jueves, 24 de abril de 2014

La sobreproteccion al hij@ menor

Los padres mayormente tienden a tener cierta sobreprotección con el hij@ menor que muchas veces catalogan de predilección, ya que supuestamente le consienten más y le exigen menos que a los otros.

En realidad pienso que lo que sucede aquí es lo siguiente:

Cuando somos padres volcamos todo nuestro amor, alegría, orgullo y esperanzas en ese primer hij@, le mimamos y colmamos de cariño y toda clase de bendiciones. Luego llega el segundo hij@, por el que igualmente sentimos todo nuestro amor, alegría, orgullo y esperanzas, y también le mimamos y colmamos de cariño y toda clase de bendiciones. Pero a su llegada ya el anterior tiene al menos un año o generalmente tiene más y aunque pueda sentir celos por el hermanit@ recién llegado tiende a quererl@, mimarl@ y cooperar con las atenciones y cuidados de el/la bebe.


Al pasar los meses y años hacemos un cambio psicológico y vemos al primer hij@ más independiente y menos desvalido, ya que es más grande y se empieza a valer por el mismo en muchas situaciones, al segundo lo seguimos viendo dependiente y desvalido. Si tenemos otro hij@, el ciclo se vuelve a repetir, por lo que volvemos a hacer el cambio psicológico de ver al segundo más independiente y menos desvalido que al tercero.

Esta situación va a estar produciéndose con cada nuevo hij@ que traigamos al mundo, siempre haremos ese cambio psicológico con el anterior a este. Al tener el último hij@, aunque más adelante comience a dar muestras de ser más independiente y menos desvalido, la mayoría de los padres no lo aceptan así, como no hubo necesidad de hacer el cambio y atender a otro más desvalido, no lo hicieron y generalmente se niegan a hacerlo, cosa que le hace mucho daño a este último hij@.

Me parece que esta es la razón por la cual casi siempre el hij@ menor es sobreprotegido y los padres tienden a sentirse más angustiados y responsables por él /ella, no creen que sea lo suficientemente capaz, es una especie de dependencia emocional psicológica de los padres con el/la menor, especialmente de la madre. Como no hicieron el cambio siguen viendo a su hij@, como su pequeño hij@ que necesita de ellos y así no se sienten desligados de ese rol de paternidad perpetuado en sus vidas.
Parte de esta realidad es que muchas veces el hij@ menor se acomoda y se hace el/la vulnerable y dependiente para tener control sobre los padres, como cree que tienen debilidad y predilección por él/ella se aprovecha de esta situación para mantener ese desvelo (sobreprotección) de su parte y sentirse preferid@ y apoyad@.

Pero esto no es más que otra dependencia emocional del propio hij@ para con sus padres, ya que inconscientemente la soga de dependencia emocional de los padres con él/ella, mantiene un nudo psicológico en el desarrollo emocional del hij@ menor. Si los padres no cortan la soga (cordón umbilical) y lo sueltan, si no hacen el cambio, y tampoco el hij@ tiene el suficiente coraje y voluntad para desatar el nudo, lamentablemente seguirá atrapado en ese laberinto emocional creado y se ahogara en el mar de sobreprotección de sus padres.

Harolina Payano. Fluyendo armoniosamente. 

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