como una niña obediente y bien mandada, elaborando una entrada reflexiva para hacerla llegar a los destinatarios.

No sé si la frase tiene autor conocido (no lo encontré) o si es anónima, o sea no está registrada, sea como fuere y con el permiso y perdón de su autor (porque de alguna manera lo tiene), voy a parafrasear la frase desde el punto de vista de mi entender y a atreverme a cambiarle un par de palabras y dejarla de la siguiente forma:

Inteligente es aquel que sabe a dónde quiere ir y sabio es el que sabe a donde ya no tiene que volver”.


La vida se trata de vivencias, oportunidades nuevas de aprendizaje, de crecimiento, así que si estás aquí y posees la suficiente inteligencia y claridad mental y espiritual para saber lo que quieres, desea o necesita ardientemente tu alma, te felicito de todo corazón, ya tienes el objetivo, pero la verdadera actitud que se percibe y hace falta para alcanzar ese objetivo, es moverte en la dirección adecuada para alcanzarlo y subir un peldaño más elevado de la escalera del conocimiento y el saber, sacar el mayor provecho de las experiencias de vida para así poder experimentar siempre cosas nuevas.


Si te mueves en la dirección equivocada te retrasas. Cuando transitas un camino que desconoces tienes la posibilidad de acertar o equivocarte para alcanzar la meta, si aciertas ganas, si te equivocas aprendes cual ruta no seguir, así que también ganas conocimiento, sabes donde no transitar. Pero cuando transitas un camino que ya sabes que no te conduce a tu objetivo, te vuelves a equivocar. Las repetidas equivocaciones nos aportan poco o ningún aprendizaje, nos bloquean y suelen hacernos retroceder y bajar un peldaño o más, o peor aún, hacerlo de golpe, incluso hasta pueden anularnos el recorrido anterior y vernos en la necesidad de comenzar nuevamente de cero. Tanto la inteligencia como la sabiduría son contrarias a este proceder.


Es muy importante tener el tipo de claridad mental y espiritual y la sabiduría, que nos permite seguir con paso firme la guía interior, esa guía que primero nos susurra “por ahí no”, al ignorarla y equivocarnos deberíamos aprender una gran lección, pero si nos empeñarnos en que ese es el camino correcto, solo que no nos supimos orientar y decidimos tomarlo nuevamente, tratando de forzarlo y torcerlo, ella nos dice ya con algo más de énfasis y de advertencia “!Hey!, por ahí no es, ya lo viste”, pero nosotros (nuestro ego), tan resueltos ante la terquedad de no aceptar imposiciones ni derrotas, nos volvemos a equivocar y esta vez nos va peor.  


Si tenemos el coraje y humildad de reconocerlo y aceptar la ayuda de nuestra guía y sabiduría interna, escucharemos esta vez con cierto tono amoroso de súplica, como la guía interior nos dice “No se te ocurra volverlo a hacer”, habremos acumulado puntos a nuestro favor, intentaremos hacer otro camino desechando este, aprenderemos a ser más humildes, receptivos, observadores, despiertos y sabios y es seguro que triunfaremos.

A mi entender: “Inteligente se nace, sabio se hace”  

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

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lunes, 6 de junio de 2016

Homenaje al agua

Ayer conmemoramos el día mundial del medio ambiente y hoy quiero alzar mi voz (o mis letras), para rendir un merecido homenaje a ese preciado elemento que se encuentra en todas partes y que a pesar de ello escasea en una de sus formas vitales, me refiero al “Agua”



Agradeciendo como ya es costumbre el privilegio de disponer de agua limpia y fresca que sale de la ducha y me permite el mejor de los placeres, un rico y saludable baño, nacieron las primeras estrofas de este sentido reconocimiento que brotó de mi ser en forma de poema.

Homenaje al agua

Agua bendita que brotas de la tierra
Y a la tierra vuelves a retornar
Ya que das vida a todo lo que tocas
Tócame cuando me veas desfallecer.

Dame el aliento preciso para florecer
Y permite que perfume el aire
Cual rosa que con su rico aroma
A todos nos hace estremecer.

Agua que das vida, con sabia determinación
Contágiame tu energía y perfección
Limpia tiernamente mis heridas
Y báñame con tu torrencial de amor.

Agua que todo lo compones
Que también de agua, hecha estoy
No permitas que mi vida se apague
Sin gritarle al mundo lo agradecida que te estoy.

Por ser lluvia y rocío, rio y mar, hielo y nieve o tan solo un arroyo
Por fluir como risa cantarina por los caminos del campo
Por permitirme beber y besar los labios 
Que hoy precisan agradecer tu canto.

Fuente de toda vida, que calmas mi sed por doquiera que voy
Muéstrame el camino, con rastros de tu humedad 
Agua maravillosa, mi homenaje te rindo hoy
Gracias infinitas, aun no apreciemos tu verdadero valor.

Quiero terminar este homenaje con esta hermosa canción de Joan Manuel Serrat que se titula: “El hombre y el agua”



I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

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miércoles, 1 de junio de 2016

Un mundo diferente

Al redactar esta reflexión y buscar las imágenes que fueran acordes con ella entre las que guardo, me percaté de que hace algo más de un año compartí en este mismo espacio una entrada similar que titulé !Como hemos cambiado! El hecho de que no me resonara lo escrito es porque solo coloque imágenes sucesivas alusivas al tema. 

A continuación les dejo la reflexión, si desean tómenla como una parte II.

Un mundo diferente

Un comportamiento muy común en los adultos mayores hoy día es el no saber atenernos o acoplarnos a las exigencias modernas de acuerdo a nuestro momento evolutivo o madurez emocional, solo hay que hacer una salida casual al centro comercial más cercano, a un restaurante o club familiar y se comprobará ese aparatoso desacoplamiento.


Muchos de nosotros, los que pasamos hace unos años la mediana edad, queremos estar al último grito de los tiempos, acordes con los jóvenes que todavía no arriban a los treinta. Me parece muy bien estar al tanto del acontecer y su modernidad, pero debemos establecer límites y parámetros de conducta antes de embarcarnos a ciegas a seguir la demoledora y deslumbrante maquinaria llamada vida moderna y su principal componente o droga, la tecnología. 


Los pasado meridiano, nos vanagloriarnos de poseer mucho crecimiento personal, profesional, emocional y espiritual y tener el control y la madurez necesaria para lidiar con esas cosas sin dañarnos, craso error, hoy día no se sabe a ciencia cierta quienes son mas inmaduros y están más afectados psíquicamente hablando, si los padres o los hijos, adictos a todo lo que se mueva que necesite baterías recargables, que tenga una pantalla y amerite cierto alelamiento visual.

Lo más lamentable es que el grado de inmadurez llega aun más lejos, los adultos mayores nos comportamos como críos muchas veces, no solo seguimos con aberración la arremetedora tecnología, también seguimos la alocada vida moderna, vestimenta sumamente informal y estrafalaria, lenguaje oral y corporal atrevido y soez, ¿música? o estruendoso desastre musical inmoral e irreverente…, una vida con niveles de stress imposibles de soportar sin el uso de estupefacientes (ya no somos tan jóvenes), y una injustificable irresponsabilidad ante la sociedad, los hijos y la familia.

Es indiscutible que la permisividad nos ha arrebatado la belleza de la convivencia y la tranquilidad física y emocional, nada resulta suficiente, toda maldad o desviación es común, aceptable y habitual, incluso normal, hemos perdido nuestra capacidad de asombro y de ejercer nuestros derechos, por el simple hecho de no discriminar o no ser señalado como un inadaptado. El resultado lo estamos viendo ya.

Hace muchos años atrás se dejo de cantar para vociferar y lo vimos genial, se hizo necesario usar drogas para vociferar más y mejor y lo vimos genial, nos hicimos seguidores de los vociferadores, los quisimos imitar y muchos se hicieron adictos a las drogas y con ella a toda clase de bestialidad y lo aplaudimos y dejamos pasar.  


Hace muchos años ya, que los inmorales y deshonestos andan haciendo y deshaciendo y lo dejamos pasar y hoy día lo vemos como algo normal, es más, incluso se admira al que tiene esas agallas y se menosprecia al que no se atreve a desafiar los esquemas de moralidad. 
Hace unos años atrás, se dejo de vivir para vegetar, de compartir personalmente para navegar en la web, de dormir para chatear en internet,  de…, para ligar en la red, y lo vimos bien, nos sumamos y enganchamos en este turbulento, excitante y adictivo mundo virtual de la modernidad y lo estamos pagando con creces. 


Entonces surgió una voz desde lo alto y para confirmar preguntó, 
- ¿Quieren pan o circo? Y la mayoría grito muy fuerte, 
- ¡Queremos circo! – la voz contestó, 
-¡Pues eso tendrán! Y el circo se convirtió en hambre, guerra, dolor, bestialidad y muerte.


Definitivamente hemos cambiado, el mundo es diferente y nosotros con él, quizás a demasiada velocidad en comparación con nuestra capacidad de digerir correctamente las cosas. No nos han dejado espacio ya para hacerlo, cuando pudimos y debimos poner un ¡Alto! no lo hicimos, nos cautivaron las excentricidades de las nuevas generaciones, los nuevos métodos y sistemas, los aceptamos y celebramos, ahora nos queda seguir adelante en el tren de la vida que nos lleva a toda prisa hacia la terrible muerte cerebral.

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

Pedimos excusas si alguna imagen usada tiene derecho de autor, al avisarnos la retiraremos.